Mostrando entradas con la etiqueta Rajoy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rajoy. Mostrar todas las entradas

domingo, febrero 03, 2013

Dimitir, ese verbo cuya conjugación no existe en este país


Dicen los libros de historia que en una lejana fecha del siglo pasado (1972) y de un lejano país (EEUU), un presidente sacudido por un escándalo (el escándalo Watergate) dimitió. La grabación ilegal de unas cintas (a mí me suena todo esto a Gürtel en la Comunidad de Madrid, coleando desde 2009 sin ningún tipo de consecuencias, pero será que soy un paranoico conspiratorio) parece un caso menor de corrupción a tenor de lo que está pasando con el televisivo presidente que jura y perjura en dos palabras ("Es falso", viva la retórica) para desmentir el escándalo en el que unos papeles de contabilidad registran un sobresueldo sistemático desde hace más de una década. 

Aunque desde la pantalla rectangular del sobre que parece la tele que colocaron delante de los periodistas (en lo que es una de las imágenes más patéticas que recuerdo, y mira que últimamente se multiplican los esperpentos) dice nuestro Presidente que él no ha venido a robar, lo cierto es que este hombre que aparece encajonado en un sobre de plasma parece desmentirse a sí mismo.


En este país, pues, ¿qué hace falta para dimitir? Muertes ya hemos visto que tampoco (véase Madrid Arena) y saquear a los pobres para repartírselo a los ricos tampoco (de nuevo se pondrá en práctica la táctica de esperar a que las aguas cenagosas se calmen). Y pese a eso los diez millones de fieles indesmayables lo mismo siguen votándoles. A este o a los del lado opuesto, que no alzan la voz ni piden cabezas o, menos versallescamente, al menos explicaciones. ¿No hay más partidos que no se hayan podido beneficiar de estas leyes que favorecen los tejemanejes con los partidos políticos y los sindicatos? Seguro que sí, y seguro que otro ministro que no sea Gallardón decide que los abortos o la cuota para recurrir no son los ejes de una reforma legal que dice endurecerse, sino que los ejes de la Democracia hay que cambiarlos porque chirrían, apestan a óxido, a podredumbre. Habrá que votar a quien prometa una revisión a fondo de estos engranajes corruptos, ¿no?

Así que váyase, Rajoy. Pero váyase acompañado. Acompañado de todos los demás que siguen las mismas normas (tipo Armstrong y la falacia de sus siete tours de Francia, en años de competición adulterada donde las trampas estaban a la orden del día). Es hora de airear la mierda que cubre este país.



jueves, agosto 16, 2012

Rebelión en la granja

Después de leer Rebelión en la granja (la reseña en Solo libros y Series), estupenda fábula satírica, me ha dado por pensar que la tendríamos que leer todos los docentes españoles en clase, por ejemplo a partir de 4º de la ESO. Su vigencia es tal, que no podía dejar de establecer relaciones actuales: 

Así, los Hombres del inicio no representarían sino a la Economía Financiera (sobre la que Millás, certeramente, escribe en Un cañón en el culo, y no sé si al escribirlo había escuchado a los impresentables del FMI asegurar que había que bajar los sueldos, seguro que los suyos no): 
"Porque los seres humanos nos arrebatan casi todo el fruto de nuestro trabajo", "Haced desaparecer al hombre de la escena y la causa motivadora de nuestra hambre y exceso de trabajo será abolida para siempre", "El hombre es el único ser que consume sin producir", "Eliminad tan solo al Hombre y el producto de nuestro trabajo nos pertenecerá".
 Los Cerdos de la novela serían nuestra incapacitada clase política y allegados (recordaré que no por cerdos, sino porque son iguales que el resto de animales, aunque al final los traicionan para vivir mejor que nadie, y ahí las concomitancias).
"Los cerdos en verdad no trabajaban, pero dirigían y supervisaban a los demás". "Toda la administración y organización de esta granja depende de nosotros. Día y noche estamos velando por vuestra felicidad. Por vuestro bien tomamos esa leche y comemos esas manzanas". "Tenía la intención de tomar todo el peso de las decisiones sobre sus propios hombros". "Por aquellos días [tras la destrucción del Molino = Crisis], Napoleón [Rajoy] rara vez se presentaba en público". "Ciertamente, fue necesario hacer un reajuste de las raciones (Squealer siempre mencionaba esto como "reajuste", nunca como "reducción")". "Las raciones (...) fueron disminuidas nuevamente (...). Pero los cerdos parecían estar bastante a gusto y, en realidad, aumentaban de peso". "[Napoleón/Rajoy] llevaba un látigo en la mano". "Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros".

Y el resto de Animales seríamos los que sufrimos su política de recortes, de rescates, de patrañas electorales, de manipulación informativa con el secuestro de RTVE, de incendios que nos queman más y más (la respuesta en Canarias fue La perfección, según Cañete), de encarecimiento de la vida (¡Prohibido estudiar!), de acoso y derribo contra la educación (Selección y desconfianza, Munilla y la enseñanza de religión)...
"Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro". "Y recordad, camaradas: (...) entre nosotros los animales, que haya perfecta unidad, perfecta camaradería en la lucha. Todos los hombres son enemigos. Todos los animales son camaradas".
Quién sabe si podríamos conseguir una continuación de esta novelita corta y una revisión de todo lo que falló en la revolución porcina. Lo que está claro es que los cerdos siguen engordando a pesar de que no cumplen con el  cometido de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos (sobre lo que tendrían que preocuparse, en vez de retirar la asistencia sanitaria a los sin papeles o de enmarranar a los funcionarios, como ya pasó con los profesores en septiembre del año pasado, y ahora vuelven a incurrir, con las palabras de Botella: "Si la mayoría de los madrileños supieran cuáles son las condiciones de los bomberos, a lo mejor pensaban que este colectivo no tenía tanta razón"; aunque le podemos dar la vuelta a la tortilla: si la gente supiera de las condiciones de su sueldo y de sus capacidades, lo mismo no estaban de acuerdo con ella).

De momento, mientras defendemos la Escuela Pública, de tod@s y para tod@s, no haríamos mal en rescatar esta novelita en clase, con la que se puede ver la importancia de la educación ("Y sobre todo, transmitid mi mensaje a los que vengan después, para que las futuras generaciones puedan proseguir la lucha hasta alcanzar la victoria"), algo que saben bien nuestros cerdos, digo, dirigentes.
Entonces, ¿qué es lo que debemos hacer? ¡Trabajar noche y día, con cuerpo y alma, para derrocar a la raza humana! Ese es mi mensaje, camaradas: ¡Rebelión! (...)
De nuestros hocicos serán proscritas las argollas,
de nuestros lomos desaparecerán los arneses.
Bocados y espuelas serán presas de la herrumbre
y nunca más crueles látigos harán oír su restallar.

viernes, julio 20, 2012

Rajoy tenía un plan

El plan de Rajoy era gestionar la mentira. El procedimiento es siempre el mismo y el objetivo no es, por supuesto, conseguir mejoras para los ciudadanos a quienes representa este gobierno traidor. Solo hay que ver la última cacicada.Y es que el decreto de los recortes lleva una desagradable sorpresa para las familias cuyos hijos estén en edad escolar. De nuevo, han tratado de ocultar otra medida impopular (al igual que ya hicieran durante las elecciones) como es la subida del IVA al material escolar, un impuesto que saben que no hay más narices por el que pasar sí o sí. Si ya era complicada la cuesta de septiembre, imaginen ahora. El porcentaje de alumnado que no podrá comprarse los libros de texto se disparará (menos mal que está el plan de préstamos de Wertgonzoso, claro).

Durante las elecciones, Rajoy insistió en que lo primero era el empleo. Y no mentía en eso. Lo ha cumplido: raro es el familiar del PP que no está enchufado en algún cargo importante. Eso sí, ocultó que su plan para salir de la crisis no existía. El plan se limitaba a agarrar la poltrona, aprovechándose del desgaste de Zapatero. Apenas tuvo que abrir la boca para conseguir una mayoría absoluta (a todas luces engañosa, urge una reforma electoral YA). Se podría pensar, como Javier Marías en un artículo hace semanas, ¿a qué tanta ansia?, que lo importante es figurar, puesto que para qué tantas ganas de gobernar si no se saben atajar los problemas por los que han accedido al poder (esa prima de riesgo que no deja de subir y que se ríe de la confianza que iba a otorgar la barba de Marianito)? La respuesta nos la traen los titulares (que la prensa mayoritaria no suele recoger, y menos aún TVE, ya controlada hasta el punto de que en su app ni mencionaban las manifestaciones multitudinarias de ayer): que si para meter más inútiles en empresas como Bankia, que si para poder seguir manteniéndole el sueldo al yernísimo en Telefónica (total, solo son 1,5 millones anuales, qué bagatela), que si para beneficiarse de las dietas de alojamiento y de manutención, dietas que no perdona ni Marianico el Corto ni su número dos, Soraya Sáez de Sanchomaría ni otros ocho ministros. Lo mismo que pasa con Cospedal y su marido o con la prole de Esperanza Aguirre. Están para lo que están. Sobran chorizos para tan poco pan.

Dentro de este plan tan simplista, contaban con la complacencia general de la ciudadanía, ganado que se estaba acostumbrando a la corrupción, a los desmanes, al continuo desmantelamiento de la sociedad del bienestar. Ya podía Divar irse con su chófer a costa del dinero público, ya podían gürtelear a base de bien, ya podían comprarse trajes (sí, estamos hablando de ese hombre inocente que se reía en su despedida, de ese que anteponía la Fórmula 1 antes que a pagar a las farmacias, de esa matrícula de honor en su tesis doctoral y que ahora se permite el lujo de dar clases de "responsabilidad política"). Pero el ataque ha sido tan sistemático y tan fijamente dirigido sobre la clase media, que el agravio parece haber hecho mella. La gente está harta. Fue un desahogo increíble poder cagarnos en todos estos incompetentes vendidos, aunque estos incompetentes tengan los cristales de sus coches oficiales insonorizados y sigan defendiendo los intereses de banqueros, grandes empresarios y obispos. Pedir impuestos a las grandes fortunas es demagogia fiscal, dice Gollum Montoro (mi tessssoro...). Nosotros decimos que ya está bien de privatizar y de saquear Sanidad y Educación Pública. Ya nos han jodido bastante, tenemos que dar la vuelta.

Acierta Ignacio Escolar al afirmar que estamos al borde de la ruptura institucional. Se puede comprobar en cualquier bar, como dice él, el grado de cabreo entre el personal (es necesario estar informado, ver la Sexta, leer Público, Escolar.net, Menéame, blogs, repasar las Redes Sociales, echar un vistazo a la prensa digital, incluso Abc y La Razón para contrastar; no nos limitemos al Marca ni al As y estemos informados de lo que está pasando, y secundemos la/s previsible/s y necesaria/s huelga/s general/es hasta que el gobierno no dimita y haya nuevas elecciones y cambiemos la Constitución). Los cientos de miles que acudimos a la manifestación del 19J echaban chispas, como demuestran las pancartas (mención especial a una con Rajoy reducido a una imagen sin pelo y con bigotito y unas declaraciones suyas: Voy a serles Franco), los cánticos vitoreados a todo pulmón:
Los banqueros a prisión, tenemos la solución.
Espe, paciencia, nos vemos en urgencias
La Fabra, la Fabra, la puta de la Fabra, la madre que la parió. Yo tenía una Fabra y con su padre en la prisión.
El próximo parado, que sea un diputado.
Arriba, arriba todos a luchar. Que se metan por el culo la reforma laboral.
Gobierno, dimisión, por fascista y por cabrón.
¿Donde está, la niña de Rajoy?
A ver, a ver, quién lleva la batuta, ¿la tiene la calle, o el gobierno hijo de puta?
Un bote, dos botes, Rajoy el que no vote.
La Botella, al contenedor.
Hasta las pelotas, de rosas y gaviotas.

domingo, julio 08, 2012

¡Marchando otra de reformas!

Como no habíamos tenido suficiente con la majestuosa reforma laboral ni la imperial reforma económica (con medidas tales como amnistiar a los que defraudan), el ingeniero Marianito vuelve a arremangarse y se pone manos a la obra con el siguiente reto: la reforma educativa.

Claro que cuando el director de la obra no es otro que el nunca vilipendiado suficientemente José Ignacio Wert, hay que echarse a temblar. Y más aún cuando la que dirige en la sombra es Esperanza Aguirre, que está convirtiéndose en el ejemplo a seguir por todo el Estado, pues su gilingüismo y sus tijeretazos vía horas lectivas son el referente. Y Aguirre, que estaba muy bonita callada, ha sentado cátedra desde su tribuna de Abc pidiendo un Bachillerato como Dios manda (como hay que pagar por leerlo y solo faltaba pagar un solo céntimo por sufrir la escritura de la lideresa, aquí hacen referencia a sus palabras). ¿Y qué manda el Todopoderoso? Volver a los años 60 del siglo pasado (porque no va a pedir, faltaría más, una Educación de tod@s y para tod@s, ni potenciar las nuevas tecnologías, ni aumentar el presupuesto educativo).

Y que conste que me parece bien que se retomen las lenguas clásicas y que se potencien las materias básicas reduciendo optativas (aunque me extrañaría, si no fuera más ingenuo, que no pulan la optativa más prescindible, Religión). Pero, como todo, las decisiones hay que argumentarlas. Y ahí la oratoria de nuestro barbudo mesías no llega más allá de que hay que seguir adoptando medidas "porque hay que tomarlas".

Así que la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) que nos viene es la sublimación de la paradoja. Y no por la vuelta a medidas anteriores a 1970 (reválidas mediante, aduciendo que es necesaria una cultura de la exigencia y obviando decir qué pasará con aquellos que no pasen las pruebas ni explicando en qué consistirá la "rendición de cuentas" hacia los centros educativos y profesorado), sino por el mero título: "Mejora de la Calidad Educativa". Que me expliquen cómo recargando de alumnos las clases y empeorando las condiciones docentes (más horas, menos sueldo, menos formación aún) se puede hablar no ya de mejorar, sino de calidad. 

Aunque seguro que lo conseguirán, porque después de tantos "ajustes" y de tantas medidas políticas injustas (abramos una encuesta: ¿alguien me sabe decir una sola medida que os haya parecido adecuada/justa/acertada?), el PP mantiene el respaldo de los votantes. Será que habrá gustado que nos rescaten (recomiendo de forma encarecida leer las Reflexiones de Ernesto Ilkermn, donde se explica el tema de manera meridiana). O que hemos ganado la Eurocopa. O que hemos ardido por encima de nuestras posibilidades...

domingo, junio 17, 2012

El milagro de los panes y los peces

¡Oh, mesías, oh Santísima Trinidad Rajoy-Esperanza-Wert! Ante ti-vosotros nos hincamos de rodillas y te-os damos gracias por tu-vuestra taimada gestión. 

Antes de nada, iniciemos el mantra oracional:  

Gloria a Rajoy, a la Cospe y al Guindos. 
Como era con Franco, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

¡Ave María Purísima, sin educación pública concebida!

Santa Esperanza, la madre que te parió, ruega por nosotros, españoles, ahora y en la hora de Ángela Merkel. ¡Hágase tu voluntad en el Reino de España y en la Comunidad de Madrid!

Ruega por nosotros, Santa Madre que te parió, para que seamos dignos de alcanzar el déficit previsto y bajar la prima de riesgo.
Cuatro esquinitas tiene mi cama,
cuatro angelitos que me la guardan:
dos en la cabecera, dos en los pies,
y la Espe en medio,
que es quien me da cera.
Santa Cospe y Santo Wert,
guardad mi camiseta verde,
antes de que me la queráis joder.

Gracias a los rezos y a la confianza ciega en Nuestro Señor Rajoy expulsaremos el aura negro que se cierne sobre los que han perdido la fe. Porque hace falta fe cuando ves que tu Presidente se va a Polonia para jalear a la Roja. Aunque ¿cómo perder la fe viendo los milagros que este Santo Gobierno realiza? ¿Cómo no considerar milagroso lo que hacen con la Educación Pública? Aumenta el número de alumnos, se reduce el número de profesores (para más datos estadísticos, pincha en Valles y Cumbres), pero la educación no se resiente, sino que mejora.  

¡¡¡ALELUYA!!! 

Pero para milagro, el principal milagro es que después de tantos desastres juntos (tiros en los pies y en los pobres elefantes desde la supuesta Casa que nos representa, desfases inmorales desde las altas instancias judiciales, déficits que se corrigen a destiempo mientras se pita el himno, recortes y más recortes para unos mientras otros disfrutan de amnistías fiscales, empobrecimientos de las condiciones laborales para no bajar ese paro que iba a desaparecer por su barba bonita -a lo mejor ese milagro es para después, quién sabe-, mentiras sin fin en las elecciones, rescates para tapar el indecente agujero de los bancos que no dudan en descender su pulgar a aquellos que no pagan...) no haya habido una revolución o, como mínimo, dimisión en pleno y nuevas elecciones.

Recemos, oh, pecadores, ya centrándonos en nuestra casposa tiza y nuestro vapuleado púlpito, para que frene el incremento de las ratios y de nuestras horas laborales (habrá que empezar a plantearse acampar en el instituto y pasar ahí las noches para aprovechar mejor el tiempo), para que se detengan los despidos de los interinos que persisten, para que se erradiquen las subvenciones ala concertada, para que dejen de quitar becas y subir tasas, para que los centros de excelencia no chupen los pocos recursos que le ceden a la pública, para que en la asignatura de Educación para la Ciudadanía o como la llamen ahora no cedan sus horas para incrementar la catequesis, para que no nos vuelvan a bajar los sueldos, para que el curso que viene sigamos inundando de verde las calles y las conciencias ciudadanas.

domingo, junio 10, 2012

Vamos a contar verdades disfrazadas, tra la ra

Felicidad. España no ha perdido contra Italia y encima Europa está a nuestros pies. Don Mariano se ha puesto firme, le ha exigido a los alemanes un crédito y sus presiones han dado resultado ("si no me das dinero, no respiro", llegó a amenazar nuestro mandatario como mayor muestra de la presión ejercida). Hecho el trabajo duro (dar una rueda de prensa, se entiende), a disfrutar de la Roja, por supuesto, que es lo importante. Como el español que es, faltaba más. ¡Arriba España! ¡Y arriba las primas a nuestros jugadores, que con 100.000 euros más se pueden hinchar!

Mientras tanto, vamos a seguir exprimiendo un poco más el lenguaje. Como dijo el inigualable Juan José Millás, "el dominio de la palabra otorga un poder que no cabría atribuir a una herramienta tan humilde". Incluso este Gobierno es consciente de eso, de ahí sus esfuerzos por minimizar los daños de un léxico agresivo. 

La lista de eufemismos es de traca: no hay recortes, sino que se producen "ajustes" o "reformas"; no es abaratar el despido, es "flexibilizar el mercado laboral"; el copago sanitario no es tal, es un "ticket moderador"; no hay recesión, sino "tasa negativa de crecimiento económico"; la vergonzosa amnistía fiscal es una "regularización de rentas y activos"; no se regala dinero público a la banca con el llamado banco malo (¿y el resto que son, bancos pérfidos, o hijoputas directamente?), se trata de “facilitar la gestión activa del patrimonio dañado de las entidades financieras”; ya no suben los impuestos, hay una “modificación de la estructura de la imposición sobre el trabajo y un aumento sobre la imposición al consumo” o se producen "recargos temporales de solidaridad", de modo que la próxima subida del IVA es "un cambio de ponderación en los impuestos al consumo".

Y, por supuesto, no hay ningún rescate, sino "financiación europea para recapitalizar bancos", "apoyo financiero", "préstamo favorable", "línea de crédito", "inyección". "Las noticias de hoy son positivas", dijo el gafe mayor del reino (quiebra Lehman Brothers y ahora España, ni el propio Rodrigo Rato) y no sé por qué no brindamos con champán con las condiciones "extremadamente favorables" que hemos conseguido, con tipos de interés bajísimos. "La sociedad no cargará con el peso del rescate, las condiciones se van a imponer a los bancos". Un periodista por lo visto le preguntó: “Si según usted la sociedad no va a sufrir, ¿por qué no se ha pedido antes el rescate?” (la pregunta del millón). ¿La respuesta del guindo: “A usted no le tocaba preguntar ahora”.

En la línea eufemística que hemos visto, no le vamos a pedir a Rajoy que nos deje de tomar el pelo, sino que "deje de desgajarnos, una a una, nuestras cansadas fibras capilares"; ni que no nos toque los cojones, sino que "deje de afrontar la tarea de palpar sistemáticamente el interior de la huevera"; tampoco le pediremos que se vaya a la mierda, sino que "se dirija con todo cuidado al depósito de heces que conforman él y todos los políticos". Por supuesto, tampoco queremos su dimisión por incumplir sistemáticamente sus promesas, por mentir y por llevarnos a la vergüenza de un rescate, sino que le vamos a pedir que "opte por la retirada estratégica de encontrar la puerta de atrás". 

domingo, abril 22, 2012

247. La vuelta a los tiempos del NO-DO


 
 La última del gobierno marianista es secuestrar TVE, la televisión de todos los españoles. Después de varios meses de quejas ante la imparcialidad del ente público, han conseguido, en otra demostración de decretocracia, lo que se proponian: ¿qué era eso de tener una televisión pública premiada internacionalmente y respetada por su objetividad, cuando lo que importa es encauzar la opinión a lo que te interesa, como pasa, entre otras comunidades autónomas, con Telemadrid? Por fin han puesto el cascabel al gato y así conseguirán que noticias como esta: Los españoles reeligieron a 40 de los 69 alcaldes corruptos que compitieron en 2011, pasen al olvido y en vez de 40 de 69 sean todos los corruptos sin que ninguna voz se alce denunciándolo. No hará falta estar en campaña para soltar mentiras, que para eso nos habrán lavado el cerebro.

Hay que olvidar los Telediarios como eran y pensar en Ana Blanco entonando con voz aflautada y tono rimbombante las nuevas hazañas del Gobierno. Hasta piensan cambiar la cabecera y retornar a una que les resulta más unitaria, familiar y autoritaria: la del NO-DO, que presentaría de un modo similar a este las penúltimas ocurrencias:

En el Gobierno de la Zarzuela, nuestro insigne Jefe de Estado, don Mariano Rajoy, caudillo victorioso contra las peligrosas hordas socialistas que nos han llevado casi a la bancarrota, se consagra a la tarea de regir y gobernar a nuestro pueblo. Siguiendo su ejemplo, todos los españoles tenemos el deber de imitarle, y lo mismo que él dedica su inteligencia y su esfuerzo, su sabiduría y prudencia de gobernante a mantener nuestra patria dentro de los cánones que marca Europa, cada uno, en su esfera de acción y trabajo, ha de seguir esta línea de conducta, sirviendo lealmente la misión que le esté encomendada, sin las distracciones que los judeomasónicos sindicatos puedan proponernos.

Rotas las débiles defensas en la capital que proponían un grupo de sediciosos profesores ataviados de verde, los brazos con las manos alzadas al cielo saludan a las banderas con los colores de nuestra gloriosa enseña. Nuestro caudillo, don Mariano Rajoy, acompañado del insigne y siempre ingenioso José Ignacio Wert, Ministro de Educación, es recibido en loor de multitudes por los directores de los colegios privados y concertados, que los agasajan por haber metido en vereda esa cueva de perniciosas ideas liberales e igualitarias que anidan, cual serpiente venenosa, en la escuela pública. Gracias a las nuevas medidas de subir las horas a esos maestros desdeñosos del bien común de nuestra patria y de elevar el número de alumnos en las aulas, podrán socializar nuestras nuevas generaciones, que tanto orgullo trasladarán a la ciudadanía.
En su habitual y brillante discurso, el ministro ha reseñado que solo los más preparados serán objeto del desvelo del Estado y por tanto el tildado "tijeretazo" por parte de los pertinaces y nocivos miembros de la oposición no será sino un necesario reajuste para conseguir el objetivo de la reducción del déficit. Como indica la secretaria general del PP, la sin par patricia y culmen de la sintaxis española, Dolores de Cospedal, 'El fracaso universitario cuesta 3000 millones de euros'. 'Hay que premiar al que estudia', apostilla, recibiendo así una cerrada ovación por parte de la concurrencia.
No hay que olvidar que así piensa nuestra lideresa más carismática, Esperanza Aguirre: "El igualitarismo intelectual es un atentado a las libertades individuales". Igualar a los alumnos es abocar a la sociedad a la mediocridad, como bien sabe nuestro caudillo y por tanto no llegará la sangre al río en lo tocante a la anunciada "insumisión" por parte de la prensa más proclive a las hordas rojas judeomasónicas.

jueves, abril 19, 2012

246. Mariano Manos Tijeras, la fábula

Érase una vez, un reino cargado de deudas, deudas que habían contraído personas que nunca iban a pagarlas. Bien porque el sistema estaba a su favor, bien porque en ese reino la justicia se aplicaba a rajatabla contra fetos (perdón, vidas) y contra jueces disidentes. Caciquelandia, le llamaban algunos a este reino donde cada vez más unos pocos vivían mejor a costa de los muchos que vivían peor. 

Lo bueno de este reino (lo bueno para los que nunca pagaban el pato, al contrario que los vasallos, que a pesar de no haber sido los que habían derrochado eran los que tenían que cargar con las consecuencias) era que cada día se sumaba alguna noticia que superaba a la mala noticia del día. Y es que este reino formaba parte de un continente y este continente le exigía no trabajo para sus conciudadanos, sino una cosa llamada déficit, y la controlaba por medio de otro arcano: la prima de riesgo. 

Pero basta de generalidades y vayamos con nuestros héroes: por supuesto, este reino era gobernado por un Rey. Este rey nada tenía que envidiar a los caballeros andantes de antaño, puesto que era tan valiente y fiero que se le apodaba ni más ni menos que 'el Cazaelefantes'. Se valía de su fiel escudero, su nieto, 'Pegatirosenelpie'. Aunque, si hemos de ser sinceros, este Rey no pintaba mucho, puesto que su Corona no ejercía el poder real, tan solo amparaba yernos con afecto por lo ajeno (eso sí, cuando pidió, contrito, perdón, y no lo volveré a hacer -o al menos no os enteraréis-, quien más quien menos empolvó su escopeta, y pobrecito, que encima se ha jodido la cadera).

El verdadero héroe de este Reino era el caballero andante Mariano Manos Tijeras. Como en toda leyenda-cómic-fábula que se precie, nuestro héroe gozaba de unos superpoderes especiales: amén de su retórica ("Esto es injusto; es decir, no es justo", figuraba como una de sus frases legendarias, la que pronunció cuando le tocó defender los intereses de su Reino..., ah, no, de una empresa privada de su reino, contra los malvados pibes de La Plata, que osaron hacer uso de su propia materia prima), contaba con una saliva especial que fabricaba a través de sus 'eseshh' viperinas y, además, sus extremidades acababan en tijeras y podaba todo lo que veía, sobre todo si apestaba a público. Él solito había puesto fin a 8 años de tiranía e incompetencia.

Por si fuera poco, contaba con su particular Tabla Redonda: la caballera (pues basta ya de tanto masculino genérico) Cospedal la Bienpagá, armada a lomos de su retórica de oraciones simples enunciadas a ritmo de tres segundos cada frase siguiente (infalible arma de destrucción por aburrimiento); los hermanos Calvatrava, De Guindos y Montoro, una especie de monstruo de dos cabezas peladas; Matos a la chita callando, imparable con sus recetas; el sin par Wertgüenza Lengua de oro, encargado de encauzar a los disidentes de la llamada Marea Verde a base de chascarrillos (los niños van a socializarse) y mentiras pseudorretóricas (no se va a mermar la calidad de educación con 36 niños por clase); y la inclasificable duquesa Aguirre Yomeloguisoyomelocomo, adalid de los menesterosos de Serrano, ayudada por la no menos loada Esposa de Aznar sin elecciones que la respalden mediante, cuyo estandarte dibujaba peras y manzanas (por separado, por supuesto).

Robar a los pobres para dárselo a los ricos, era su lema, y lo cumplían a rajatabla, después de persignarse e hincarse de hinojos frente a la Cruz. Aranceles, tributos y todo tipo de impuestos eran la consigna para contentar al temible Dragón en la sombra, el monstruo que echaba fuego gracias a la combustión del dinero. El sistema era perfecto: desolar a la población con reformas laborales para que cundiese el desánimo y se aceptase la frustración y el pesimismo, reprimir los conatos de revueltas prohibiendo todo tipo de manifestaciones, cargarse cualquier atisbo de estado de bienestar, bien a través de medicinas cada vez más caras, bien a través de billetes de metro inasequibles, bien hacinando a los pequeños en clases y con maestros marcados a sangre y fuego por sus inapropiadas y nada patrióticas pretensiones de preservar un sistema público: ¿que no querías 20 horas lectivas? Pues te vas a comer 23. ¿Que te parecía mal bajarte el sueldo? Pues te voy a quitar más complementos. ¿Que tengo que echar a los interinos del sistema? Pues espérate, que me sobran funcionarios... ¿Que podríamos recortar puliéndonos los 15.000 profesores de religión dejando de impartir dicha asignatura? No me tientes, que lo mismo volvemos al catecismo...

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado (como sigamos impasibles).

sábado, abril 14, 2012

245. Como una película de Disney

España es como una película de Disney, pero alterada, vuelta del revés: la Reina Mala ha masacrado a Cenicienta, a Blancanieves, incluso al ejército de Príncipes Azules. Y a Caperucita Roja, que pasaba por ahí (me encanta Once upon a time, lo reconozco).



Donde suelen terminar estas pelis, con el triunfo del Bien sobre el Mal, empieza nuestra realidad en fondo negro superponiéndose al rojigualda (quien dice rojigualda, dice los colores de su bandera autonómica, puesta en entredicho primero por nuestra Esperancita, y modificada convenientemente por Arthur Mas): la Reina Mala gobierna (y no, no hablo solo de Esperanza Aguirre por esta vez, aunque la brutal subida del Metro me da motivos, así como la empecinada negativa de la ínclita lideresa negando la subida al metro sencillo -como ya negara, y sigue negando, supongo, los recortes en la Educación Pública; ni tampoco quiero travestir a Rajoy; ni siquiera me refiero a Merkel, que más que mala simplemente es una bruja fea; vamos a llamarla simplemente Crisis) y abusa de sus súbditos, con medidas que integran desde las más populistas (para cierto sector proabortista o CEOísta) a las más impopulares (cualquier relacionada con los impuestos).

El colorido de estas películas, pues, sigue tornándose oscuro. Pasan los días y se suceden las noticias alarmantes. Y no, tampoco hablo de la prima de riesgo ni de la caída de la Bolsa (aunque mira que me extraña, pues el efecto llamada de Rajoy iba a invertir la situación a la que Zapatero nos había abocado). Ni tampoco de los "incidentes" de caza de nuestra monarquía, que se rompe la cadera o se dispara al pie (y encima estamos a 14 de abril...), acciones que parecen metafóricas pero no lo son, o no todavía.

La Crisis sigue alimentándose de sí misma. Gestionada pésimamente por quienes tienen intereses en que la cosa empeore para que los pocos de siempre consigan beneficiarse (llámese políticos, llámese magnates, llámese grandes empresas o grandes empresarios, llámese bancos...), no sabemos hasta dónde vamos a llegar. Tanto a nivel global como a nivel más nacional (estos gráficos resultan significativos), parece que sólo se puede salir del pozo dando más poder a quienes demuestran día a día que no saben manejar la crisis y recortando en derechos (la resistencia pasiva es delito, convocar manifestaciones por Internet también), malversando (en la ciudad más endeudada de España, Madrid, Todos los sueldos de los concejales, menos uno, superan el sueldo de Rajoy), empobreciendo a la población (nimileurismeando, subiendo el agua, la electricidad, el transporte público...) o podando el Estado de Bienestar (fuera investigación, repago en Sanidad, concertación en Educación).

... Y, mientras tanto, seguimos infelices, añorando las perdices que Froilán nos tratará de conseguir a tiro limpio cuando salga del hospital y apruebe el teórico para seguir con su afición a las armas de fuego.

sábado, abril 07, 2012

244. Penitencias varias en Semana Santa

Últimamente, leer la prensa y echar un vistazo a menéame se está convirtiendo en motivo de disgustos permanentes y, lo que es peor, crecientes. Asistimos con una pasividad angustiosa y alarmante a un ataque continuado contra el estado de bienestar y nos mantenemos con los brazos cruzados. Es de suponer que términos como 'presupuestos generales' o 'reformas en sanidad y educación' suenan demasiado etéreas como para relacionarlas con la pérdida de derechos adquiridos durante décadas y hasta que no sufres "en tus propias carnes" el despido o la injusticia de turno, no te crees lo que está pasando. Podemos jugar a quién tiene la culpa como hace el diminuto señor francés de las alzas, pero lo importante es que no se están defendiendo medidas que frenen las desigualdades sociales. Porque encima seguimos con la sensación de que esto no ha hecho más que comenzar y que seguiremos purgando los errores de nuestros incompetentes dirigentes políticos, marionetas de los mercados económicos.

A modo de ejemplo, aquí van unas cuantas noticias en Semana Santa (vía El País, con su actualizada web organizada por temas; vía menéame; y vía profesorgeohistoria, ya concretando más en educación). Si no eres un fanático político o monárquico, estás forrado o perteneces a la Iglesia, te tiene que hervir la sangre y, por tanto, cumpliremos nuestra particular penitencia:

Noticias sacadas de El País:
Noticias vía menéame:
Y ya en un plano más educativo, el blog de profesorgeohistoria concreta cada uno de los recientes ataques que se producen contra la Escuela Pública: da igual que la mayoría de los españoles la consideren la mejor, solo existen subvenciones para los de siempre (El Opus Dei logra que sus colegios sexistas sean subvencionados) y ya se preparan los conciertos para Bachillerato. Queda claro que los presupuestos excluyen la educación, aunque el escándalo en la partida de recortes reactivará la Marea Verde, puesto que parece que la comunidad educativa se rebela. Ojalá.

sábado, diciembre 03, 2011

225. A lo mejor tampoco son recortes

Paso primero:


La número 2 del PP ha hecho públicos sus planes o sus recetas para salir de la crisis. ¿Y quién tiene que sacarnos de la crisis? Estaba cantado: nosotros, los pobres parias funcionarios. Ah, pero eso sí, si tú me estás leyendo y no lo eres, no cantes victoria tan temprano, que las medidas de ajuste (que no recortes, por favor, esta palabra está prohibida, y si no, al tiempo, que estará tan perseguida como nuestra peligrosa y subversiva camiseta verde) también te van a afectar a ti: 

El copago (o, mejor dicho, repago, que para algo están los impuestos) en Sanidad lo vas a sufrir también tú; si tanto nos envidias y quieres formar parte de esa casta privilegiada no podrás porque se han eliminado las convocatorias de empleo público para 2012; dile adiós a la gratuidad de los libros (pero si estás en un cole privado o concertado y tienes uniforme, tranquilo, que te desgravará); dile también adiós a la posibilidad de una vivienda protegida; los servicios sociales (que a lo mejor no sabes qué significa, pero mucha gente que no tiene nada depende de ella) se los pulen; e incluso las subvenciones para el sector agrícola se quitan.

Sí, los coches de alta gama fuera (ya era hora, ¿no?, ¿o quieren que encima les aplaudamos?) y se reducen los altos cargos en un 60% (y todavía sobrará un 40%). En este austero plan de reajustes (que no recortes, insisto), no he leído nada de bajarse el sueldo a ellos mismos. Eso por no ser funcionarios los políticos, claro, porque somos los únicos privilegiados (no encuentro el enlace de ayer por la tarde, pero la Cospe ha vuelto a repetirlo y ya me toca los huevos) en este país. A lo mejor por llevar a cabo estas medidas tan estresantes se tienen que subir el sueldo, como los de CIU en Cataluña. Sus indecentes privilegios no serán recortados (digo, reajustados), ni tampoco verán la cárcel a pesar de años y años de corrupción (tema tabú en las elecciones a pesar de la que está cayendo con Urdangarín, donde debe de estar pringado hasta el apuntador, y, vaya por Dios, el apuntador de nuevo se relaciona con Camps).

Todo se privatiza, sanidad y educación para quien pueda permitírselo y con eso básicamente saldremos de la crisis. Es lógico: el funcionario es la rémora de España y ya que es un ser tan privilegiado, que trabaje más y que cobre menos y si eres interino qué es eso de los dos meses de vacaciones, sólo cobras según la proporción de días trabajados, que por algo no te has sacado las oposiciones, inútil. Y que no se queje ni proteste nadie, que la situación está muy malita y los 5 millones de parados (que nuestros políticos nos han endilgado) no entenderían que lo hiciéramos (con el añadido de que si no se efectuasen estos tijeretazos, los partidos políticos no podrían repartirse 2.200.000€ en subvenciones para fundaciones y asociaciones dependientes de partidos políticos (ver BOE)).

Pero si yo sigo viendo cómo la red de centros concertados se sigue fortaleciendo e incluso una propuesta es que "se compatibilizará la educación pública con la privada y concertada" (¿?, yo por si acaso me pondré a repasar el Padre Nuestro); si mi formación profesional se ve perjudicada (los 33 centros de profesores y recursos que existen actualmente se verán reducidos a un solo centro); si me suben las horas de trabajo y encima me vuelven a bajar el sueldo; si para más inri se atreve a seguir hablando de la incongruente ley de la autoridad del docente como si nos hicieran algún favor o como si eso fuera el maná de las mejoras educativas, como para ellos el programa de bilingüismo (que en la práctica supone que nuestros alumnos no sabrán hablar ni inglés ni castellano) lo es para preconizar una calidad de la enseñanza; si veo cómo un país desarrollado como en teoría es el nuestro se puede permitir el lujo de recortar 834 millones en sanidad y 460 millones en Educación pública, si yo veo todos esos reajustes (qué coño, si esto no son recortes, también yo me he vuelto gilipollas), tengo no sólo el derecho, sino la obligación a quejarme, protestar y movilizarme, y es algo que debería hacer la mayoría de la sociedad. 

Porque lo que Cospedal propone es lo que Esperanza Aguirre ha establecido (como dice el impresentable ese del Arturo Fernández: "Rajoy hará un gobierno donde el espejo será Esperanza Aguirre”) y será la línea a seguir por Rajoy después. Dice ella que "el sudor de hoy aleje las lágrimas de mañana”, pero nada dice de su incompetencia para elaborar un discurso que incluya una subordinada en esa oratoria disfuncional suya. Es como pasa con la bajada de sueldo a funcionarios y las subidas suyas, como pasa con los recortes en el estado de bienestar común y los privilegios en dietas, iphones, planes de jubilación, etc. suyos. Si esto no es injusticia, se le parece mucho.