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viernes, septiembre 14, 2012

1ª parada del tenebroso curso 2012-2013: marchas del 15S

Figuración aproximada del panorama de la Educación Pública
Podría intentar explicar a gente que no pertenece a la comunidad educativa lo que realmente significa un inicio de curso ejemplificándolo en la elaboración del horario de un profesor, la de horas de esfuerzo del equipo directivo que suponen, lo difícil que es casar tantas variables y supuestos en aproximadamente una semana y con directrices de la Consejería de Educación tardías e improvisadas, pero si ni muchos compañeros lo tienen en cuenta y no se muestran razonables, sería tiempo perdido. Funcionamos a base de parches para cicatrizar gangrenas (y de vendas para taparnos los ojos), pero por lo único que peleamos es por salir a la una en vez de a las dos.

Lo que importa a día de hoy es un dato incuestionable: en nuestro centro faltan por llegar 12 profesores. El director se conformaba con que el lunes se hubieran presentado al menos 6 de ellos. 6 clases, en el mejor de los casos, que quedarán vacías los primeros días del curso. Otra consecuencia más de la política educativa actual en la que la pretendida "mejora de la calidad de la enseñanza" se alcanza a través de recortes presupuestarios, recortes que significan, entre otras cosas, la reducción de grupos, la ampliación de cupos, el despido de profesores  y todo tipo de obstáculos que en realidad encubren lo poco que interesa realizar una labor mejor planificada. Lo estamos viendo: la demolición del estado de bienestar no se vale de detonaciones masivas, sino de golpes de maza menos visibles.

Los profesores vemos cómo nuestras condiciones laborales empeoran a pasos agigantados cada curso y aún falta por llegar la LOMCE (que habla, por ejemplo, de manera abierta de "traslados forzosos de docentes"). Dar asignaturas de las que no somos especialistas se ha generalizado, muchos profesores en expectativa siguen sin destino y se verán abocados a compartir centros y asignaturas o realizar sustituciones; han conseguido borrar del mapa a los interinos y nos empiezan a colar a nativos anglosajones que no han pasado ningún sistema selectivo porque quieren implantar para la educación el único sistema que los políticos conocen, el dedismo. El panorama es negro, la convocatoria de la huelga indefinida no es una respuesta realista y aunque nos disguste el funcionamiento de los sindicatos mayoritarios, lo cierto es que el pasotismo y la resignación mayoritarias no dejan otra alternativa que seguir sus cauces porque peor aún es cruzarse de brazos.

(No es plan de ponerme pesado, pero es un error ortográfico no abrir con signo de exclamación...)

El primer paso para salir del pesimismo se da mañana partiendo de la Consejería de Educación. Tengo ganas de volver a ver las camisetas verdes y deberíamos estar el mayor número de profesores en la calle protestando por todo esto. Pero no solo me gustaría ver Alcalá plagada de profesores, sino también a las familias y a nuestros alumnos, que son en realidad quienes pagan todos estos despropósitos contra la Escuela Pública.

domingo, junio 24, 2012

Yo no soy tonto... ¿O sí?

La publicidad suele ser el refugio del ingenio, y la famosa tienda de electrodomésticos apeló a la supuesta inteligencia de la gente para que sus productos fueran vendidos: los nuestros son los más baratos, ¿eres tan tonto como para no verlo?

Quizá deberían replantear su estrategia, visto lo visto. Porque somos un rebaño de tontos guiados por otros tontos muy listos. Hurgaría más con el adjetivo calificativo escogiendo uno que empieza por 'g' y termina por 'ilipollas', pero no es plan de ponerme a faltar al personal, por mucho que me reafirme y sugiera a la tienda que cambie el lema: porque "yo sí soy tonto".

Yo sí soy tonto. Por eso me la clavan una y otra vez sin que haga nada (o no haga nada efectivo, una vez que no sé si 10, 11 ó 12 huelgas después lo único que he conseguido es una merma de mi poder adquisitivo mientras el 90% de mis compañeros giran la cara cuando llevo la camiseta verde y así con ellos no va la cosa).

Yo sí soy tonto. Me bajan el sueldo una, dos, parece que en breve tres veces. ¿A cambio de qué, de bajar los precios de las facturas, de las tasas, de la vida en general? Ja. ¿A cambio de reducir mi jornada o de tener menos alumnos? No, de ampliarla 2, 3 horas lectivas más, así como mi permanencia en el centro, al igual que las ratios (más por menos, si ya lo dice la publicidad de la Comunidad de Madrid). 

Nos cierran bachilleratos a discreción por todo Madrid y "a cambio" nos ofertan Bachilleratos segregadores de Excelencia y programas de Gilingüismo carentes de toda lógica pedagógica. Sustituyen Educación para la Ciudadanía por otra, Sumisión a la Politiquería. Mantienen Religión a toda costa a pesar de lo caro que sale la catequesis y aún así tienen la jeta (o la barba) de vendernos la moto diciendo que los "recortes" son necesarios y que no hay más remedio y que tampoco es que se pierda la calidad hacinando niños. Nos pulen las becas y nos suben las tasas de las matrículas, pero eso sí, mantienen las desgravaciones por llevar uniforme y rezarle a la Santa Madre que les parió. Crean el distrito único y se amparan en la libertad de elección de las familias, pero solo privados y concertados tienen dicha libertad de elección y eligen no aceptar a cualquier alumno. 

Nos prometen empleos en Campaña electoral (mentir no sale caro, y mira que han mentido, solo hay que ver este vídeo) y sacan leyes laborales que solo benefician a los empresarios para que nos den la patada y les salga más barato contratarnos. Responsabilizan al funcionario de todos los males, pero no miran que somos el país con más políticos, embajadores y coches oficiales (y corruptos) y sus sueldos escandalosos son lo único que debe de estar por encima de la media europea. Los bancos nos cuelan preferentes con métodos casi (o sin casi) delictivos y se les premia con jubilaciones multimillonarias y rescates pagados por todos (todos los mismos tontos que no exigimos responsabilidades y penas de cárcel y devoluciones íntegras de lo estafado o robado). Nuestros políticos nunca se ponen de acuerdo, excepto para repartirse ipads y demás fruslerías tecnológicas. Nos reducen el horario de metro justo cuando suben los precios de los billetes (y se gastan una fortuna para cambiar los tornos, habrá que ver qué empresa es la adjudicataria, que la familia de los peperos -palabra aceptada por la RAE, por cierto, unida a la nueva acepción del matrimonio, para que les dé urticaria- es amplia, pues para algo la mayoría son del Opus) y nos dejan de recoger la basura de momento los domingos (sin bajar las tasas, y todo porque en su tiempo derrocharon en lo accesorio y no hay ahora para lo fundamental, como certeramente decía Elvira Lindo en su columna del 20 de junio).

A lo mejor la autocrítica no cala hondo y por eso no puedo emplear el pronombre en primera persona del plural, pero mientras tanto me afirmo: si pasa todo eso (y muchas, muchas cosas más, que lo grave es eso, que el escándalo es el pan nuestro de cada día, pero mientras podamos ganar la Eurocopa, que siga ardiendo Troya, que a mí me suda la p...) y no reaccionamos, al menos lo seguiré repitiendo:

Yo sí soy tonto.

martes, marzo 20, 2012

242. Resolución al recurso de alzada

El viernes llegó la resolución al recurso de alzada interpuesto en contra del horario individual. Por supuesto, la resolución es desestimar dicho recurso. Y para eso, 7 folios que se podrían resumir en "a callar y a obedecer", que si hay algo que no se atiene a la norma la cambiamos, como pasó el 1 de enero de 2012.

Nada nuevo bajo el sol, y mucho menos si no estás acostumbrado al lenguaje abstracto y difuso de los textos jurídico-administrativos, que hay que desentrañarlos con bisturí y con la ayuda de un traductor de barbaridades con el abuso de las formas no personales. De hecho, he resumido la resolución y la he mandado como comentario de texto con nota para mis alumnos de 2º de bachillerato aprovechando que acabamos de ver este tipo de textos. Y ya que lo he tenido que analizar, me he fijado en algunas cosas que si no me habrían pasado desapercibidas.

Antes de proseguir pongo aquí el texto:
Resolución de la Dirección de Área Territorial de Madrid
Me hace gracia lo que viene a partir de "A mayor abundamiento" (locución adverbial que tiene tela, por cierto), después de disertar sobre que las instrucciones son simplemente información ("no innovan el ordenamiento jurídico"), cuando citan la Ley 6/2011, de 28 de diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas, que "se refiere a la ordenación de la jornada semanal del personal docente". En su momento, dicha ley pasó desapercibida, pero lo que prima es que es una ley hecha a posteriori. Es decir: hago lo que quiero y si no se aviene a la norma, la cambio. Muy justo.

Pero lo mejor viene después. "Conviene aclarar el criterio de compensación horaria cuestionado por la parte recurrente" (es decir, yo). "La norma prevé un mecanismo de compensación para el caso de que el horario lectivo de un profesor sea superior a las 18 horas semanales" (de ahí la reclamación). Vienen a continuación unos párrafos para mí ininteligibles que como a entender que si hubiera que compensar como se reclama, el sistema se desvirtuaría ("se produciría una reducción de tres periodos complementarios por cada cada periodo comprendido entre los 18 y los 20 periodos lectivos").

Pero no para ahí la cosa: "Procede traer a colación el informe emitido al respecto por el Servicio Jurídico en la Consejería de Educación y Empleo" (el inefable Servicio Jurídico, cabría añadir), que "considera que el incremento de una hora lectiva ya supone, dada la estructura del horario individual, una reducción automática de un periodo complementario, con lo que, para responder a la "compensación de dos horas complementarias" bastará con reducir un periodo complementario más (...). Tal interpretación es conforme" -y aquí llega lo bueno- "con el principal significado que el Diccionario de la Real Academia atribuye al término "compensar", cual es "igualar en opuesto sentido el efecto de una cosa con el de otra"".

Sin necesidad de ningún Servicio Jurídico, yo también he buscado en el Diccionario de la Real Academia una palabra que explica el mamoneo de todo este asunto de los horarios y las instrucciones y la modificación de las leyes a posteriori: se llama prevaricación. Dice cual así: "Delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario".

martes, enero 30, 2007

31. Carta a padres


Muy señores míos:

Con motivo de sus (desmesuradas) quejas con motivo de la fiesta de Santo Tomás de Aquino el pasado lunes 29, quería replicar o, valga el neologismo, contraquejarme:

Al ser este día fiesta sólo en el ámbito educacional (coles, institutos) y ustedes, sufridos y pacientes padres, regirse por horario laboral donde esta fecha no figura como festiva (al contrario que otras que ustedes se toman o que se cogen a su libre albedrío), se quejan, obviamente, de qué es esto que los profesores, con el sueldo y las vacaciones que tienen, tengan estas fiestas inopinadas. Ya de paso, exigen aumentar el horario lectivo.

¿Por qué no, de nuevo de paso, mantener a sus hijos alejados de casa por las tardes, o hacer que el mes de julio también sea lectivo? Si no con clases regladas, que los profesores tengamos a sus adorados nenes entretenidos en el centro. En el patio, en las aulas, en donde sea, pero lejos de ustedes. Ver a sus hijos durante 5 minutos (el trabajo, las obligaciones, las compras, todos aquellos elementos que impiden que puedan atender a sus vástagos más de esos 5 minutos) ya es más que suficiente. ¿Carencias? Por favor, ustedes mandan a sus querubines a que aprendan de todo, empezando por la educación que no le pueden inculcar (ya digo, con todo lo que tienen que hacer, como para ponerse con estos seres que demandan tantas impertinentes cosas, como para perder el tiempo diciéndoles lo que está bien y lo que no). ¿Para qué pagan si no? (Ah, que no pagan, que la educación es gratuita, bueno, no importa, en los impuestos pagan los sueldos y las fiestas de los profesores, eso fijo).

¿Y si los profesores nos pusiéramos un mes de huelga pidiendo un aumento de horas para padres en casa con sus hijos? ¿Y si les obligásemos a un mínimo de horas con sus hijos y encima añadirles obligaciones tales como estar pendientes de los deberes que hacen, ayudarles en sus estudios, revisar sus agendas para enterarse de las notas que a menudo les enviamos para que sepan del comportamiento de su descendencia? ¿Y si pidiésemos multas para los padres que permiten a sus hijos ordenador, videojuegos, chats, televisión, motos, teles, fines de semana hasta las tantas, por más suspensos que traigan a casa?

Ah, dicen que los horarios de sus trabajos les impiden hacerse cargo de estas “supuestas” obligaciones, claro... ¿Y si pedimos al gobierno de turno que rebaje la jornada laboral para que algo tan básico como la unidad familiar no sea una entelequia? ¿O la Seguridad Social podrá hacerse cargo del aumento de casos psiquiátricos de los desquiciados profesores? ¿Y si asumimos que algo falla, además de los profesores?

Atentamente, un profesor quemado.