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sábado, octubre 06, 2012

Callejón sin salida

Tres semanas de curso son suficiente como para comprobar los efectos de los recortes. Aunque pueda sonar herético que los profesores nos quejemos de nuestros horarios, lo cierto es que el incremento a 30 horas de permanencia ha vuelto a suponer una carga más que se añade a la subida del curso pasado de las 18 horas a las 20. Los huecos que antes posibilitaban preparar alguna clase, efectuar alguna corrección, descansar después de dos o tres periodos lectivos, ya no existen. Dar cinco clases seguidas es posible, como también sumar dos guardias y tener hasta siete periodos juntos en una sola mañana. En vez de tres semanas desde el inicio parece que llevemos dos meses. Entras y sales de la sala de profesores y vas a una clase, a otra, a una guardia, a otra, sin apenas respiro. Por las tardes, piensas en que con una hora y diez minutos para alcanzar la cifra mágica de las 37,5 horas laborales establecidas para los funcionarios no hay ni para empezar y sobrepasarlas es caer en una trampa en la que la vocación y nuestra profesionalidad nos depara una notable paradoja.

Porque la vida de un profesor es muy fácil. Esa frase te la puede comentar algún compañero, de esos a los que nunca ves con un libro en la mano ni preparando ninguna clase, de esos que cuando salen del instituto terminan su jornada laboral, de esos que dan mala fama al gremio porque se jactan de lo bien que viven y de lo poco que trabajan. Y, como piensan que todos son como él (o ella), decide que sus hijos irán a un colegio concertado o privado, no vaya a ser que se encuentren a alguien como ellos. ¿Hay alguna diferencia entre el profesor que cumple con su trabajo y el que se escaquea o imparte la misma clase que hace veinte años o improvisa sobre la marcha? Ninguna. ¿Eso va a cambiar con la nueva ley, esa cachonda ley que tiene entre sus siglas la 'C' de 'Calidad'? Dejemos la pregunta como retórica y no hablemos del servicio de inspección...

Cada año vemos cómo nuestras condiciones laborales van empeorando, a casi el mismo ritmo que nuestra nómina y que las condiciones de la Educación Pública. Hemos iniciado, no obstante, una empecinada marcha hacia adelante, como si fingir que no pasa nada y como si aguantar hasta que escampe nos traerá alguna solución. 

Esto no ha hecho más que empezar, y cuando se ponga en vigor la nueva ley, veremos más (y peores) consecuencias. No solo es que se eliminen asignaturas (como muy acertadamente reflexiona Fernando o Eduideas) o que se empecinen en segregar (véase en Valles y Cumbres) y encima convenciéndonos de que si mi nene no está al lado del magrebí de turno será mucho mejor, como mejor es la escuela con bilingüismo, como mejor es el Bachillerato de la excelencia. 

¿Qué hacer? ¿Seguir ignorando a ese 70% (tirando por lo bajo) de profesorado que ni secunda huelgas ni acude a manifestaciones y chuparte las tropecientas movilizaciones semanales con el escudo infatigable delante de los ojos? ¿Seguir quemándote viendo cómo el paisaje de camisetas verdes escasea cada vez más? ¿Seguir impugnando horarios ilegales para que en diciembre cambien las leyes y te dejen con el culo al aire y la expresión de estupidez en el rostro?

Se trata de participar o no en una respuesta frente a todas estas agresiones, en extender un modelo de sociedad injusta, clasista e insolidaria o ponerle freno. Sucumbir al fatalismo o aferrarse al clavo ardiendo de la utopía en la que un ejemplo positivo redundará en una reacción por parte de los demás profesores que están sufriendo los mismos retrocesos. Se trata de buscar salidas en un callejón que no tiene escapatorias.

Es difícil no sucumbir al desánimo de ver lo que te rodea. Buena prueba somos el colectivo del profesorado, un sector en teoría preparado, formado y cultivado que no ejerce su labor crítica ni salvaguarda algo que debería ser intocable. Si los profesores, con una carrera a sus espaldas, con el presupuesto de la cultura sobre sus hombros, no suponen ninguna diferencia con el acrítico y pasota ciudadano que pese a lo que está viendo sigue votando al PP (en Galicia sorprendentemente parece que van rumbo a la mayoría absoluta) o con el pasivo e indiferente estudiante de universidad que ha tenido que pagar casi el doble de lo que pagaba y se encoge de hombros y se enchufa sus cascos a los tímpanos, entonces la sociedad está preparada a cualquier rescate externo, a cualquier recorte reprobable, a cualquier medida opresora que justifique cargas policiales y declaraciones inadmisibles de un político, a cualquier corruptela diaria, a cualquier ley retrógrada, a cualquier populismo barato, a cualquier retórica contumaz y hueca. A cualquier locura.

jueves, agosto 16, 2012

Rebelión en la granja

Después de leer Rebelión en la granja (la reseña en Solo libros y Series), estupenda fábula satírica, me ha dado por pensar que la tendríamos que leer todos los docentes españoles en clase, por ejemplo a partir de 4º de la ESO. Su vigencia es tal, que no podía dejar de establecer relaciones actuales: 

Así, los Hombres del inicio no representarían sino a la Economía Financiera (sobre la que Millás, certeramente, escribe en Un cañón en el culo, y no sé si al escribirlo había escuchado a los impresentables del FMI asegurar que había que bajar los sueldos, seguro que los suyos no): 
"Porque los seres humanos nos arrebatan casi todo el fruto de nuestro trabajo", "Haced desaparecer al hombre de la escena y la causa motivadora de nuestra hambre y exceso de trabajo será abolida para siempre", "El hombre es el único ser que consume sin producir", "Eliminad tan solo al Hombre y el producto de nuestro trabajo nos pertenecerá".
 Los Cerdos de la novela serían nuestra incapacitada clase política y allegados (recordaré que no por cerdos, sino porque son iguales que el resto de animales, aunque al final los traicionan para vivir mejor que nadie, y ahí las concomitancias).
"Los cerdos en verdad no trabajaban, pero dirigían y supervisaban a los demás". "Toda la administración y organización de esta granja depende de nosotros. Día y noche estamos velando por vuestra felicidad. Por vuestro bien tomamos esa leche y comemos esas manzanas". "Tenía la intención de tomar todo el peso de las decisiones sobre sus propios hombros". "Por aquellos días [tras la destrucción del Molino = Crisis], Napoleón [Rajoy] rara vez se presentaba en público". "Ciertamente, fue necesario hacer un reajuste de las raciones (Squealer siempre mencionaba esto como "reajuste", nunca como "reducción")". "Las raciones (...) fueron disminuidas nuevamente (...). Pero los cerdos parecían estar bastante a gusto y, en realidad, aumentaban de peso". "[Napoleón/Rajoy] llevaba un látigo en la mano". "Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros".

Y el resto de Animales seríamos los que sufrimos su política de recortes, de rescates, de patrañas electorales, de manipulación informativa con el secuestro de RTVE, de incendios que nos queman más y más (la respuesta en Canarias fue La perfección, según Cañete), de encarecimiento de la vida (¡Prohibido estudiar!), de acoso y derribo contra la educación (Selección y desconfianza, Munilla y la enseñanza de religión)...
"Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro". "Y recordad, camaradas: (...) entre nosotros los animales, que haya perfecta unidad, perfecta camaradería en la lucha. Todos los hombres son enemigos. Todos los animales son camaradas".
Quién sabe si podríamos conseguir una continuación de esta novelita corta y una revisión de todo lo que falló en la revolución porcina. Lo que está claro es que los cerdos siguen engordando a pesar de que no cumplen con el  cometido de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos (sobre lo que tendrían que preocuparse, en vez de retirar la asistencia sanitaria a los sin papeles o de enmarranar a los funcionarios, como ya pasó con los profesores en septiembre del año pasado, y ahora vuelven a incurrir, con las palabras de Botella: "Si la mayoría de los madrileños supieran cuáles son las condiciones de los bomberos, a lo mejor pensaban que este colectivo no tenía tanta razón"; aunque le podemos dar la vuelta a la tortilla: si la gente supiera de las condiciones de su sueldo y de sus capacidades, lo mismo no estaban de acuerdo con ella).

De momento, mientras defendemos la Escuela Pública, de tod@s y para tod@s, no haríamos mal en rescatar esta novelita en clase, con la que se puede ver la importancia de la educación ("Y sobre todo, transmitid mi mensaje a los que vengan después, para que las futuras generaciones puedan proseguir la lucha hasta alcanzar la victoria"), algo que saben bien nuestros cerdos, digo, dirigentes.
Entonces, ¿qué es lo que debemos hacer? ¡Trabajar noche y día, con cuerpo y alma, para derrocar a la raza humana! Ese es mi mensaje, camaradas: ¡Rebelión! (...)
De nuestros hocicos serán proscritas las argollas,
de nuestros lomos desaparecerán los arneses.
Bocados y espuelas serán presas de la herrumbre
y nunca más crueles látigos harán oír su restallar.

martes, julio 31, 2012

Y en el mes de septiembre, ¿qué?

A punto de entrar en el mes de las vacaciones por excelencia, conviene no desconectar del todo e ir pensando en la vuelta. ¿Qué hacer en septiembre? ¿No comenzar el curso, mantener la estrategia del curso pasado, llena de huelgas puntuales y manifestaciones, concentraciones y similares día sí y día casi también? ¿O nos sumamos a la convocatoria de huelga indefinida que sostiene el sindicato CGT y que cuenta con el apoyo de la Plataforma de Interinos y Soy Pública, entre otros? 

Sin duda, motivos para una movilización importante, hay de sobra. Los recortes vergonzantes en Educación, que suponen despidos masivos de profesores (sobre todo de interinos) y una merma en la calidad educativa (por mucho que digan), van parejos a la progresiva y ascendente financiación de la escuela concertada, como pasa ahora en Extremadura y llevamos tiempo denunciando en Madrid, donde ir a un centro privado o concertado desgrava. Por no hablar de la subida de tasas universitarias, en escuelas infantiles y ciclos superiores de Formación Profesional y la eliminación de las becas. Vamos de camino a la escuela de los años cincuenta, con aulas masificadas, con el rezo del rosario al empezar el día, con la comida traída de casa (vía tupper) y con alumnos pertenecientes a las clases altas que podrán costearse una posición privilegiada para pasar las reválidas, mientras que la inmensa mayoría de la población irá quedando relegada del sistema educativo. Los alumnos con necesidades especiales se pueden ir preparando. Por ejemplo, los niños autistas.

Nos bajan el sueldo y nos suben las horas. Ningunean a los profesores. Sufrimos al peor ministro de la historia de la Democracia, la Wertgüenza nacional. La Escuela Pública sufre el acoso y derribo de las ansias privatizadoras, que quieren meternos a irlandeses sin pasar por oposición o grupos dirigidos por familiares de los que mangonean, como si no tuvieran suficiente con el indecente reparto de puestos demasiado bien pagados. Está claro que hay que hacer algo y lo antes posible, que cruzarse de brazos como solemos acostumbrar es una postura que raya en la irresponsabilidad, pero ¿cuál es la postura que debemos tomar?

No hay que olvidar que nos inscribimos en el marco de una crisis que amenaza con un rescate (otro más) a nivel europeo, con un Gobierno inmisericorde con las clases medias y con la sociedad del bienestar, por lo que la ciudadanía al completo, no solo en Educación, debería responder ante estos ataques, que, no lo olvidemos, sufren sobre todo los más débiles, como los niños (Elvira Lindo lo señala en su Don de gentes). Y no sólo hablamos de subidas del IVA, de promesas electorales incumplidas o de una deriva política que se demuestra en la doble moral de exigir esfuerzos y no llevarlos a cabo ellos mismos (como pasa con el escándalo de las dietas de alojamiento). Además, el moroso Gallardón (ha dejado tal deuda en el (h)ay-untamiento de Madrid que solo podemos beber para olvidar, aunque ni eso, que nos sabe mal la Botella) quiere sacar una ley antediluviana contra el aborto y pretenden una reforma electoral que favorezca sus injustas mayorías cuando lo que tenían que hacer es dimitir y convocar nuevas elecciones. 

Por tanto, la respuesta no puede reducirse sectorialmente, sino que tiene que venir de la mano de toda la ciudadanía, como bien apuntaban en Valles y Cumbres. No es momento para extremismos (solo secundados por minorías) ni luchas parciales segmentadas por gremios, sino de arrimar el hombro y luchar de forma global, unitaria y estatal, por lo que la opción de la huelga general (o huelgas generales) es la que más me convence de cara a septiembre. ¿Tú qué piensas?

PD: es muy recomendable la serie 'Reaciones imposibles' del genial Juan José Millás.

jueves, febrero 09, 2012

237. Más textos de opinión para 2º de bachillerato

En la línea de seguir la actualidad (ver entrada Clases de espalda contra el mundo) y de contrarrestar en parte la borreguización/lobotomización a la que quieren someter a todos los ciudadanos, ahí van otros posibles textos para analizar en clase: QUERIDOS AYATOBISPOS PROGRESISTA EL CULO Por Encima de Las Posibilidades

domingo, enero 15, 2012

235. ¿Clases de espalda contra el mundo?

A menudo, aferrados al exigente (y excesivo) currículum, sobre todo en Bachillerato, corremos el peligro de que nuestras clases vayan en paralelo a cuanto acontece en el mundo. Apenas hay tiempo para mencionar los principales sucesos y parece que está prohibido comentar sobre aquello que les afecta directamente, como por ejemplo ha ocurrido con nuestras reivindicaciones de la Escuela Pública. Por eso, no creo que nos cueste demasiado dedicar unos minutos a completar la formación de nuestros alumnos exponiéndoles nuestras opiniones, siempre y cuando no rebasemos ese límite que nos llevaría a prevaricar como hacen nuestros amados y validísimos políticos.

Uno de los recursos con que contamos son los comentarios de textos. Sobre todo en 2º de bachillerato, donde los textos literarios están casi erradicados de la PAU, lo normal es que les incluyan un artículo periodístico de opinión, con lo que hay que trabajarlos mucho. Es ahí donde podemos aprovechar no sólo para que conozcan la actualidad (de la que muchas veces nuestros alumnos están totalmente desconectados), sino para que reflexionen sobre ella y, casi más importante, desarrollen una opinión argumentada sobre lo que está pasando. 

Voy a dejar una serie de artículos de opinión a modo de ejemplos. Un par de ellos (Profesores, Regalos de empresa) están ya resueltos, por si queréis utilizarlos y vais mal de tiempo. El resto tan solo están planteados (la mayoría están resueltos, pero no mandados, y vete a saber si dan con esta página y se encuentran con la tarea resuelta), pero si os interesa tenerlo resuelto, tan sólo tenéis que pedírmelos. En las etiquetas vienen los títulos y autores de dichos artículos de opinión.


Profesores EN DEFENSA DE URDANGARÍN Regalos de empresa Interino Ética Esos saberes irrelevantes El partido