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martes, noviembre 13, 2012

¿Por qué lo llaman reordenación cuando quieren decir privatización?

Atraco a mano armada del AntiRobin Hood
Ayer fueron citados siete centros de Móstoles, aparte de otros de la zona sur. Había cuatro puntos:
  1. Viabilidad de los centros.
  2. Mejora de la oferta educativa.
  3. Consolidación de las plantillas de los centros.
  4. Reorganización de la FP.
Se pueden resumir en uno: hay que reordenar la zona sur. Actuaciones: fusionar centros y transformar los centros en FP.  En Móstoles, las fusiones planteadas son las siguientes: el Octavio Paz (que nació de la fusión hace poco de El Cañaveral y el Ana Ozores) se fusiona con el Nebrija, aunque la jugada se complica con el pase del Juan Gris al Octavio Paz (el dato seguro que está mal porque no lo entendí muy bien, me pareció un traspaso a tres bandas de la NBA). El Luis Buñuel pasa a ser centro específico de FP. Sus alumnos de la ESO se van a Los Rosales y recibe grupos del módulo Servicios de la Comunidad y Artes Gráficas del Europa. Por su parte, el Felipe Trigo queda como centro específico de FP y se recibe a los alumnos de Administración del Buñuel. La ESO y el Bachillerato pasa al Falla.

Un tetris complicado que se resume en que si había dos centros, quedará uno, por más que disfracen la realidad. Con estas fusiones, desaparecerán el Luis Buñuel, el Felipe Trigo y el Octavio Paz. Lo "extraño" es que el Ayuntamiento está conforme con estos cambios que permiten que centros públicos desaparezcan. Es el preludio a la ley de la LOMCE, por la cual los institutos públicos tendrán que especializarse: unos darán el bachillerato de artes plásticas, otros el técnico, otros la ESO... Lo que se avanza en la zona sur se aplicará en toda la Comunidad de Madrid (y, por extensión, al resto del Estado, que la sombra de Wert es alargada) más tarde o más temprano. Esta especialización supondrá el cierre de muchos centros. Los que sobrevivan en esta primera fase no tienen asegurado su pervivencia después.

Hay que recordar que ya en nuestra Comunidad la friolera del 49% de la oferta educativa que se oferta forma parte de la enseñanza privada. Se pretende que de los 50.000 profesores (incluidos maestros) las cifras se reduzcan como máximo a 38.000. No hace falta ser un genio en matemáticas para ver que si se fusionan centros, se aumentan ratios y horas lectivas, sobramos una cantidad importante de docentes. Por ejemplo, en las especialidades de Dibujo, Música y Educación Física se verán abocadas a que sus profesores con oposición pero sin plaza tendrán que hacer sustituciones. Los interinos, fuera.

El movimiento contra la Pública es imparable y ahora más que nunca el ritmo es vertiginoso. Una fusión y su subsiguiente reordenación de la plantilla no significa la salvación del centro. Por lo visto, la Comunidad de Madrid no admitirá que haya institutos con menos de 16 grupos de la ESO y 4 de Bachillerato. Un centro fusionado que empiece a perder alumnos correrá el sino del Octavio Paz, cuya fusión ha derivado en desaparición. 

Desplazamientos forzosos, personal sobrante por una parte, menos grupos en el cómputo total, sí; pero no todo es ahorro: se requerirán obras para adaptarse a los cambios, se perderán los recursos empleados para dotar a los centros de material, las remodelaciones emprendidas años atrás para que los centros específicos de FP pasaran a albergar también la ESO volverán a su punto de origen (un ejemplo: en el Felipe Trigo el año pasado hubo que invertir 50.000 euros para que el gimnasio del colegio cerrado Tierno Galván pasase al Trigo. Ese dinero, un año después, se puede considerar tirado a la basura). Luego nos venden que es un tema económico. Que no nos engañen: los recortes tienen un cariz ideológico y el horizonte es la privatización.

Y ahora, ¿qué hacemos los profesores y las familias implicadas en la educación de sus hijos? ¿Permitimos sin más que estas imposiciones que vienen de fuera del tejido educativo sin ningún criterio pedagógico se lleven a cabo, o nos uniremos de una vez por todas para hacer fuerza y tratar de impedirlo? Mientras todo se reduzca al localismo bananero de querer salvar nuestro IES particular y nos desentendamos del IES vecino que pierde comba, mientras pensemos "que se apañen los de Móstoles o los de la zona sur", mientras que creamos que nuestra plaza definitiva no la tocan porque mi centro tiene línea X por encima del mínimo, mientras que creamos que Infantil, Primaria, Secundaria, FP, Universidad no sufrirá las mismas consecuencias de los recortes, haremos el juego a los gestores que piensan en términos más ambiciosos. El negocio de la Sanidad y la Educación es demasiado goloso para nuestros queridos explotadores y de momento no nos hemos conseguido concienciar de que o vamos juntos o la unión llegará cuando hayamos dejado de ser profesores de la Escuela Pública.

martes, diciembre 06, 2011

226. I foro de debate "La escuela pública del siglo XXI"

Ayer lunes, el colectivo de enseñantes de Móstoles inauguró el primer foro de debate con el título "La escuela pública del siglo XXI". A las 18:00, en el salón de actos del edificio de la Casa de la Cultura de Móstoles, hubo una mesa redonda en torno a la situación de la enseñanza pública madrileña. Una iniciativa estupenda para poder reflexionar sobre la situación actual en la que nos mostraron las posturas de los diferentes sectores educativos (pese a que, particularmente, me esperaba un mayor componente teórico sobre la Educación Pública). Peor es que sólo acudiéramos a 85 personas, y que algunos motivos aducidos para no asistir sean el derrotismo, el no podemos hacer nada.

Introdujo brevemente el tema Rosa Cano, directora del IES Europa, que hizo referencia al 6 de diciembre del 78, cuando se aprobó en Referéndum la Constitución española, que resalta la Educación como uno de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Habló de las leyes educativas en este tiempo e hizo una defensa de la LOGSE, puesto que consagra la edad mínima a los 16 años en la enseñanza obligatoria y porque fue una apuesta por la escuela inclusiva, en oposición a esta búsqueda de la excelencia, una excusa para la segregación. En esta escuela, todos los estudiantes pueden recibir ayuda, independientemente de cualquier otro factor, pero este modelo está en peligro actualmente. Bajo la excusa de la crisis económica, se está desmantelando el Estado de Bienestar. Por último, hizo referencia a la Marea Verde, un movimiento en el que por primera vez se ha dicho ya está bien.

A continuación, tomó el turno de palabra Michi, de la junta de portavoces de la Escuela Infantil, que nos habló de la situación de la educación que va desde los 0 a los 6 años: en los últimos dos años, el decreto de mínimos recorta las posibilidades de atender a los niños sobre todo porque las ratios son desbordantes e impiden la atención individualizada, tan necesaria en esta etapa. Nos contó que las empresas de servicios se están encargando de la gestión de las escuelas y por tanto sólo se valora el Proyecto económico.

Le sucedió una compañera de Primaria, donde el principal problema de los recortes se centra en la eliminación de figuras tan importantes como la PT y la AL. Las ratios han subido y apenas se puede dedicar tiempo a los niños con otros idiomas porque las profes de compensatoria también están desapareciendo.

Rafael, del IES Santiago Rusiñol, excediéndose en el tiempo de palabra, habló de la masificación de los centros, de la pérdida de profesores (2500 el año pasado, 3200 este curso), de la supresión de desdobles, del cada vez menor número de profesores de compensatoria... Quiso reseñar que esta situación sólo está afectando a la Educación Pública, no a la Concertada y a la Privada, a quienes los recursos les siguen llegando.

Eva, como representante de Formación Profesional, habló de la implantación de la FP dual (modelo ligado al entorno productivo, a las empresas), aparte de los recortes que llevan muchos años y que afectan a la falta de desdobles, de dotación, de formación del profesorado, pero sobre todo del recorte de plazas: miles de alumnos no han encontrado plaza y están en lista de espera, pese a lo cual no se abren ciclos nuevos (entre otras cosas, porque las universidades privadas imparten el ciclo cobrando entre 700 y 1500€ al mes).

Susana, de la Universidad Complutense, nos contó los problemas de financiación que vienen sufriendo desde 2010. A pesar de la implantación del plan Bolonia, el nuevo sistema educativo no ha visto apenas financiación. Por culpa de esto, están estrangulando a las seis universidades públicas madrileñas.

Tomaron el turno dos alumnos universitarios. El primero retomó el plan Bolonia, con el que las asignaturas pasan a ser cuatrimestrales y la parte teórica se ve mermada, por no hablar de la clara orientación al mundo empresarial. Nos alertaron de la Estrategia universidad 2015 (aterrador el enlace, pero imprescindible para conocer este plan en profundidad), en la que las subvenciones públicas decrecen y aumentan el precio de las matrículas (un 50% la segunda matriculación y hasta en un 100% la tercera), por no hablar de la progresiva intrusión de las empresas. Se priman criterios económicos y carreras como Derecho o Historia quedan relegadas. 

Lo más grave es cómo los rectores pasan a ser elegidos a dedo por la Junta universitaria, que está compuesta por miembros externos al mundo universitario (Patricia Botín, Carlos Mayor Oreja). El profesor funcionario tiende a desaparecer, entre otras cosas porque el decano tiene libertad de contratación. Ángel Gabilondo (porque no todo es culpa del PP) ha "conseguido" que sea un Consejo social (ver enlace para conocer mejor su papel; el actual Consejo social de la Complutense está formado, agárrense, por dos patronos de la Fundación Caja Madrid, un directivo de una farmacéutica, el Consejero Director General de El Corte Inglés y un Consejero Delegado de Telefónica), quienes eligen la Junta de Gobierno que a su vez elige al Rector (que contratará al decano, y este al profesorado). Es decir, que ahora se parte de los empresarios en un sistema feudal inaudito.

Nos refirieron los dos nuevos sistemas de becas: las becas-préstamo, que más bien es una hipoteca porque la tienes que devolver nada más acabar el grado (entre 14.400 y 34.800€ de deuda). Por eso no es de extrañar que Lucía Figar declare que han subido las becas. Porque se tienen que devolver y con intereses. El otro tipo de becas son las beca-salario (el alumno, brillante en sus alocuciones y vehemente en sus valoraciones, las llamó beca-limosna), donde la mayor es de 6250€ al año (no llega ni a 500 € al mes) y sólo pueden optar a ella si el alumno pertenece a familias de al menos cuatro miembros que no ingresen al mes más de 1130€.

El alumno de la Complutense (chicarrón del norte) se pasma de que no haya una mayor movilización entre el alumnado, cuando deberían intensificar en los encierros y en las barricadas. Por dar cera, dio hasta los del 15M, encantados de haberse conocido y reunido, pero que no van más allá en sus propuestas y creen que el buen rollo va a provocar algún cambio. También los padres se lamentaron de que todavía haya muchos que no conozcan lo que está pasando, bien por indolencia, bien porque no hemos hecho llegar la información desde los centros de forma conveniente.

Al acabar dichos turnos, se hicieron varias reflexiones como reivindicar lo público frente a lo privado, que hay que dar mucha guerra, que se está abriendo una brecha social de 1ª magnitud, que no podemos consentir esta progresiva degradación de los servicios públicos, que tenemos unos políticos mediocres e incompetentes (al servicio de unos pocos) que han de encontrar alguna respuesta en la ciudadanía y que es necesaria una revolución para que no nos dejemos engañar por mercados y cuestiones económicas que disfrazan que se está procurando un sistema educativo que persista este sistema injusto de desigualdades sociales, un sistema educativo ligado a la producción mercantil en donde los privilegiados podrán recibir los conocimientos, mientras que la mayoría apenas tendrá derecho a seguir siendo una manada de borregos y mano barata de obra. Se prevé una lucha larga y ardua, pero actos como estos son la primera piedra para levantar un muro contra estos ataques a lo público.