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domingo, diciembre 16, 2012

Pasos agigantados (e indiferentes) hacia el abismo


La nueva ley que nos asoma hacia el abismo de la desaparición de la escuela pública sigue adelante y los claustros seguimos de espaldas a esta realidad que nos hará precipitarnos hacia una colisión inevitable. Sin embargo, estamos anestesiados, paralizados, impasibles y es difícil explicar por qué es así, por qué no defendemos un modelo de educación necesario para una sociedad justa o por qué no defendemos unas mejores condiciones para desarrollar nuestro trabajo. 

Vemos a nuestro alrededor movilizaciones en otras comunidades y los que estamos un poco más al día de todo aquel follón que supuso la Marea Verde el curso pasado pensamos con tristeza que ya llegarán a nuestra situación, situación en la que no hay esperanza ni motivos para creer que se pueda cambiar esta realidad. Y esperamos que la Marea Blanca no sea inasequible al desaliento o a la desunión y consigan lo que nosotros no hemos sido capaces, no rendirse y forzar una negociación. Y esperamos que consigan revocar todas las mentiras gubernamentales (como que la privatización es más barata o que no se van a dejar de prestar servicios) y que venzan todas aquellas opiniones críticas de sectores poco (o mal) informados que cargan contra los huelguistas, como si fueran ellos y no los gobernantes los que les impiden su acceso a la sanidad pública o fuese el personal sanitario el culpable de la merma del servicio público (servicio que si no desaparecería más pronto que tarde).

El caso es, volviendo a nuestro territorio educativo, que cada vez hay menos fuerza y menos oposición a lo que nos espera. El jueves se repitieron las marchas y varios medios incidieron en que la protesta da signos de fatiga. Y es algo incomprensible, porque la LOMCE asusta (ver las 14 claves de la reforma educativa), el empeoramiento de nuestras condiciones laborales es evidente, llegamos a diciembre sin paga extra, se nos comunica que desaparecerán centros públicos (mientras que las condiciones para los concertados son totalmente distintas y menos exigentes) y no pasa nada. Hacemos un claustro para informar las novedades de las fusiones (totalmente arbitrarias y sin estudios serios detrás) y en el turno de ruegos y preguntas solo una profesora de inglés que está de paso pide una votación para ver el posicionamiento del claustro y si es posible algún tipo de plataforma para organizar una respuesta. Y llega la (relativa) sorpresa de que de los casi 90 miembros claustrales solo 35 están en contra y unos 25 se abstienen (el resto ni está). Lo peor es que creo que esta indiferencia es extensible a gran parte del profesorado.

Las huelgas no sirven de nada, las manifestaciones (que se multiplican como setas con la lluvia y dispersan) tampoco, otras medidas no son contempladas y cualquier propuesta para intentar revertir la situación ya ni es escuchada, de modo que la única salida posible es dejarse llevar, agachar la cabeza, cerrar los ojos y dar un pasito hacia delante, donde ya no hay suelo que pisar.

domingo, diciembre 09, 2012

LOMCEando, que es gerundio

Imagen extraída de Paridas Club

Que viene, que viene, que vino que vino... Y vino peor de lo que pintaba, que ya es decir, a pesar de que alguna barrabasada queda fuera (como eliminar el bachillerato de las artes escénicas). 

El anteproyecto de la LOMCE ha sido noticia en los medios por las habituales polémicas que llaman la atención (que si Educación para la ciudadanía fuera y la alternativa para Religión dentro, que si la nacionalización del catalán...; si a esto último añadimos el posicionamiento del mundo del fútbol en contra y que un futbolista hable de algo sobre educación ya es el acabose), si bien parece que en los claustros hay una renuencia inexplicable a debatirla y posicionarse, algo que debería ser obligatorio en todo el Estado (¿qué pasaría si todos los claustros de España dieran datos numéricos concretos sobre la aceptación o no aceptación de dicha ley?). Claro que a lo mejor leer la ley es demasiado esfuerzo...

Sin entrar a valorarla más en profundidad -solo he leído el preámbulo, que ha sido ampliado a 14 apartados, en vez de los 3 del borrador inicial-, los derroteros ideológicos de nuestro gobierno y los titulares de la prensa inducen guanto menos a le inquietud: La reforma gira hacia la concertada, El ministro negociará fórmulas distintas a la financiación en centros privados «si garantizan la misma eficacia» (subtitular de Abc, que contiene una entrevista a Wert que no pienso leer, aunque por encima se ve que tres cuartas partes de las preguntas van en el sentido de la preocupación por el catalán), Cospedal defiende un modelo educativo que sea la envidia del mundo occidental (pues si lo defiende ella, que cunda el pånico), Educación da cobertura a los polémicos docentes nativos contratados en Madrid...

Nada bueno se podía esperar si Wert solo atiende las peticiones de la Iglesia (y eso que cada vez son más notorias las injusticias que conlleva esta asignatura) o de las Comunidades afines, así que la tan cacareada 'C' de la Calidad en realidad hace referencia a la Contrarreforma. Esta ley es la séptima gran reforma de la democracia y aunque era necesaria una revisión, es imposible que dicha ley sea consensuada por los principales partidos políticos o que los profesores intervengan de alguna manera en un proceso tan importante.

La pregunta es: ¿dejaremos vía libre a la privatización (encubierta con toda esta especialización de centros que van a traer "fusiones"), o lucharemos con -parece al menos desde fuera- la misma unidad que nuestros compañeros de la rama sanitaria, quienes han conseguido filtrar a la prensa un dato que suele tergiversarse, que lo privado es más barato: "Cada cama 'privatizada' le cuesta a Madrid 665 euros más que una pública"?

jueves, noviembre 01, 2012

Apuntes a los Preliminares de la LOMCE

I
La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y las cotas de prosperidad de un país
Con esa definición se parte en el Anteproyecto de ley de la LOMCE. Me ha chocado dicha definición y he buscado otras que me resultaran más reconocibles. Aquellas que hablan de transmitir "conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar", de la socialización, de que implica "una conciencia cultural y conductual". Por no remontarnos a la etimología (para qué, si esas cosas van a quedar fuera del currículum), que habla de "conducir" (educare) y de "extraer" (edudere, sacar algo del Hombre). Bueno, esta última no se pierde del todo: hay que extraer del alumnado su contribución a la cadena de montaje de la que formará parte.

Se habla en ese primer párrafo de "competir, arena internacional, puestos de trabajo de alta cualificación, crecimiento económico, ventajas competitivas, mercado global". El desarrollo personal, la integración social (esa que tanto le gusta a nuestro ministro en las clases concurridas), los conocimientos y el aprendizaje se deja para el segundo, como de refilón.

Luego llegan los datos: positivos como la universalización de la educación, pero sobre todo negativos, como los "pobres resultados en las pruebas de evaluación internacionales", las altas tasas de abandono escolar y el reducido número de alumnos excelentes (otra demostración más de que esta ley ha rozado poquito nuestras aulas, porque yo he convivido y convivo a diario con un montón de alumnos excelentes, que sacan lo mejor de sí mismos en condiciones tan adversas que sorprende que aún consigan aprender y avanzar cursos).
La objetividad de los estudios comparativos internacionales, que reflejan como mínimo el estancamiento del sistema, llevan a la conclusión de que es necesaria una reforma del sistema educativo que huya de los debates ideológicos que han dificultado el avance en los últimos años.

Me llama atención que se hable de objetividad (¿habrá que darles una clase de la diferencia entre texto objetivo y texto subjetivo?) y lo de "huir de los debates ideológicos". ¿Huir cómo? ¿Imposibilitando dichos debates, imponiéndonos su ideología sin más? Pero sigamos:
El principal objetivo de esta reforma es mejorar la calidad educativa, partiendo de la premisa de que la calidad educativa debe medirse en función del "output" (resultados de los estudiantes) y no del "input" (niveles de inversión, número de profesores, número de centros, etc.).
Aquí tengo que decir que me he quedado "output". "Game over". "Shocked". He rebuscado cámaras ocultas. ¿Qué significa este lenguaje? Eso sí, lo dejan bien clarito desde el principio y no pasa absolutamente nada. Para que luego digamos que nos la meten doblada, o que dicen una cosa en las elecciones y luego hacen otra. Ya se han dado cuenta de que no hace falta, que pasamos por cualquier aro. Que nadie se asuste (y ni mucho menos se sorprenda) si luego nos aseguran que la educación barata es la única vía, si sobramos profesores y sobran centros educativos.

A continuación, turno a la defensa de la diversificación de las trayectorias para los alumnos, con el fin de -cómo no- facilitar la "empleabilidad". En el siguiente párrafo, precisa que "desde 2006 el sistema educativo está experimentando una gran transformación fruto del impacto de nuevas tecnologías y la necesidad de adaptación a los principios de eficiencia y transparencia". Desde 2006 y no antes, ojo. Y tampoco añade que se vaya a trabajar en ese sentido. Está ahí y punto. Pues vale, qué bien.
Los estudios internacionales ponen de manifiesto que los países que han mejorado de forma relativamente rápida la calidad de sus sistemas educativos han implantado medidas relacionadas con la simplificación del currículo y refuerzo de los conocimientos instrumentales, la flexibilización de las trayectorias de forma que los estudiantes puedan elegir las más adecuadas a sus capacidades y aspiraciones, el desarrollo de sistemas de evaluación externa, censales y consistentes en el tiempo, el incremento de la transparencia de los resultados, la promoción de una mayor autonomía y especialización en los centros educativos, la exigencia a los estudiantes, profesores y centros de la rendición de cuentas, y el incentivo del esfuerzo.

¿Qué estudios? ¿Esos que encuentra Wert?, ¿los que le dicen, por ejemplo, que la Educación Infantil no es una etapa educativa sino asistencial? Que yo sepa, Finlandia es un país sin pruebas externas, por ejemplo, y es uno de los mejores sistemas del mundo. Y eso que ellos sí que aportan inversión en el "input" (pero vosotros, legisladores LOMCEROS, nimputo caso).

Ya en el último párrafo, se dice que la reforma pretende ser "gradualista y prudente" (prudente como el ministro), "basada en el sentido común". Pero lo mejor es el cierre:
Esta ley orgánica es el resultado de un diálogo abierto y sincero con toda la comunidad educativa.

Esta frase es la que más me gusta de todas. A pesar de que pueden seguir adelante expresando cualquier burrada, no se les quita de la cabeza lo de falsear la realidad. Aunque también es cierto: nuestra abulia, nuestra indiferencia, nuestro no rechazo unánime y frontal a esta ley supondrá en cierto modo una aceptación. Y ya cuando queramos retroceder será demasiado tarde...

En el II se incide en la lucha contra el abandono escolar, aportando datos técnicos de todo tipo. También en la Biblia del Informe PISA, que revela nuestras deficiencias en comprensión lectora, competencia matemática y competencia científica (como si esto último importase, visto los presupuestos para la ciencia en este país).

III
Los principales objetivos que persigue la reforma son, por tanto, reducir la tasa de abandono temprano de la educación y la formación, mejorar los resultados internacionales, mejorar la tasa comparativa de alumnos excelentes y la de titulados en Educación Secundaria Obligatoria, y mejorar la empleabilidad de los estudiantes.

Sobre todo interesa esto último, claro. Se repite tanto, por otra parte, que queda claro cuál es el principal objetivo. Y llegan las primeras concreciones, como la modificación parcial de la Ley Orgánica 2/2006, que se resume en las siguientes medidas:

1º) Flexibilización de trayectorias, que "permitirá que el estudiante reciba una atención personalizada" (personalizadísima entre nuestra treintena de estudiantes).

2º) Implantación de pruebas de evaluación para señalizar "cuáles son los niveles de exigencia".

3º) Esta da más miedo: "Racionalización de la oferta educativa". Racionalizar significa reducir costos con el mínimo esfuerzo (RAE). Blanco y en botella: adiós educación pública, hola escuela concertada.

4º) Aumento de la autonomía de los centros y especialización. Vía libre a más recortes, a menos vías (un poco contradictorio con lo de la diversificación de trayectorias: ¿qué van a poder elegir nuestros alumnos, si estarán cerrando bachilleratos y no se podrán ofertar optativas?), al enchufismo a través de los directores profesionales que podrán escoger la mayor parte de su profesorado.

5º) Desarrollo de las tecnologías de información y comunicación (TIC) como herramientas complementarias de aprendizaje. Tanto con los alumnos, como para la formación del profesorado. No sé si reír o llorar... A lo mejor es que nos dan cursos de "optimización de pizarras" o "la tiza y el wifi" o "control + X, versión borrador 0.2".

6º) Apoyo del gilingüismo, digo... del plurilingüismo.

7º) Impulso de la Formación Profesional. Se crea un nuevo título, Formación Profesional Básica (que parece equivaler al PCPI actual).

Y para acabar con los Preliminares o Preámbulo o como sea, que no se especifica, llega la hipocresía:
Para alcanzar este fin, revestirá asimismo especial importancia la futura ley del estatuto de la función pública docente
El rollo de la autoridad del profesor nos tiene muy hartos. Si tanto quieren dignificar la profesión docente, que dejen de bajarnos el sueldo y de añadirnos horas lectivas. En definitiva, que  nos faciliten la vida, no que nos pongan tantas trabas. O, como mínimo, que no se nos insulte tan a menudo. 

Más, mucho más sobre la LOMCE, en Valles y Cumbres. Y una reflexión imprescindible en Νησία κρηναῖα.

domingo, octubre 21, 2012

La estupidez de Wert no aumenta, se flexibiliza

El Ministro de Educación, José Ignacio Wert, cargó contra los padres que se sumaron a una huelga "radical". Y es que estamos exagerando la realidad de los recortes, vaya. Por eso nuestro ilustre mandatario remató con otra antológica perla: pasar en primaria de 27 niños por aula a 30, y de 30 a 36 en secundaria obligatoria no es subir la cifra de alumnos por clase, sino "flexibilizarla en un 20%". Además, según él, "Los estudios de la OCDE dicen que se pierde eficacia solo a partir de grupos de más de 45 o 50 alumnos" (lo que no ha aclarado es si esa OCDE es la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos o la Organización Capaz Deinventarse Estupideces).

En esa misma entrevista dijo que "no es cierto que se hayan disminuido las becas", a pesar de que el presupuesto destinado a becas ha descendido en 185 millones. En fin, que es indudable que la estupidez de Wert no aumenta, se flexibiliza, pero en porcentaje superior al 20%. Y eso que muchos se empeñan en recordar que este tío es brillante. Será de estos casos de estupidez destinada a aquellos que se creen dotados de una inteligencia superior, la estupidez más peligrosa de todas, como se está empeñando en constatar este sujeto.

Lo malo es que la sociedad está flexibilizando demasiado la tolerancia a un sistema social totalmente injusto que nos lleva de cabeza a la desigualdad social. Ya no se trata de defender algo por lo que se ha luchado durante décadas, una Educación de todos y para todos, sino que vamos más allá. Parece que no preocupa que los ricos sean cada vez más ricos, que eso no sea un problema y que se justifique con la pasividad el establecimiento de esta injusta sociedad en la que el que tenga la suerte de caer del lado del pudiente podrá vivir magníficamente y el que no la tenga se tendrá que resignar a mantener esta situación y conformarse con el bodrio que volverá a repartirse en la puerta trasera de catedrales y conventos (Manuel Vicent magníficamente dixit).

Mi estupidez también debe de estar flexibilizándose porque no entiendo cómo una minoría de la humanidad puede imponer semejantes desatinos mientras que la mayoría se deja, movidos por la indiferencia y la resignación. En países como el nuestro, democráticos en teoría, donde podemos ejercer un veto (aunque muy reducido gracias a la alergia a los referéndums) a los partidos que nos someten a medidas que  cargan contra las clases medias y bajas y permiten que los poderosos puedan escaquearse de pagar impuestos y que fomentan el enchufismo más despreciable, les seguimos votando en masa.

Y es que en el fondo no nos damos cuenta de la magnitud del desastre. Seguimos pensando que esta crisis pasará, que estos recortes aflojarán, que ni nos va ni nos viene lo que decidan arriba, que hacer huelgas o acudir a manifestaciones es un engorro innecesario que no va a cambiar nada, que la cosa no está tan fea. Hay una mayoría impermeable a recibir información que no sea la que les proporciona el Hola, el As, el Marca, la tertulia verdulera del programa de corazón de turno. El viernes, volviendo en autobús del instituto, escuchaba hablar a tres estudiantes universitarios. Durante el trayecto de media hora ni mencionaron una sola vez algo sobre estos tres días de movilizaciones. Qué va. Hablaban del pedo que se iban a pillar, del botellón al que iban a acudir, de las fotos que iban a subir al Tuenti, de que el Atleti era un sentimiento, de Gandía Shore. De las cosas realmente importantes, vaya.

domingo, octubre 14, 2012

La indecencia de la docencia

Este hueco saldrá muy rentable si es por enfermedad
Es indecente ser docente, le falta decir a nuestro ministro Voy-a-españolizarte-Wert. Es indecente, por ejemplo, que nos pongamos malos y sigamos cobrando. Al parecer, a partir de mañana, día 15 de octubre, las bajas de 1 a 3 días supondrán un descuento del 50% de la nómina. Más de 3 días, 25% más. Si tienes la fatalidad de enfermar de gravedad y superas los 90 días de baja, te reducen la nómina al sueldo base. Es decir, que para luchar contra el absentismo laboral, en vez de recurrir a los mecanismos que deberían regular el fraude entre aquellos que injustificadamenet faltan, a través del servicio de inspección (que por lo visto está más pendiente de revisar los horarios de los profesores para que cumplan las 30 horas), tiran por el camino de las sanciones. Argumentarán que persiguen acabar con el absentismo, pero queda claro que el espíritu de la medida es recaudatorio, económico e injusto. Una vez más.

Con esta medida se fomenta el ir al centro de trabajo como sea. El caso es estar en tu puesto tus 30 horas lectivas. Da igual cómo, el caso es estar. ¿Que es con gotero, o tiritando, o con alucinaciones por la fiebre, o con la palangana a mano para evacuar con celeridad? Pues que sea, pero qué es ese privilegio indecente de enfermar, por favor.

También es indecente tratar de educar, por eso quieren quitar las asignaturas que hagan pensar (ética, educación para la ciudadanía, cultura clásica) y fomentan las que consiguen adoctrinar (de ahí no mueve nadie a la religión). Y más indecente aún es exigir una educación gratuita, que le sale carísimo al Estado, con lo rentables que son los concertados (lo malo es cuando eso lo dicen las familias, como si a ellos les saliese más barato dicho concertado). 

El caso es que año tras año el presupuesto en educación baja (con el agravante de que nos quieren vender que se ha invertido demasiado dinero para resultados muy pobres y que no hay correlación entre el fracaso y la merma presupuestaria), situándonos a la cola del mundo desarrollado. La ciudadanía no le pone freno ni pone el grito en el cielo, quizá, entre otros motivos, porque la prensa no hace demasiado hincapié en todo lo que se está perdiendo (muy interesante, por cierto, este artículo en La Vanguardia sobre el coeficiente de Gini, un dato mucho más aterrador que la prima de riesgo, pues "mide el nivel de desigualdad en la sociedad" y en España ha subido 2,7 puntos en cinco años, cuando este indicador se mueve en centésimas durante décadas). Pasa lo mismo con el informe PISA. En una entrada de Soy Pública se dice que "los profesores españoles son los que más horas de formación realizan de forma voluntaria y los que más y mejor absorben las diferencias sociales de la zona en la que se inserta en centro educativo". Pero se ve que tampoco interesa difundirlo.

Eso sí, por fin, parece que los padres se ponen las pilas. Imagino que la acumulación de despropósitos (subidas inasumibles de tasas; despido de profesorado cuando incrementa el número de alumnos; eliminación de becas para colar sistemas de préstamos indecentes que no dan ni para diez familias necesitadas, a orden de tres libros por niño; desgravaciones fiscales si estás en cole privado o concertado; sustituciones regateadas como en un mercado persa; clases donde, después de más de un mes del inicio de curso, aún faltan profesores por colocar, gracias a esa maravillosa gestión de recursos que implica contratar a gente con un tercio de jornada, compartir centro entre distintas localidades o tener a funcionarios con plaza sin colocar) ha propiciado la movilización de la CEAPA.

También el Sindicato de Estudiantes propone tres jornadas de huelga, pero me temo que la mayor parte de nuestros alumnos se tomarán estos días para quedarse en casa en vez de reivindicar sus derechos. Incluido los estudiantes universitarios. Pero no perdamos las esperanzas. Y esperemos que esto sea el inicio de las movilizaciones que nos devuelvan el orgullo de defender una Educación Pública.

Ese orgullo que no comparten algunos compañeros nuestros que encima de haberse cruzado de brazos y haber mirado hacia otro sitio, que encima de no haber secundado las huelgas ni haber participado en las manifestaciones, echan la culpa del incremento de horas laborales (y de todos los males que les consumen) a la Marea Verde, como si hubiera sido eso el desencadenante del endurecimiento de la Administración hacia nosotros. Ese sector de docentes sí que es indecente. Y no se merece estar en el aula, enseñando (qué) a nuestos alumnos.

martes, septiembre 04, 2012

Dialéctica esquizofrénica para empezar


Fin de la tranquilidad. Se acabaron las vacaciones, julio y agosto vuelan. Vuelta al tajo, a los madrugones, a las prisas, a las exigencias, vuelta a empezar. Tampoco es para tanto, y menos después de tres meses de tocaros las narices, ya está bien de tantos privilegios, hay trabajadores que llevamos más de un mes currando y no lloramos tanto. 

Después de los exámenes de septiembre, a empezar un nuevo curso, cada vez antes, cada vez en peores condiciones. No hay nada resuelto, salvo las mismas incertidumbres: menos profesores, más interinos (y gente con plaza) sin trabajo, más horas de clase, menos sueldo, más alumnos por clase... En mis tiempos éramos 40 en clase y no pasaba nada, mira dónde estoy. Además los interinos son gente que no se ha sacado una oposición y sobra. Y seguís trabajando menos que la mayoría de la gente, vergüenza debería daros, que tenéis trabajo para toda la vida.

En vez de aguardar con ilusión el nuevo curso, las circunstancias conspiran para que un trabajo necesario y fundamental sea una carga, una tristeza. El sino de la escuela pública cada vez se ve con más pesimismo, como ocurre en casi todos los órdenes de la sociedad. Estamos gobernados por personajes que desprecian la democracia (solo hay que ver a Esperanza Aguirre cargando contra los periodistas de su cuerda porque les había dicho que no acudieran al incendio, si eso no es propio de una dictadura, que me digan lo que es) y que incurren casi a diario en incompetencias y corrupciones, pero no pasa nada, se ve como normal que nadie dimita ni se le exijan responsabilidades. Vemos que se aprovechan las circunstancias para aplicar medidas neoliberales que llevan toda la vida tratando de promover y seguimos pasivos, cruzados de brazos. Estos rojos, siempre metiendo cizaña, en estos tiempos tan duros que necesitan de que todos arrimemos el hombro y que comprendamos las duras y necesarias medidas que el gobierno anterior ha obligado a imponer. Qué poco patriotas estos maestrillos a los que les han tocado sus derechos y por eso están rabiosos. Más horas deberían trabajar, que lo suyo no es nada, no como el obrero que levanta un edificio o el agricultor que trabaja de sol a sol las tierras, y a Esperanza Aguirre no la toques, que es de las pocas en política que dicen las cosas como son.

Observamos con estupor cómo el peor ministro de la historia (la última suya ha sido la de decir esto: "técnicamente nadie puede decir si un cuaderno lo va a usar un niño de sexto de Primaria o un arquitecto"; técnicamente, no se puede decir si este tío es tonto o se lo hace) defiende las subvenciones a colegios que segregan porque se pasan por el forro las sentencias desfavorables. O que se instaurarán clases sociales en los coles: los que tengan para pagarse el comedor y los que sólo puedan pagar la "tasa tupper" (por cierto, desde aquí le aconsejo a Aguirre que los profesores no solo cuidemos el comedor, sino que le hagamos la comida a los niños, y así aprovecharíamos más; ¡ah!, otro motivo de dimisión de la incompetente de la Figar podría ser el de no conocer las condiciones laborales de las empresas que contratan).  ¿Y los socialistas, qué? De ellos no os quejáis. Mirad cómo no decís nada de Andalucía y los ERE, la de millones que han robado, lo que pasa es que eso no os interesa decirlo, siempre arrimáis el ascua a donde os interesa.

Y Sandra Moneo, diputada y secretaria de Educación del Partido Popular, se permite el lujo de escribir en El País que hay que evolucionar en el sector educativo para mejorar su calidad. ¿Cómo?: 
"refuerzo de materias instrumentales, evaluación del sistema, flexibilidad del mismo, impulso de la Formación Profesional. Sin olvidar el elemento fundamental para la mejora de cualquier sistema educativo: el profesorado" (¿qué profesorado, el que están echando con tanto recorte?). 
Venden la moto, por ejemplo, con lo de que hay que evaluar externamente para ayudar a los alumnos con más dificultades, pero seguro que estos alumnos no acaban en los centros concertados de su cuerda, a pesar de las subvenciones recibidas. Hablan de que haya más posibilidades para los alumnos, pero quieren eliminar la vía del PCPI. Y me río del párrafo que defiende a los profesores. Desde luego, esa defensa de alguien que pertece al partido que nos ha empeorado las condiciones a una velocidad de vértigo, es cuanto menos paradójica. Hace falta mano dura, la LOGSE permite que los alumnos pasen de curso sin aprobar, no exige a los alumnos, que cada vez están peor preparados y por eso el fracaso escolar es tan elevado. Lo que pasa es que con las evaluaciones se verá que muchos profesores no hacen nada y no quieren que salga a la luz los pobres resultados. Se os va a acabar el chollo.

En fin, que las cosas van a peor y sin embargo parece que no pasa nada. Sin llegar al extremo de aquellos que piden una huelga indefinida que no se va a secundar y que la mayor parte de la sociedad verá como un insulto, puesto que nuestro sector no es el único que sufre despropósitos, hay que tratar de desembarazarse del pesimismo y de la resignación, y promover una lucha, una rebeldía que habría que extender entre la mayor parte de nuestros compañeros, pero también a nuestros alumnos y a sus padres, los que van a sufrir, en definitiva, las tasas desorbitadas, los que van a ver que hay itinerarios para distintas clases, los que no van a disfrutar de los recursos necesarios, los que tienen que evitar un destino que lleva al matadero. Estáis promoviendo ideas peligrosas y nocivas, fomentando un caldo de cultivo de nerviosismo que no necesitamos. En vez de influir para mal y de lavar cerebros y de adoctrinar, dar clase, que para eso os pagan. Si en vez de huelgas dais clase, otro gallo cantaría. Y la Escuela Pública entonces no tendría tantos problemas. A obedecer y a callar.

martes, julio 31, 2012

Y en el mes de septiembre, ¿qué?

A punto de entrar en el mes de las vacaciones por excelencia, conviene no desconectar del todo e ir pensando en la vuelta. ¿Qué hacer en septiembre? ¿No comenzar el curso, mantener la estrategia del curso pasado, llena de huelgas puntuales y manifestaciones, concentraciones y similares día sí y día casi también? ¿O nos sumamos a la convocatoria de huelga indefinida que sostiene el sindicato CGT y que cuenta con el apoyo de la Plataforma de Interinos y Soy Pública, entre otros? 

Sin duda, motivos para una movilización importante, hay de sobra. Los recortes vergonzantes en Educación, que suponen despidos masivos de profesores (sobre todo de interinos) y una merma en la calidad educativa (por mucho que digan), van parejos a la progresiva y ascendente financiación de la escuela concertada, como pasa ahora en Extremadura y llevamos tiempo denunciando en Madrid, donde ir a un centro privado o concertado desgrava. Por no hablar de la subida de tasas universitarias, en escuelas infantiles y ciclos superiores de Formación Profesional y la eliminación de las becas. Vamos de camino a la escuela de los años cincuenta, con aulas masificadas, con el rezo del rosario al empezar el día, con la comida traída de casa (vía tupper) y con alumnos pertenecientes a las clases altas que podrán costearse una posición privilegiada para pasar las reválidas, mientras que la inmensa mayoría de la población irá quedando relegada del sistema educativo. Los alumnos con necesidades especiales se pueden ir preparando. Por ejemplo, los niños autistas.

Nos bajan el sueldo y nos suben las horas. Ningunean a los profesores. Sufrimos al peor ministro de la historia de la Democracia, la Wertgüenza nacional. La Escuela Pública sufre el acoso y derribo de las ansias privatizadoras, que quieren meternos a irlandeses sin pasar por oposición o grupos dirigidos por familiares de los que mangonean, como si no tuvieran suficiente con el indecente reparto de puestos demasiado bien pagados. Está claro que hay que hacer algo y lo antes posible, que cruzarse de brazos como solemos acostumbrar es una postura que raya en la irresponsabilidad, pero ¿cuál es la postura que debemos tomar?

No hay que olvidar que nos inscribimos en el marco de una crisis que amenaza con un rescate (otro más) a nivel europeo, con un Gobierno inmisericorde con las clases medias y con la sociedad del bienestar, por lo que la ciudadanía al completo, no solo en Educación, debería responder ante estos ataques, que, no lo olvidemos, sufren sobre todo los más débiles, como los niños (Elvira Lindo lo señala en su Don de gentes). Y no sólo hablamos de subidas del IVA, de promesas electorales incumplidas o de una deriva política que se demuestra en la doble moral de exigir esfuerzos y no llevarlos a cabo ellos mismos (como pasa con el escándalo de las dietas de alojamiento). Además, el moroso Gallardón (ha dejado tal deuda en el (h)ay-untamiento de Madrid que solo podemos beber para olvidar, aunque ni eso, que nos sabe mal la Botella) quiere sacar una ley antediluviana contra el aborto y pretenden una reforma electoral que favorezca sus injustas mayorías cuando lo que tenían que hacer es dimitir y convocar nuevas elecciones. 

Por tanto, la respuesta no puede reducirse sectorialmente, sino que tiene que venir de la mano de toda la ciudadanía, como bien apuntaban en Valles y Cumbres. No es momento para extremismos (solo secundados por minorías) ni luchas parciales segmentadas por gremios, sino de arrimar el hombro y luchar de forma global, unitaria y estatal, por lo que la opción de la huelga general (o huelgas generales) es la que más me convence de cara a septiembre. ¿Tú qué piensas?

PD: es muy recomendable la serie 'Reaciones imposibles' del genial Juan José Millás.

martes, julio 24, 2012

De mamandurrias y otros abusos

Viñeta de Ferrán Martín en lainformación.com
Mamandurria:
(De mamar).
1. f. Sueldo que se disfruta sin merecerlo, sinecura, ganga permanente.

Qué fácil sería ponerle nombre a este individuo, ¿verdad?
Cuando oí las declaraciones de Esperanza Aguirre confieso que no conocía el significado de "mamandurria" y pensé que estaba diciendo que subvenciones y subsidios eran algo así como fruslerías o bagatelas que había que erradicar. Los asesores de la Presidenta sabían que ese término no muy conocido y con resonancias castizas, "campechanas" y aparentemente espontáneas daría mucho que hablar. 

Al margen de lo anecdótico (aunque la mamandurria tiene más trasfondo de lo que parece, primero porque ahora sabemos que los políticos -y sus asesores- son -o tienen- mamandurrias porque son una casta caciquil; y segundo porque, como dice acertadamente Ignacio Escolar, como siempre la primera que habla es la primera que debía callar), lo que cuenta es qué quiere decir esta mujer, y como siempre se escuda en su política neolibral (o neosalvaje) para justificar los recortes presupuestarios que siempre inciden en una única dirección.

Que hay que ajustar gastos e ingresos es algo que casi todos sabemos (aunque en Valencia no se enteran: 500.000 euros se gastan para cambiar sillas de plástico y 140.000 en la batalla floral), pero la aplicación es muy distinta según se sea parado, funcionario, en breve jubilado, o si eres político y no quieres renunciar a tus abusivas dietas de alojamiento y manutención, como Montoro (y cía, como está publicando El Confidencial: qué fácil es no aplicarse el cuento, ¿verdad? Una medida que desde aquí propongo, aparte de echar a los corruptos y presuntamente corruptos, es que para salir de la crisis TODOS los políticos cobren el salario mínimo interprofesional, para ver si así se implican más con la ciudadanía en vez de preocuparse por su puesto futuro en Timofónica). Por no hablar de las grandes fortunas que disfrutan de sus paraísos fiscales (17 billones defraudados entre 2005 y 2010, que se dice pronto).

La deuda que ellos han creado quieren que la paguemos nosotros no solo vía IVA o recortes de sueldos, sino perdiendo nuestros derechos y convirtiéndonos en una sociedad de dos velocidades, la de los que puedan permitírselo y los demás que no podamos. Es un juego macabro en el que insisten en todos los campos: judiciales (recurrir valdrá dinero), médicos (incluso en retrógradas medidas como impedir el aborto incluso en casos de malformación del foto, medida que va a la par con la retirada de ayudas en dependencia), de servicios (privatizan todo lo que se mueve y lo que era de todos pasa a ser de unos pocos, unos pocos enchufados o familiares de los políticos de turno) o educativos.

¿Y cómo les permitimos estos abusos? Primero porque seguimos siendo unos fanáticos de partidos políticos y justificamos lo injustificable con tal de seguir vistiendo los colores rojos o azules; segundo porque no estamos bien formados ni informados, y no contrastamos ni criticamos ni reflexionamos sobre lo que sucede; tercero porque lo que nos importa es que el Madrid gane la Champions o España revalide el Mundial o no hagamos el ridículo en los Juegos Olímpicos; cuarto porque en el fondo la base de la sociedad está corrupta y justificamos y amparamos la corrupción votando a los Fabra de turno y demás; quinto porque somos insolidarios y no empatizamos con quien no encuentra un trabajo o quien pierde buena parte de su sueldo quitando pagas extras mientras a mí no me afecten; sexto porque el entramado político que dice llamarse democracia ampara más a un sistema capitalista de deudas macroeconómicas en vez de a las personas que están aplastadas bajo ese yugo; séptimo porque no estamos unidos y seguimos refugiándonos en disgregadores siglas, sindicatos, gremios o similares; octavo porque nos creemos los mensajes que nos mandan los políticos en el poder de que no hay dinero y no hay más opción que la que imponen ellos; noveno porque no demandamos cambios legislativos, constitucionales y políticos, ni exigimos responsabilidades a los banqueros que han estafado con preferentes y han creado un agujero con sus prácticas ilícitas, ni endurecemos las leyes y no pedimos la devolución íntegra de lo robado; décimo porque los medios de información están secuestrados y permitimos que el PP mangonee impunemente en los criterios de objetividad del ente público y metan al Somoano de Teleesperanza y similares para controlar que de 20 minutos en telediarios, ellos salgan en 19. Luego denuncian si les llaman nazis (me parece estupendo el recordatorio de Valles y Cumbres al respecto), pero sus técnicas de control no pueden sino calificarse de fascistas (represión en la Moncloa, en el Ejército, en la escuela...) y ver TVE ya es nauseabundo.

Por eso, aunque nadie en las altas instancias defienda lo público porque les interesa más aplicar copagos que son repagos (como siempre acertadísimo Agustín Moreno) y privatizar, no podemos dudar en defenderlo entre todos. No dejemos que se carguen la Educación Pública: no podemos permitir que quieran cobrar Bachillerato o la Escuela infantil, ni desmantelar la Escuela Oficial de Idiomas, ni que impongan tasas abusivas para universidad o Ciclos Superiores. No podemos dejar que sigan despidiendo profesores aplicando ratios desproporcionados. A pesar de la ínfima inversión en Educación, los logros son tan enormes que ni siquiera pueden aducir que la cultura del esfuerzo que ellos preconizan (y que oculta una cultura de la segregación vía reválidas wertianas) favorecerá la selección de los mejores, porque los mejores ya están en la pública (nota más alta de Selectividad, recientemente tres riojanos de un instituto público de La Rioja han ganado el Google Science Fair). Impidamos estos abusos.



viernes, julio 20, 2012

Rajoy tenía un plan

El plan de Rajoy era gestionar la mentira. El procedimiento es siempre el mismo y el objetivo no es, por supuesto, conseguir mejoras para los ciudadanos a quienes representa este gobierno traidor. Solo hay que ver la última cacicada.Y es que el decreto de los recortes lleva una desagradable sorpresa para las familias cuyos hijos estén en edad escolar. De nuevo, han tratado de ocultar otra medida impopular (al igual que ya hicieran durante las elecciones) como es la subida del IVA al material escolar, un impuesto que saben que no hay más narices por el que pasar sí o sí. Si ya era complicada la cuesta de septiembre, imaginen ahora. El porcentaje de alumnado que no podrá comprarse los libros de texto se disparará (menos mal que está el plan de préstamos de Wertgonzoso, claro).

Durante las elecciones, Rajoy insistió en que lo primero era el empleo. Y no mentía en eso. Lo ha cumplido: raro es el familiar del PP que no está enchufado en algún cargo importante. Eso sí, ocultó que su plan para salir de la crisis no existía. El plan se limitaba a agarrar la poltrona, aprovechándose del desgaste de Zapatero. Apenas tuvo que abrir la boca para conseguir una mayoría absoluta (a todas luces engañosa, urge una reforma electoral YA). Se podría pensar, como Javier Marías en un artículo hace semanas, ¿a qué tanta ansia?, que lo importante es figurar, puesto que para qué tantas ganas de gobernar si no se saben atajar los problemas por los que han accedido al poder (esa prima de riesgo que no deja de subir y que se ríe de la confianza que iba a otorgar la barba de Marianito)? La respuesta nos la traen los titulares (que la prensa mayoritaria no suele recoger, y menos aún TVE, ya controlada hasta el punto de que en su app ni mencionaban las manifestaciones multitudinarias de ayer): que si para meter más inútiles en empresas como Bankia, que si para poder seguir manteniéndole el sueldo al yernísimo en Telefónica (total, solo son 1,5 millones anuales, qué bagatela), que si para beneficiarse de las dietas de alojamiento y de manutención, dietas que no perdona ni Marianico el Corto ni su número dos, Soraya Sáez de Sanchomaría ni otros ocho ministros. Lo mismo que pasa con Cospedal y su marido o con la prole de Esperanza Aguirre. Están para lo que están. Sobran chorizos para tan poco pan.

Dentro de este plan tan simplista, contaban con la complacencia general de la ciudadanía, ganado que se estaba acostumbrando a la corrupción, a los desmanes, al continuo desmantelamiento de la sociedad del bienestar. Ya podía Divar irse con su chófer a costa del dinero público, ya podían gürtelear a base de bien, ya podían comprarse trajes (sí, estamos hablando de ese hombre inocente que se reía en su despedida, de ese que anteponía la Fórmula 1 antes que a pagar a las farmacias, de esa matrícula de honor en su tesis doctoral y que ahora se permite el lujo de dar clases de "responsabilidad política"). Pero el ataque ha sido tan sistemático y tan fijamente dirigido sobre la clase media, que el agravio parece haber hecho mella. La gente está harta. Fue un desahogo increíble poder cagarnos en todos estos incompetentes vendidos, aunque estos incompetentes tengan los cristales de sus coches oficiales insonorizados y sigan defendiendo los intereses de banqueros, grandes empresarios y obispos. Pedir impuestos a las grandes fortunas es demagogia fiscal, dice Gollum Montoro (mi tessssoro...). Nosotros decimos que ya está bien de privatizar y de saquear Sanidad y Educación Pública. Ya nos han jodido bastante, tenemos que dar la vuelta.

Acierta Ignacio Escolar al afirmar que estamos al borde de la ruptura institucional. Se puede comprobar en cualquier bar, como dice él, el grado de cabreo entre el personal (es necesario estar informado, ver la Sexta, leer Público, Escolar.net, Menéame, blogs, repasar las Redes Sociales, echar un vistazo a la prensa digital, incluso Abc y La Razón para contrastar; no nos limitemos al Marca ni al As y estemos informados de lo que está pasando, y secundemos la/s previsible/s y necesaria/s huelga/s general/es hasta que el gobierno no dimita y haya nuevas elecciones y cambiemos la Constitución). Los cientos de miles que acudimos a la manifestación del 19J echaban chispas, como demuestran las pancartas (mención especial a una con Rajoy reducido a una imagen sin pelo y con bigotito y unas declaraciones suyas: Voy a serles Franco), los cánticos vitoreados a todo pulmón:
Los banqueros a prisión, tenemos la solución.
Espe, paciencia, nos vemos en urgencias
La Fabra, la Fabra, la puta de la Fabra, la madre que la parió. Yo tenía una Fabra y con su padre en la prisión.
El próximo parado, que sea un diputado.
Arriba, arriba todos a luchar. Que se metan por el culo la reforma laboral.
Gobierno, dimisión, por fascista y por cabrón.
¿Donde está, la niña de Rajoy?
A ver, a ver, quién lleva la batuta, ¿la tiene la calle, o el gobierno hijo de puta?
Un bote, dos botes, Rajoy el que no vote.
La Botella, al contenedor.
Hasta las pelotas, de rosas y gaviotas.

martes, febrero 21, 2012

240. Madrid - Valencia

O Valencia - Madrid. Esa suele ser la frecuente ruta vía AVE que solemos hacer Laura y yo cuando podemos y siempre resulta algo especial. Ver ahora paisajes urbanos tan cercanos cargados de cargas policiales y golpes desmedidos contra estudiantes causa estupor, pena y vergüenza.

Imagino que el cariz de los excesos de allí tendrá mucho que ver con este estallido. Al lado de Valencia, la Comunidad de Madrid parece modélica (salvo auditoría que demuestre lo contrario, lo cual no me extrañaría nada). Incluso Esperanza Aguirre sale beneficiada en comparación con el histriónico e inocentísimo Francisco Camps. Eso sí, sumadas las dos ciudades y el panorama en todo el país, no se me ocurre más que una palabra para definir la situación: ESPERPENTO (no en vano son muchas las voces que reclaman un Valle-Inclán para registrar esta comedia, farsa, vodevil o tragedia, según se mire).

La corrupción está extendida sobre la mayor parte de la población. No se explica si no los casos de políticos manchados por la lacra de la mano larga y los bolsillos llenos de modo nada edificante. En el fondo, si esta situación no es denunciable, juzgable y condenable, significa que la mayoría haríamos lo mismo en la misma situación, seamos crudamente sinceros. Si se sigue votando a políticos imputados no cabe otra respuesta, a no ser que seamos unos fanáticos o unos ignorantes. Anteponer unas siglas a la honestidad no es una elección demasiado acertada.

Ahora tratan de convencernos de que los estudiantes están siendo engañados por la izquierda (Rita Barberá), que hay una cruzada mediática contra la Comunidad Valenciana, que los manifestantes son violentos (Alberto Fabra, no confundir con el de las gafas de sol al que le salen billetes de lotería premiados por las mangas) o (y este se está llevando la palma últimamente, sólo superado por Wertgüenza) que los agredidos son los policías (Ruiz Gallardón)...

Así que mientras ayer llovían las hostias en cargas policiales desmedidas contra estudiantes (y vale, puede que también contra alumnos talluditos, contra no estudiantes sino antisistemas infiltrados siguiendo las sediciosas y pérfidas maniobras de la izquierda, por no hablar de contra un ciego que sale en las fotos y al que hasta le quitaban su bastón -y para más inri luego la web de Intereconomía interpretaba que el pobre hombre estaba agrediendo al policía-, como si cargar a porrazos contra estos fuera menos condenable) y las imágenes corrían como la pólvora por todo el mundo y por Internet (trending topic en twitter, casi todas las noticias en portada en menéame, al contrario que en los medios de comunicación tradicionales, para los que los sucesos de Valencia han sido una noticia más o sin más), hoy se buscan pretextos a todas luces inválidos y se trata de minimizar el papelón de Paula Sánchez de León, delegada del Gobierno de la Comunidad Valenciana, así como las bochornosas declaraciones de Antonio Moreno, Jefe Superior de Policía en Valencia tildando a los estudiantes de "enemigos", cuando la única salida digna y justa para ambos sería su inmediata dimisión.

Sería inútil valorar la importancia de unos incidentes lamentables que no tienen justificación alguna y que nos sitúan de nuevo a la cabeza de la República Bananera gracias a una violencia desatada (casi toda ella proveniente del sector con casco y petos acolchados) que nos retrotrae unas décadas al pasado. Pero da igual, puesto que a un cierto (y amplio) sector no le cuentes que los recortes han privado de calefacción o luz a los centros públicos para disfrutar en cambio de fastuosos aeropuertos en Villarreal o de unas deficitarias carreras de Fórmula 1 (Valles y Cumbres reseña estupendamente algunos de los otros muchos excesos), que eso no les provocará una honda indignación ni entenderán que la impotencia que se siente ante tantos desmanes puede llevarte a tratar de ocupar una acera a modo de protesta (porque pese a que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, diga que los excesos los cometen los radicales, la realidad es bien distinta, porque ojo que no se ha quemado nada a pesar de los cánticos, ni se ha destrozado mobiliario o escaparate alguno).


Al tiempo, me pregunto qué ha faltado aquí, en Madrid, para que no prendiera la chispa de la indignación contra los recortes a la pública como en Valencia (o al menos en el Lluis Vives). Entre Valencia y Madrid median 350 kilómetros, sí, pero también mucho más. Si bien aquí no hemos llegado a necesitar mantas y no nos han cortado la luz, sí que nos racionan folios o fotocopias, sí que nos racanean en certámenes teatrales o sí que justifican Planes Reruerza como si no fueran lo que son, parches minúsculos para heridas del tamaño de una sandía. 

Pese a ser una de las comunidades a la cabeza de los recortes en lo público y de favorecimiento a los concertados, nuestros jóvenes alumnos madrileños no han explotado aún, como si aún no hubieran visto las orejas al lobo de la privatización y al aniquilamiento de lo Público, pero supongo que todo andará y llegará un momento en que también seremos Valencia y saldremos a la calle para protestar. Y tal vez volvamos a recibir respuestas contundentes y salvajes, y volvamos a oír sandeces justificándolas. Esperemos, eso sí, que entonces seamos más, y que no toleremos la represión como respuesta.