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martes, julio 31, 2012

Y en el mes de septiembre, ¿qué?

A punto de entrar en el mes de las vacaciones por excelencia, conviene no desconectar del todo e ir pensando en la vuelta. ¿Qué hacer en septiembre? ¿No comenzar el curso, mantener la estrategia del curso pasado, llena de huelgas puntuales y manifestaciones, concentraciones y similares día sí y día casi también? ¿O nos sumamos a la convocatoria de huelga indefinida que sostiene el sindicato CGT y que cuenta con el apoyo de la Plataforma de Interinos y Soy Pública, entre otros? 

Sin duda, motivos para una movilización importante, hay de sobra. Los recortes vergonzantes en Educación, que suponen despidos masivos de profesores (sobre todo de interinos) y una merma en la calidad educativa (por mucho que digan), van parejos a la progresiva y ascendente financiación de la escuela concertada, como pasa ahora en Extremadura y llevamos tiempo denunciando en Madrid, donde ir a un centro privado o concertado desgrava. Por no hablar de la subida de tasas universitarias, en escuelas infantiles y ciclos superiores de Formación Profesional y la eliminación de las becas. Vamos de camino a la escuela de los años cincuenta, con aulas masificadas, con el rezo del rosario al empezar el día, con la comida traída de casa (vía tupper) y con alumnos pertenecientes a las clases altas que podrán costearse una posición privilegiada para pasar las reválidas, mientras que la inmensa mayoría de la población irá quedando relegada del sistema educativo. Los alumnos con necesidades especiales se pueden ir preparando. Por ejemplo, los niños autistas.

Nos bajan el sueldo y nos suben las horas. Ningunean a los profesores. Sufrimos al peor ministro de la historia de la Democracia, la Wertgüenza nacional. La Escuela Pública sufre el acoso y derribo de las ansias privatizadoras, que quieren meternos a irlandeses sin pasar por oposición o grupos dirigidos por familiares de los que mangonean, como si no tuvieran suficiente con el indecente reparto de puestos demasiado bien pagados. Está claro que hay que hacer algo y lo antes posible, que cruzarse de brazos como solemos acostumbrar es una postura que raya en la irresponsabilidad, pero ¿cuál es la postura que debemos tomar?

No hay que olvidar que nos inscribimos en el marco de una crisis que amenaza con un rescate (otro más) a nivel europeo, con un Gobierno inmisericorde con las clases medias y con la sociedad del bienestar, por lo que la ciudadanía al completo, no solo en Educación, debería responder ante estos ataques, que, no lo olvidemos, sufren sobre todo los más débiles, como los niños (Elvira Lindo lo señala en su Don de gentes). Y no sólo hablamos de subidas del IVA, de promesas electorales incumplidas o de una deriva política que se demuestra en la doble moral de exigir esfuerzos y no llevarlos a cabo ellos mismos (como pasa con el escándalo de las dietas de alojamiento). Además, el moroso Gallardón (ha dejado tal deuda en el (h)ay-untamiento de Madrid que solo podemos beber para olvidar, aunque ni eso, que nos sabe mal la Botella) quiere sacar una ley antediluviana contra el aborto y pretenden una reforma electoral que favorezca sus injustas mayorías cuando lo que tenían que hacer es dimitir y convocar nuevas elecciones. 

Por tanto, la respuesta no puede reducirse sectorialmente, sino que tiene que venir de la mano de toda la ciudadanía, como bien apuntaban en Valles y Cumbres. No es momento para extremismos (solo secundados por minorías) ni luchas parciales segmentadas por gremios, sino de arrimar el hombro y luchar de forma global, unitaria y estatal, por lo que la opción de la huelga general (o huelgas generales) es la que más me convence de cara a septiembre. ¿Tú qué piensas?

PD: es muy recomendable la serie 'Reaciones imposibles' del genial Juan José Millás.

domingo, junio 24, 2012

Yo no soy tonto... ¿O sí?

La publicidad suele ser el refugio del ingenio, y la famosa tienda de electrodomésticos apeló a la supuesta inteligencia de la gente para que sus productos fueran vendidos: los nuestros son los más baratos, ¿eres tan tonto como para no verlo?

Quizá deberían replantear su estrategia, visto lo visto. Porque somos un rebaño de tontos guiados por otros tontos muy listos. Hurgaría más con el adjetivo calificativo escogiendo uno que empieza por 'g' y termina por 'ilipollas', pero no es plan de ponerme a faltar al personal, por mucho que me reafirme y sugiera a la tienda que cambie el lema: porque "yo sí soy tonto".

Yo sí soy tonto. Por eso me la clavan una y otra vez sin que haga nada (o no haga nada efectivo, una vez que no sé si 10, 11 ó 12 huelgas después lo único que he conseguido es una merma de mi poder adquisitivo mientras el 90% de mis compañeros giran la cara cuando llevo la camiseta verde y así con ellos no va la cosa).

Yo sí soy tonto. Me bajan el sueldo una, dos, parece que en breve tres veces. ¿A cambio de qué, de bajar los precios de las facturas, de las tasas, de la vida en general? Ja. ¿A cambio de reducir mi jornada o de tener menos alumnos? No, de ampliarla 2, 3 horas lectivas más, así como mi permanencia en el centro, al igual que las ratios (más por menos, si ya lo dice la publicidad de la Comunidad de Madrid). 

Nos cierran bachilleratos a discreción por todo Madrid y "a cambio" nos ofertan Bachilleratos segregadores de Excelencia y programas de Gilingüismo carentes de toda lógica pedagógica. Sustituyen Educación para la Ciudadanía por otra, Sumisión a la Politiquería. Mantienen Religión a toda costa a pesar de lo caro que sale la catequesis y aún así tienen la jeta (o la barba) de vendernos la moto diciendo que los "recortes" son necesarios y que no hay más remedio y que tampoco es que se pierda la calidad hacinando niños. Nos pulen las becas y nos suben las tasas de las matrículas, pero eso sí, mantienen las desgravaciones por llevar uniforme y rezarle a la Santa Madre que les parió. Crean el distrito único y se amparan en la libertad de elección de las familias, pero solo privados y concertados tienen dicha libertad de elección y eligen no aceptar a cualquier alumno. 

Nos prometen empleos en Campaña electoral (mentir no sale caro, y mira que han mentido, solo hay que ver este vídeo) y sacan leyes laborales que solo benefician a los empresarios para que nos den la patada y les salga más barato contratarnos. Responsabilizan al funcionario de todos los males, pero no miran que somos el país con más políticos, embajadores y coches oficiales (y corruptos) y sus sueldos escandalosos son lo único que debe de estar por encima de la media europea. Los bancos nos cuelan preferentes con métodos casi (o sin casi) delictivos y se les premia con jubilaciones multimillonarias y rescates pagados por todos (todos los mismos tontos que no exigimos responsabilidades y penas de cárcel y devoluciones íntegras de lo estafado o robado). Nuestros políticos nunca se ponen de acuerdo, excepto para repartirse ipads y demás fruslerías tecnológicas. Nos reducen el horario de metro justo cuando suben los precios de los billetes (y se gastan una fortuna para cambiar los tornos, habrá que ver qué empresa es la adjudicataria, que la familia de los peperos -palabra aceptada por la RAE, por cierto, unida a la nueva acepción del matrimonio, para que les dé urticaria- es amplia, pues para algo la mayoría son del Opus) y nos dejan de recoger la basura de momento los domingos (sin bajar las tasas, y todo porque en su tiempo derrocharon en lo accesorio y no hay ahora para lo fundamental, como certeramente decía Elvira Lindo en su columna del 20 de junio).

A lo mejor la autocrítica no cala hondo y por eso no puedo emplear el pronombre en primera persona del plural, pero mientras tanto me afirmo: si pasa todo eso (y muchas, muchas cosas más, que lo grave es eso, que el escándalo es el pan nuestro de cada día, pero mientras podamos ganar la Eurocopa, que siga ardiendo Troya, que a mí me suda la p...) y no reaccionamos, al menos lo seguiré repitiendo:

Yo sí soy tonto.

domingo, junio 10, 2012

Vamos a contar verdades disfrazadas, tra la ra

Felicidad. España no ha perdido contra Italia y encima Europa está a nuestros pies. Don Mariano se ha puesto firme, le ha exigido a los alemanes un crédito y sus presiones han dado resultado ("si no me das dinero, no respiro", llegó a amenazar nuestro mandatario como mayor muestra de la presión ejercida). Hecho el trabajo duro (dar una rueda de prensa, se entiende), a disfrutar de la Roja, por supuesto, que es lo importante. Como el español que es, faltaba más. ¡Arriba España! ¡Y arriba las primas a nuestros jugadores, que con 100.000 euros más se pueden hinchar!

Mientras tanto, vamos a seguir exprimiendo un poco más el lenguaje. Como dijo el inigualable Juan José Millás, "el dominio de la palabra otorga un poder que no cabría atribuir a una herramienta tan humilde". Incluso este Gobierno es consciente de eso, de ahí sus esfuerzos por minimizar los daños de un léxico agresivo. 

La lista de eufemismos es de traca: no hay recortes, sino que se producen "ajustes" o "reformas"; no es abaratar el despido, es "flexibilizar el mercado laboral"; el copago sanitario no es tal, es un "ticket moderador"; no hay recesión, sino "tasa negativa de crecimiento económico"; la vergonzosa amnistía fiscal es una "regularización de rentas y activos"; no se regala dinero público a la banca con el llamado banco malo (¿y el resto que son, bancos pérfidos, o hijoputas directamente?), se trata de “facilitar la gestión activa del patrimonio dañado de las entidades financieras”; ya no suben los impuestos, hay una “modificación de la estructura de la imposición sobre el trabajo y un aumento sobre la imposición al consumo” o se producen "recargos temporales de solidaridad", de modo que la próxima subida del IVA es "un cambio de ponderación en los impuestos al consumo".

Y, por supuesto, no hay ningún rescate, sino "financiación europea para recapitalizar bancos", "apoyo financiero", "préstamo favorable", "línea de crédito", "inyección". "Las noticias de hoy son positivas", dijo el gafe mayor del reino (quiebra Lehman Brothers y ahora España, ni el propio Rodrigo Rato) y no sé por qué no brindamos con champán con las condiciones "extremadamente favorables" que hemos conseguido, con tipos de interés bajísimos. "La sociedad no cargará con el peso del rescate, las condiciones se van a imponer a los bancos". Un periodista por lo visto le preguntó: “Si según usted la sociedad no va a sufrir, ¿por qué no se ha pedido antes el rescate?” (la pregunta del millón). ¿La respuesta del guindo: “A usted no le tocaba preguntar ahora”.

En la línea eufemística que hemos visto, no le vamos a pedir a Rajoy que nos deje de tomar el pelo, sino que "deje de desgajarnos, una a una, nuestras cansadas fibras capilares"; ni que no nos toque los cojones, sino que "deje de afrontar la tarea de palpar sistemáticamente el interior de la huevera"; tampoco le pediremos que se vaya a la mierda, sino que "se dirija con todo cuidado al depósito de heces que conforman él y todos los políticos". Por supuesto, tampoco queremos su dimisión por incumplir sistemáticamente sus promesas, por mentir y por llevarnos a la vergüenza de un rescate, sino que le vamos a pedir que "opte por la retirada estratégica de encontrar la puerta de atrás".