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domingo, marzo 11, 2012

241. Nimileurismo

Magnífico el reportaje de El País, Generación 'Nimileurista', sobre el auténtico drama de la depreciación de nuestra sociedad. Cuando piensas en una política (o políticas) equivocada(s) y tienes en la cabeza la palabra izquierda o derecha como conceptos difusos, te olvidas de lo verdaderamente importante: cómo hemos ido perdiendo paulatinamente calidad de vida a pasos agigantados. Me da igual el signo político que luzca porque unos y otros nos han deparado este panorama tan deprimente donde la emigración es casi la única alternativa para el paro.

El reportaje dice que lo que hace poco era un símbolo de precariedad, ser mileurista, hoy en día es un privilegio (privilegiado, ese calificativo que usan algunos para hablar de nosotros los funcionarios, pero que nos cuesta tanto atribuir a esos políticos incapaces de atajar los cinco millones de parados o la corrupción galopante y mientras nos tratan de distraer con la "situación estructural" del aborto -hipervinculo a Gallardón con lo que es más que con lo que quiere evitar-, o a esos empresarios que nos instan a trabajar como chinos para vivir como españoles y pretenden más privilegios aún para campar a sus anchas). Esta es la triste realidad de nuestro país.

Que no nos vendan la moto. Como decía Ramoneda en su interesantísimo artículo La izquierda y los tiempos nuevos, "bajar el coste del despido no crea puestos de trabajo, crea desempleo". La reforma laboral es otro retroceso, como lo es la política que se está haciendo en este país, preocupada por los déficits y los equilibrios presupuestarios, y la sociedad, cada vez más desequilibrada e injusta. Un hijo de un político o de un empresario o de un pez gordo no va a sufrir las consecuencias que a la mayor parte de la sociedad le van a ocasionar, de ahí que ellos no vayan a modificar su rumbo. En cambio, el resto, la mayoría, no debemos aguantar que cada año estemos peor que el anterior. Se hace necesaria una revolución que termine con estos desmanes, y partir de la autocrítica (empezando por los sindicatos y siguiendo por el 15M) para acabar con este empobrecimiento. De momento, en clase, hay que proseguir con la labor educativa que ayude a que nuestros alumnos sean más críticos de lo que son y para ello lo mínimo será leerles este reportaje.

lunes, febrero 13, 2012

238. ¿Y qué más?

El viaje a doble velocidad que se está produciendo no deja de causar(me) asombro. Se entiende que la minoría que goza de los privilegios quiera transmitir esa certidumbre del caos por culpa de la crisis económica para apretar las tuercas al sistema productivo del que se abastece. Si estuviéramos en su lugar y en vez de conseguir un 5% más de beneficios que el año anterior, tal vez haríamos lo mismo, considerando inaceptable ganar un (pongamos) 3% menos cuando las condiciones laborales pueden ser más y mejor explotadas.

Lo que no se entiende es el punto de vista de quien viaja en el carril más lento, por no hablar del carril contrario directamente. El despido es una barra libre, el improcedente queda desterrado de los diccionarios, el salario mínimo es paupérrimo (aunque aquí no se dice de igualarnos con Europa) y todavía hablan de recortar el derecho a huelga (Duran i Lleida). Pasa todo eso y en vez de levantarnos en armas y montar un cristo de la hostia, les damos la razón cayendo en la trampa en la que esa clase dirigente y pudiente nos ha metido, como si siguiéramos teniendo nosotros la culpa de los más de cinco millones de parados. 

Y no, no la tenemos, no intervenimos en esa despiadada cadena de montaje (salvo para sufrirla) donde somos la última e ínfima bisagra. Nosotros somos los perjudicados, los afectados, los parias. Mientras seguimos perdiendo trabajos, poder adquisitivo, derechos y dignidad, hay una serie de multimillonarios, de privilegiados, de próceres y de mandatarios de miras estrechas que no sólo no se ven afectados por la crisis que ellos mismos han provocado con sus desmanes y abusos (los que legitima esta sociedad capitalista), sino que suman y siguen.

En ese engranaje pérfido y malintencionado, los que somos más resulta que pesamos menos. Con lo que costó adquirir la conciencia obrera, parece que haya que renegar de ella porque lo dicte una parte de la izquierda que dejó de serlo hace tiempo, ese sector progre que destila (o atufa) izquierdismo obsoleto desde sus elevados sueldos y su conciencia sectaria de clase (cualquier cosa menos igualarse a la mayoría, por más que naden lejos de las piscinas de los oligarcas). Porque el sector de la derecha tiene bien clarita la hoja de ruta y ya sabemos a qué o quiénes responden.

Y ha llegado el momento de decir basta. De no creernos sus patrañas. De desmontar el chiringuito desde el que unos pocos se regodean con el beneplácito o con la connivencia de nuestra incompetente clase política, servil instrumento de esos pocos en vez de responder al interés de la mayoría. Hay que dejar de consentir y de justificar, hay que olvidarse de siglas de partidos y mirar por lo nuestro ya que ellos no lo hacen, pasándonos si hace falta por el forro de los ******* si es necesario las directrices que dictan Francia y Alemania. Porque lo nuestro no son prebendas para mediar por ningún yerno que quiere choricear a costa de la manga ancha que prodigan nuestras Administraciones; ni medrar a costa de ningún amiguete del alma para que nos regale trajes de forma inocente; ni dilapidar miles de millones de euros en obras faraónicas encubriendo dinero negro a espuertas; ni chulear a los contribuyentes robando dinero para sus chóferes, mayordomos, coches de alta gama, ipads e iphones (por no hablar de cocaína o putas); que no nos repartimos ni la mitad de la mitad de la... de las millonarias indemnizaciones o bonus de los bancos o cajas de ahorro... Que simplemente pedimos que no nos ninguneen y ahí entra en juego, por ejemplo, retomar la importancia de la educación.

Eso sí, otra opción en vez de la tan temida revolución y decir hasta aquí hemos llegado es la de resignarnos. En la línea de las medidas que se están adoptando, aplaudiremos declaraciones como las de fomentar el voluntariado, asumiremos como un maná la estafa de los Minijobs, consentiremos cada subida de sueldo del alcalde de turno financiada a base de despidos de funcionarios (ah, esos grises seres que se oscurecen tras unas tristes oposiciones, ignorando que términos como igualdad y mérito cayeron tiempo ha en favor del enchufismo y el pelotazo, tan típicamente españoles como los toros y olé), silenciaremos del todo a los sindicatos (cuya credibilidad sigue siendo menoscabada por quienes no cuestionan sin embargo a los que dominan la escala jerárquica, algo parecido a lo que sucede con los privilegiados y vilipendiados funcionarios) e incluso vitorearemos a quienes nos humillan. 

Propongo, pues, una vuelta al feudalismo, donde la nobleza de antaño sea sustituida por los jeques árabes petroleros, los capos de las mafias de drogas y de armas, los tiránicos mandamases de las grandes compañias que arrasan los recursos de la Tierra, los politicuchos venidos a más con cada vez menos (inglés, oratoria, incluso sintaxis). Restauremos incluso el derecho de pernada a cambio de lo que ahora no tenemos: un trabajo cuyos réditos vayan para ellos íntegramente y una puñetera casa donde caernos muertos sin temor a un desahucio. O, mejor, propongo volver al viejo sistema (es cierto eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor) de la esclavitud, que no sé por qué coño fue abolida. Y que nos pongan cadenas que nos recuerden su yugo y que nos marquen la piel a fuego por si nos vuelve a dar un peligroso brote de rebeldía.

sábado, diciembre 31, 2011

232. ¿A quién nos queremos parecer? (III: ¡Finlandia!)

Para terminar con el análisis de los modelos educativos más exitosos (ver ¿A quien nos queremos parecer, I y ¿A quién nos queremos parecer, II), llegamos a Finlandia, donde Reijo Aholainen, director del Ministerio de Educación y Cultura (no Educación y Empleo, ni tampoco de Instrucción) señala 5 puntos clave del éxito de su país, pero antes aporta algunos datos:
  • En los años 90, Finlandia, país agrícola, sufría una dura recesión y mucho paro.
  • Se traspasaron fondos de Defensa a los colegios tras el colapso de la URSS.
  • Finlandia invierte 200.000€ en educar desde Primaria hasta la Universidad.
Y aquí van las cinco claves:
  1. Los profesores son gente VIP (y no Vilipendiados, Injuriados, Puteados, como aquí equivaldrían esas siglas): la docencia es una profesión prestigiosa y bien remunerada. Sólo son profes los mejores y el entrenamiento no cesa durante toda su carrera.
  2. Gratis total (vade retro Satanás, piensan Esperanza y la Figar): nunca falta financiación. Pero ojo al dato: CASI TODAS LAS ESCUELAS SON PÚBLICAS Y MUNICIPALES. Transporte escolar, libros y comida, igualmente gratuitos. Aulas bien equipadas, un ordenador por cada dos alumnos.
  3. ¿Y los niños que tienen problemas?: clases de apoyo para ellos en el mismo cole, aparte de que se les asigna un tutor. Por ejemplo, si alguien no conoce el finés, en la clase se mete un traductor con el alumno y después los contenidos (ya fuera del aula) se le repiten en su idioma y en finés (igualito que aquí: el que tiene problemas, que se joda, que ya se han malgastado suficientes fondos con la LOGSE).
  4. Leer, leer y leer. Se trabaja mucho la lengua y la enseñanza de otras lenguas es vital (y seguro que no impartiendo naturales y sociales en inglés, como pasa con nuestro gilingüismo).
  5. Los padres cooperan. Clases cortas y prácticas. Prevalece discutir a memorizar. Artes, cocina, deportes... Honradez y trabajo como premisas. Por algo es una sociedad de las menos corruptas (esta es otra clave: nuestra corrupción la amparamos entre todos porque en el fondo aplaudimos al que malversa porque nosotros querríamos hacer lo mismo, y por eso los fraudes se dan en todos los ámbitos, desde Iñaki hasta la Pantoja, ejemplo de cómo una imputada no sólo cumple la condena que debería, sino que encima nos "canta" las campanadas porque tiene relevancia social y no queda marginada, pasando por el que no declara sus impuestos o el que choricea unas vueltas si el camarero se confunde).
¿Tan difícil sería importar un sistema parecido al de Finlandia? ¿No está demostrado que funciona? ¿A quién se quiere engañar cuando nos vienen con recortes, con medidas que lo único que consiguen es desmotivar al profesorado? ¿No es clave educar en valores? Está clarísimo que no interesa este modelo.

Para acabar, me he encontrado por casualidad, buscando datos para documentar esta entrada, el siguiente informe de la Comunidad de Madrid reflexionando sobre el sector público. A mí me resulta, cuanto menos, sangrante, que se jacten de reducir el peso del sector público...

jueves, diciembre 29, 2011

231. ¿A quién nos queremos parecer? (II: Suecia, Heckman)

Siguiendo con la comparativa de los modelos educativos con mejores resultados (ver ¿A quién nos queremos parecer, I), le llega el turno a Suecia, donde Odd Eiken, ex secretario de Estado de educación, nos comenta su funcionamiento. Su modelo, a mi modo de entender, es más peligroso de cara a nuestro país, y ahora explicaré por qué.

Abolieron su LOGSE porque igualaba a la baja y plantearon una reforma que premió la excelencia. Para ello, optaron por facilitar el derecho a elegir colegio: los más requeridos son los más subvencionados (y a la inversa) para fomentar la mejora de la calidad educativa. Pero ojo, Espe, Luci y Ali, nada de que el derecho a elegir el mejor cole esté reservado a quienes se lo pueden pagar. Y es que han implantado un sistema de bonos:

El Estado da un cheque entre 6000 y 7500 € anuales, independientemente de la renta de cada familia. El cheque cubre al menos el 85% del coste de la escuela y se puede elegir pública o privada. Dos peligros le veo: no tenemos cultura de cheques y sí de malversar (el dinero acabaría en todas partes menos en los coles). Y aquí se fomentaría la privada, no se juega en igualdad de condiciones y ya conocemos esa retórica falaz de la "libertad de elección de centro por parte de las familias": te cierro los coles públicos, te abro concertados, digo que el alumnado de la pública baja, me sale más rentable un concertado y que nadie discuta o se le abre un expediente.

Volviendo al sistema de bonos, llama la atención que vaya al margen del nivel de ingresos de las familias. Eiken responde: "teníamos mucho déficit público y hubo que inventar el estado de bienestar para salvarlo (...). La educación y la sanidad siguen siendo universales, pero si en un centro no te atienden bien, acabará cerrando por que la gente puede irse a otro donde lo hagan mejor".  Aquí directamente ni se plantean eso de salvar el estado de bienestar. Aquí lo que prima es el estado de privatizar.

Pasamos a las reflexiones de James Heckman, Premio Nobel de Economía estadounidense. Aquí copio varias de sus ideas:
  • Estimular al niño en Preescolar es clave del éxito y sale rentable: devuelve de entre un 7 y un 10% anual al Estado. "Es más rentable invertir aquí que en Bolsa".
  • No se trata de enseñar a leer cuanto antes, sino de estimular las habilidades sociales y la formación del carácter, mucho más importante que el cociente intelectual. Antes de los 4 años se consiguen grandes logros. 
  • Hay que evitar los ambientes desfavorecidos porque desarrollan menos habilidades.
  • Transmitir conocimientos no es tan importante como motivar, y eso no está reñido con la disciplina. 
  • La familia es clave en este proceso.
Este hombre habla de cosas muy extrañas: ¿la etapa Preescolar una gran inversión? ¿Sin tarimas se pueden conseguir buenos resultados? ¿Las familias implicadas? ¿La instrucción no es el principal caballo de batalla? ¿Hay que ayudar a educar en la escuela? Bah, ni puto caso, por más que sea un Premio Nobel. Nosotros a lo nuestro, a desmantelar la red de escuelas infantiles públicas y a seguir hurgando en la sima de las desigualdades, que el niño que nos importa es Borja Mari, amiguito del nieto de Josemari Aznar, y con cuantos menos tenga que competir, mejor que mejor.

martes, diciembre 27, 2011

230. ¿A quién nos queremos parecer? (I: Corea, Singapur)

El 4 de diciembre apareció un interesante reportaje en el XL Semanal sobre los modelos educativos que lideran las clasificaciones mundiales en educación, deteniéndose en países como Finlandia, Suecia, Singapur y Corea del Sur a través de personajes destacados en educación, además de incluir unas reflexiones de James Heckman, Premio Nobel de Economía.
XL Semanal, 4 de diciembre

Lo primero que llama la atención es cómo en estos países la educación tiene una importancia primordial, a diferencia de lo que ocurre en España, donde ni por asomo preocupa tanto (hablamos de preocupación en términos de importancia social, perspectivas de futuro, planteamientos a medio y largo plazo, no de preocupación por evitar que se propaguen las camisetas verdes como si fueran a provocar una especie de contagio).

Resulta interesante conocer otros sistemas educativos y compararlos con el nuestro. Para no extenderme demasiado, voy a dividir la entrada en tres partes: la primera, refiriendo los datos de Corea y Singapur; la segunda, los de Suecia y las reflexiones de Heckman, y la tercera, para dar con el "paraíso" educativo, Finlandia, cuyo nombre ya es algo así como algo reverencial.

De Singapur habla Saravanan Gopinathan, profesor del Instituto Nacional de Educación. Datos:
  • "Le dedicamos [a la educación] el 20% del presupuesto. Lo consideramos una inversión, no un gasto (¿de qué me suena este latiguillo?). En 2010, Singapur creció un 14%".
  • Premian la excelencia, pero no segregando a los mejores expedientes, sino a través de dos exigentes reválidas. Sólo los mejores van a la universidad.
  • Han potenciado los institutos politécnicos. La Formación Profesional es de tres años y está basada en la investigación.
  • Se les exige mucho a los profesores (trabajan de 7 de la mañana a las 5 de la tarde), pero sus sueldos equivalen a los de los ingenieros y pueden mejorarse mediante cursos y evaluaciones anuales.
En Corea del Sur, expone los datos Sunwoong Kim, profesor de la universidad de Milwaukee:
  • "No debes pisar siquiera la sombra del maestro", dice un refrán coreano (aquí el equivalente sería "pisotea al maestro hasta quede echo sombra"...).
  • El 7% del PIB se dedica a educación, aunque las familias pagan más que el Gobierno.
  • Se premia el mérito y hay mucha competitividad: ser buen estudiante te lleva a la élite.
  • Envían a muchos alumnos al extranjero (75000 por los 3000 exiguos de España).
  • Exámenes de acceso a la universidad muy exigentes.
  • El 98% acaba la Secundaria (aunque habría que ver qué porcentaje de población puede acceder a ella, claro).
Conclusiones respecto a estos dos países: 
  • Sus presupuestos dedicados a la educación son muy superiores a España (aquí se destinaba un 5,7% en 2007, según el informe de la OCDE de 2010; en la Comunidad de Madrid los datos son más sangrantes: en 2010, un 2,46%, a la cola de las comunidades de España, datos sacados en Fapar).
  • Existe una carrera docente y una mayor inversión en el profesorado. No sólo se trata de pedir más dinero, sino de controlar el trabajo realizado. Aquí da igual dedicarte a actividades extraescolares, involucrarte en todo tipo de acciones, que tu consideración será la misma que el compañero que acostumbra a darse de baja en el mes de octubre, el catedrático que sigue dando los mismos apuntes que 30 años atrás, el que llega tarde, el que ni se sabe los nombres de los alumnos...
  • Las pruebas externas no sólo sirven para hacer el paripé de forma absurdamente inútil, sino que son reválidas exigentes. Adecuando un buen sistema de Formación Profesional para quienes no quieren cursar estudios universitarios.
Es hora de comenzar un debate en torno a la educación que queremos y sin compararnos a otros países (países con resultados y éxitos contrastados, no Francia y Alemania, donde, que yo sepa, tampoco tienen una reputación especial en los informes) no vamos a ninguna parte. Alguna vez, además, estaría bien contar con la opinión de quienes estamos implicados en la docencia. Al menos en los medios no convencionales podemos reflexionar. ¿Qué os parece todo esto? 
 
Continuará...