Desde Madrilonia se propone hacer llegar un mensaje a los responsables que han llevado a cabo las medidas en contra de la Escuela Pública (lo podéis ver en la barra lateral derecha). Después de escribir mi carta y enviarla, me he encontrado con que luego, en el correo que te llega, para completar el proceso haciendo click en el enlace que te facilitan, resulta que no he podido completar la jugada, de modo que, por si a alguien le ha pasado lo mismo, añado las cuentas de correo electrónico a las que dirigir las protestas e incluyo lo que he escrito.
Os animo a que secundéis la iniciativa, bien por el cauce de la plataforma, bien directamente a través del propio correo electrónico. A mí nadie me ha respondido de momento, pero con hacerles llegar nuestras quejas y sabiendo que sus buzones de entrada pueden rebosar con nuestras reivindicaciones tengo suficiente:
Para: eaguirre@asambleamadrid.es; lfigar@asambleamadrid.es; adelibes@asambleamadrid.es; jvalverde@asambleamadrid.es; atencion2@pp.es.
Asunto: En defensa de la Educación Pública
Estimadas Aguirre, Figar y Delibes:
Aunque sé que la política de su partido y de ustedes en particular va encaminada a favorecer la educación privada, no pueden dejar de pensar que las sociedades modernas se basan en un modelo donde la pública es el eje central. Vamos de camino a un desequilibrio que será difícil de reestablecer, ahora que los centros públicos son tan sólo la mitad de los centros educativos de la Comunidad de Madrid. De todas maneras, incluso si obviamos que buena parte del presupuesto en educación va hacia fines privados, la partida presupuestaria de una comunidad como la de Madrid no puede estar por debajo de la media del Estado. Más que recortar (o que ahorrar) en aspectos sociales tan importantes como educación, deberían potenciarlos. El ahorro no puede venir como consecuencia de privaciones a los ciudadanos en sus derechos sociales. Deberían dejar la 'i' que de momento antecede a su cargo de responsables y trabajar decididamente para resolver esta situación.
Asimismo, me parece inaudito y una muestra de su escaso talante democrático que después de seis huelgas, a punto de la séptima, después de encierros, concentraciones, huelgas y demás medidas, no se hayan dignado a negociar con los representantes de nosotros los profesores, los sindicatos (y no nos vale que argumenten la pantomima de que ya los citaron y les dieron plantón: ustedes fijaron como único punto del día hablar de las subidas parciales a tutores, jefes de departamento y tics, cuando lo relevante eran las sibilinas instrucciones de principio de curso). Nos merecemos un poquito más de respeto, por no decir que nos ampara la Constitución el derecho a la negociación para llegar a un acuerdo (Real Decreto-ley 17/1977, de 4 de marzo, sobre Relaciones de Trabajo. (TÍTULO I. EL DERECHO DE HUELGA. CAPÍTULO I. LA HUELGA.BOE número 58 de 9/3/1977)). Considero que la movilización ha sido lo suficientemente significativa como para que nos tomen en consideración y al menos se debatan estas cuestionables medidas.
Por último, me gustaría apuntar la posibilidad de ahorrar a través de otras medidas: gástense menos en publicidad (y más si van a socavar ustedes con sus arbitrarias, irrespetuosas e hirientes declaraciones aquello que defienden, como aquello de "respetemos y apoyemos a nuestros profesores"), recorten en asesores (y enchufados varios), olviden sus insultantes desgravaciones para aquellos que libremente eligen una educación que se pueden permitir, recórtense sus sueldos, cambien la insultante situación ventajista e impopular de recibir dietas, escoltas, coches oficiales, puestos vitalicios, sueldos por cada cargo y pensiones abusivas. Su partido propone en muchas ocasiones un modelo de política que se basa en el esfuerzo y en los resultados, pero cuando se trata de ustedes no aplican el mismo rasero: entre unos y otros (porque no vale con echar balones fuera y decir que todo es culpa exclusiva del Gobierno estatal) nos han llevado a una situación de paro y precariedad inadmisibles y pese a ello siguen disfrutando de sueldos que no se merecen, ni mucho menos.
Tarde o temprano, esta política privatizadora basada en las desigualdades y las injusticias les pasará factura, así que espero que se olviden de sus planes "evangelizadores" y defiendan lo que debería ser uno de nuestros mayores orgullos: la educación pública.
Les saluda cordialmente,
Julián
Aunque sé que la política de su partido y de ustedes en particular va encaminada a favorecer la educación privada, no pueden dejar de pensar que las sociedades modernas se basan en un modelo donde la pública es el eje central. Vamos de camino a un desequilibrio que será difícil de reestablecer, ahora que los centros públicos son tan sólo la mitad de los centros educativos de la Comunidad de Madrid. De todas maneras, incluso si obviamos que buena parte del presupuesto en educación va hacia fines privados, la partida presupuestaria de una comunidad como la de Madrid no puede estar por debajo de la media del Estado. Más que recortar (o que ahorrar) en aspectos sociales tan importantes como educación, deberían potenciarlos. El ahorro no puede venir como consecuencia de privaciones a los ciudadanos en sus derechos sociales. Deberían dejar la 'i' que de momento antecede a su cargo de responsables y trabajar decididamente para resolver esta situación.
Asimismo, me parece inaudito y una muestra de su escaso talante democrático que después de seis huelgas, a punto de la séptima, después de encierros, concentraciones, huelgas y demás medidas, no se hayan dignado a negociar con los representantes de nosotros los profesores, los sindicatos (y no nos vale que argumenten la pantomima de que ya los citaron y les dieron plantón: ustedes fijaron como único punto del día hablar de las subidas parciales a tutores, jefes de departamento y tics, cuando lo relevante eran las sibilinas instrucciones de principio de curso). Nos merecemos un poquito más de respeto, por no decir que nos ampara la Constitución el derecho a la negociación para llegar a un acuerdo (Real Decreto-ley 17/1977, de 4 de marzo, sobre Relaciones de Trabajo. (TÍTULO I. EL DERECHO DE HUELGA. CAPÍTULO I. LA HUELGA.BOE número 58 de 9/3/1977)). Considero que la movilización ha sido lo suficientemente significativa como para que nos tomen en consideración y al menos se debatan estas cuestionables medidas.
Por último, me gustaría apuntar la posibilidad de ahorrar a través de otras medidas: gástense menos en publicidad (y más si van a socavar ustedes con sus arbitrarias, irrespetuosas e hirientes declaraciones aquello que defienden, como aquello de "respetemos y apoyemos a nuestros profesores"), recorten en asesores (y enchufados varios), olviden sus insultantes desgravaciones para aquellos que libremente eligen una educación que se pueden permitir, recórtense sus sueldos, cambien la insultante situación ventajista e impopular de recibir dietas, escoltas, coches oficiales, puestos vitalicios, sueldos por cada cargo y pensiones abusivas. Su partido propone en muchas ocasiones un modelo de política que se basa en el esfuerzo y en los resultados, pero cuando se trata de ustedes no aplican el mismo rasero: entre unos y otros (porque no vale con echar balones fuera y decir que todo es culpa exclusiva del Gobierno estatal) nos han llevado a una situación de paro y precariedad inadmisibles y pese a ello siguen disfrutando de sueldos que no se merecen, ni mucho menos.
Tarde o temprano, esta política privatizadora basada en las desigualdades y las injusticias les pasará factura, así que espero que se olviden de sus planes "evangelizadores" y defiendan lo que debería ser uno de nuestros mayores orgullos: la educación pública.
Les saluda cordialmente,
Julián
