domingo, marzo 25, 2007

37. Sigo aquí


El 37 ha tardado en llegar, reconozco que a partes iguales se ha repartido la culpa entre la acumulación de tareas (últimos exámenes, evaluaciones) y la desgana. El poco rato que tenía no me apetecía pasármelo pensando en escribir aquí. Pero bueno, disculpas por el abandono, recupero un poco el tiempo y trato de ponerme al día.

Hagamos un resumen. ¿Qué ha pasado en todo este tiempo?

  • Los mismos exámenes flojos, las mismas recuperaciones, los mismos aprobados raspados en 4º, los mismos resultados mejorables de mi tutoría y mi correspondiente amenaza de pasarme un 3er trimestre encima de ellos, castigándoles a séptimas horas cuando no tengan deberes hechos y con comunicación directa con los otros profes para asegurarme de que no flaquean, el mismo coñazo con los pequeños, tocando el djembe como añadido y un mayor número de suspensos que en la primera evaluación con la correspondiente logiquísima reacción de estos prepúberes:

¿Prometer que van a estudiar más? NO
¿Reconocer que no han trabajado bien y que se corregirán? NO
¿Interesarse por cómo será la recuperación? NO

Reacción (os recuerdo que estamos en la ESO y que la nueva hornada promete):

Profe, apruébame; profe, apruébame; profe, apruébame; profe, apruébame; profe, apruébame; profe, apruébame; así hasta el infinito, con una pequeña variante en ocasiones: me agarran del brazo por si así me entra más compasión. Claro que también me cogen la mano para presentarme a una hermana de una de ellas que está en 1º bachillerato, me suben las escaleras hasta el piso de los mayores y todo para qué. Para ver si encuentran a sus ídolos masculinos de este curso.

  • Las evaluaciones, insoportables como siempre, no hay mucho más que contar, esto es siempre lo mismo.
  • El viernes se pararon las clases a las 12. Una chocolatada y a las 12:30 un acto para dar menciones (que mejor no recuerdo porque para dos o tres que ponen, o bien las obvian o bien no hacen caso al texto que propuse), una obrita teatral y un baile. Volviendo a las pequeñas monstruitas, las veo que están a punto de elongar hasta la quiebra sus músculos del cuello para ver a los mayores y les digo: Si queréis os siento en las rodillas de ellos. Responden, todo convencidas: Síiiiiiiiiiiiiiiiii.
  • He vuelto a jugar al fútbol (en mis horas libres o de guardia). Pero tranquilos, lo de la fisura es parte del olvido, tengo cuidado y... ¡¡Sólo juego con las niñas!! :p (y de portero casi siempre).

Y para el final, la noticia...

  • A la vuelta de Semana Santa me voy con los de 4º de viaje de fin de curso. 25 alumnos para dos profesores. 25 chicos por Cataluña, de los cuales conozco sólo a tres. Ningún tutor o profesor de sus cursos quería hacerse cargo, aunque ahora, al enterarse de que voy, no hagan más que repetir que “con ese grupo (el mayoritario que va es el C) iría con ellos sin dudarlo, son majísimos”. Yaaaaaa. Profesores (si queda alguno) que me leéis, por favor, visiones apocalípticas inspiradas por vuestra experiencia, abstenerla, que ya tengo suficientes cenizos y agoreros en mi instituto. Necesito ánimos y consejos constructivos, jeje.

lunes, febrero 26, 2007

36. Gamberradas


Por el título a lo mejor habéis empezado a leer un poco asustados, pensando en alguna gamberrada que haya podido sufrir, pero antes de nada, tranquilidad, que el gamberro he sido yo.


A veces las clases son un poco monótonas, así que casi siempre sueles intercalar bromas o comentarios para sacar alguna sonrisa a algún alumno que te pilla medianamente la ironía o el sarcasmo de turno.


A veces hasta me da por dar sustos. Os pongo en situación: mi tutoría, en clase de lengua. Estoy explicando algo y no se enteran, así que elevo un poco más mi tono de voz. Oigo desde el otro lado de la pequeña clase:

Ay, profe, qué gritos metes.


Localizo el objetivo. Es una niña que todo lo que se le pasa por la cabeza lo suelta y además es muy natural. Por suerte es bastante infantil, así que lo que se le ocurre no son burradas. Me acerco a ella lentamente y ella se pone en guardia. Como está tan pendiente, decido suspender mi procedimiento. Pasamos a otro ejercicio y pregunto a otro alumno.


Me da otra respuesta equivocada. La alumna ya no está pendiente de mí. Lo he logrado. Me acerco a su oído y, esta vez sí, grito que está mal lo que ha dicho el otro. La pobre alumna pega un bote y emite un gritito. Y luego esconde la cabeza y empieza a partirse, muerta de risa. Más adelante incluso dice: Porque eras tú quien eres tú, que si no te metía una torta.


(En una corrección de ejercicios me disculpé, que conste. Y suelta en voz alta hoy, que ha sido cuando le he entregrado las correcciones: Qué gracioso el profe, se disculpa, con lo que yo me reí).

miércoles, febrero 21, 2007

35. Mapa en rojo

Folio en blanco. Hay que hacer algo. Se empieza a completar y las palabras van ganándole al vacío. Lees un buen libro y ves que las palabras consiguen infiltrar historias en la tuya propia, hacerte viajar, transmitirte emociones, hacerte sentir cercanos unos personajes... Pero no siempre te toca leer frases literarias (ahora estoy leyendo a Ignacio Aldecoa y qué maravilla de prosa). Puede ocurrir que las palabras acaben enhebrando barbaridades (ortográficas, sintácticas y semánticas) y que el folio acabe hecho un cuadro con un color monocorde: el rojo.

Sí, estoy hablando de los exámenes y de mi exhausto rotulador rojo. Dejando un poco al margen el más reciente, el de historia, como quiera que les di las preguntas el día anterior, he echado un vistazo por encima a los exámenes y sólo me ha llamado la atención que una alumna le ha cambiado el nombre a José de Churriguera, rebautizándole en José de Churriguito...

El núcleo fundamental de correcciones viene del examen de lectura. De nuevo Jordi Serra i Fabra. Di a elegir dos novelas suyas (Campos de fresas, Noche de viernes) y el examen sobre todo consistió en que razonaran respuestas (consignándolo en la hoja como primera instrucción). Estas son algunas de las cosas con las que me he encontrado:

- Juegos de palabras: Me parece que el ac[c]idente fue ac[c]identado
- Frases herméticas: Si poderme me podria pasar no digo nunca que no, pero sobre que yo busque y mate a un hombre que venda eso lo dudo; Por el titulo me suponia algo, pensar que sea asi.
- Visiones apocalípticas: la juventud hoy en día esta muy mal con lo del botellos y las drogas y todo eso. Luego te vas a una discoteca pides algo y te [h]echan algo en el vaso y te dejan drogado perdido

(A este hay que preguntarle por dónde sale, para no acercarse, no vayan a dejarnos drogados perdidos...)

-Un pensamiento curioso, ante la pregunta cuando seas padre, ¿qué decidirás respecto a tus hijos y los fines de semana?: Yo me siento bien por la educación que me estan dando mis padres, que nos han dado mucha libertad y haría casi lo mismo pero con menos libertad.

Un poco paradójico, pero los propios chicos te piden límites.

A otra cosa, butterfly: Estoy en 4º con el Novecentismo y las Vanguardias. He buscado unas actividades y unos textos para que vean ejemplos. En el surrealismo, me he encontrado esta preciosa poesía de Luis Cernuda:

Para unos vivir

Para unos vivir es pisar cristales

con los pies desnudos; para otros

vivir es mirar el sol frente a frente.


La playa cuenta días y horas por

cada niño que muere. Una flor se

abre, una torre se hunde.


Todo es igual. Tendí mi brazo; no

llovía. Pisé cristales; no había sol.

Miré la luna; no había playa.

Qué más da. Tu destino es mirar

las torres que levantan, las flores

que abren, los niños que mueren;

aparte, como naipe cuya baraja

se ha perdido.

PD interactiva: necesito temas para redacciones. ¿Sugerencias?

miércoles, febrero 14, 2007

34. Cinco apuntes



1.
............

Así debería ser mi post: sin palabras.

Porque uno va a hacer de Cupido con toda su buena intención (aunque al final sólo he repartido dos tarjetas, todos los amores o están fuera del insti o son imaginarios) y va y recibe un tarjetón enorme (foto), dividido en dos partes: la izquierda donde los chicos dejan sus dedicatorias (“de tus niños”, pone) y a la derecha las chicas (“de tus niñas”), donde lo que más repiten es que me quede y donde dicen cosas muy, muy bonitas.

No sabía ni dónde meterme, lo único que se me ocurrió así a primera instancia fue decirles: “mi nombre va con tilde”, jejeje. Así que ahora me toca pensar qué hacer para corresponderles.

2.
Día breve hoy: tras las tres primeras horas, hemos ido al cine con los de 4º Div.

¿Qué más apropiado para un día como hoy que La novia cadáver, de Tim Burton? ¡Nada! Qué preciosidad de peli, si no la habéis visto y aún os queda San Valentín, regalárosla.

3.
Como no todo va a ser felicidad, el mal rollo ha venido en la reunión de departamento de orientación, con tirón de orejas del director por la pasividad e ineficiencia de dicho departamento. La orientadora a lágrimas. Es una historia demasiado larga de contar y más cuando yo soy un simple espectador. Se puede resumir en que es un ejemplo más de lo que ocurre cuando hay incomunicación.

4.
Clase de 4º. Les pasan una encuesta sobre sexo y les dejo 5 minutos para que la rellenen. Pocas, casi ninguna duda. Hasta que, ya fuera de lo que eran las preguntas y formaba parte de lo que era la encuesta en sí, una me pregunta: Profe, ¿qué significa uso de relaciones sexuales coitales?

Tras pensarme cómo contestarle, opté por el lenguaje gestual, gráfico: uno dedos pulgar e índice, formando un círculo, e introduzco el dedo de la otra mano repetidas veces.

5.
Un olvido: me dejé a frikifive en el limbo y eso que fue lo mejor del pasado martes: en medio de la película, se ve que entran destellos de sol. Me giro y veo que alguien mueve las cortinas. Imagino que es la coordinadora, pero me centro en la película; de pronto, se escucha un móvil, de estos con el volumen del timbre creciente.

Tendríais que haber visto el show de la señora a la que le sonaba el móvil (no sé si es que se puso nerviosa y no sabía si cogerlo, si apagarlo o que la tierra se la tragara) tratando de salir de la sala, haciendo levantarse a su fila, recorriendo por delante el sector de la derecha y buscando la salida (que llevaba buscando con anterioridad, por eso el movimiento de cortinas). Al final, lo consigue, se va, pero... ¡contesta justo en el pasillo de al lado y se pone a pegar voces!, con lo que todos la oíamos perfectamente.

¿Reír, o llorar?...

miércoles, febrero 07, 2007

33. Mucho + que cine


Mientras avanza la iniciativa “cupidesca” y periodística, ayer por la tarde acudí a un curso que me parece una estupenda idea: llevar el cine a las aulas (si va, enlace en la imagen). Pero no simplemente coger a los mochuelos y ya, no; previamente los profesores visionamos la película y asistimos a una charla-coloquio con invitados como los propios directores de las películas (de varios países: Alemania, Francia, Inglaterra, España), con lo cual estás preparado para guiar la actividad antes de llevar a tu clase al cine.

La que vimos ayer fue la recomendable Comme una image (Como una imagen), de Agnès Jaoui (2004), una película muy interesante: cotidianeidad, humor ácido, acertados retratos de personajes y crítica (social, familiar) se conjugan (más info, pinchar en el enlace).

Tras la filmación, llegó lo mejor, y no sólo porque vino la directora, que se defendía con el español, ni por sus respuestas, que denotaban que ella era una mujer muy sensata e inteligente, sino porque asistí a un recital de despropósitos en forma de preguntas-comentarios. Como dijo mi compañera de instituto, “hacen avergonzarse de la profesión”. Haré un resumen de dichas intervenciones:

Frikioneprofesioneril: la 1ª en romper el silencio (lo típico, te dicen que podemos hacer preguntas y todos callados como muertos. Directora: sois más cobardes que los estudiantes de universidad de por la mañana; no pasa nada, no temo el silencio. Se echa para atrás y al instante vuelve a incorporarse al micro, con vis cómica: bueno, sí temo el silencio). Hasta ahí bien, el inicio de la señora mayor. Que luego estuvo un buen rato de cháchara y opinión, preguntando poca cosa. Más adelante, se saltó el turno de palabra arrancándose a hablar sin micro –porque yo lo valgo–, teniendo que acercárselo al rato.

Frikitwoprofesioneril: no me ha gustado la película, se arranca [oye, libertad de opinión, hasta ahí normal]. Luego empieza a embarullarse y su crítica consiste, grosso modo, en que le parece un final demasiado duro, demasiado realista (¿?).

(Majo, el ciclo Walt Disney por la otra puerta...)

Frikithreeprofesioneril: yo quería disentir y defenderte, para que no te vayas mal (sí, claro, afectada del todo), y tengo que decir que me ha ENCANTADO la película, y... BOING, BOING, BOING, peloteo hasta la náusea.

Frikifourprofesioneril: siguiendo un lenguaje políticamente correcto, un hombre de color, (guineano parecía, por el acento): Bla, bla, bla..., conforme habla y escucha su voz amplificada por el micro (como le pasaba a la mayoría), más se gusta. Inicia una observación sobre un tema tangencial, secundario, por no decir que testimonial: la creación literaria. Acaba la intervención como la empezó y la directora y el moderador disculpándose porque no han entendido la pregunta, elaborando una respuesta de cortesía.

El hombrecillo replica, contraataca: Por alusiones, empieza. Y se enreda con otra absurda explicación que no pude seguir (nadie pudo. Daban ganas de sacar el pañuelo blanco y, cual socio del Madrid, gritar: Fuera, fuera, fueraaaaaaaaa).

Ante el cariz que estaba tomando la cosa, toma la palabra JovenEducadora; hace su valoración y apostilla (o remata) recordando a los presentes reducir sus turnos de palabra para que puedan todos preguntar. Somos educadores, hachazo.

Y también fue buenísimo el final: al salir había cola para firmar. Me giro y veo juntos... ¡A frikitwo y frikifour –el crítico y el sonado– hablando! Imagino la conversación:

Yo te entiendo, frikitwo, no sé cómo los demás no.
Y yo a ti, frikifour, coincido en tu apreciación.

miércoles, enero 31, 2007

32. Rap del profesor






A ver si se escucha, es muy divertido, aunque, por desgracia, lo que hacen los padres en la canción se parece cada vez más a lo que es la realidad. Si sale, quería agradecérselo a Laura, por su infinita paciencia y su capacidad de síntesis :p.


En otro orden de cosas (por si no sale, que haya algo más...), el post de Istharb (hoy estamos muy enlazadores, jeje) me ha recordado lo de San Valentín. Es decir, me ha recordado que estoy en plan Cupido. La razón: la sorpresita que les estoy preparando. Basándome en una práctica que lleva Ana (no la enlazo, no tiene blog, pero es profe de inglés y compi mía del primer año), he decidido copiarla, pero trasladando la actividad a la asignatura de lengua.


La semana que viene, en mis dos grupos de diversificación, haremos en una cartulina una tarjeta de amor. En la parte de la izquierda, la carta (lenguaje epistolar); en la de la derecha, copiar un poema de amor (a ser posible, de los grandes poetas de la literatura castellana). La portada será cosa de ellos, si la quieren decorar y esas cosas. Y después, si el destinatario pertenece al instituto, yo la iré entregando el 14 de febrero. Vamos, que sólo me van a faltar las alitas y el arco, jejeje.

(Por cierto, resultados de los trabajos en grupo: lo puedo resumir en esta palabra: DESASTRE. De 12 exámenes, máxima nota un 4. Han trabajado fatal y eso que amplié en una sesión el tiempo previsto. ¿Abandono la idea, o persisto, modificando -y simplificando- las actividades?).

PD: Capeando el temporal, completamente de acuerdo con tu comentario. Yo ya me he cansado. Tengo varios de estos que pasan de todo que conmigo no van a pisar la clase porque nada más se muevan, parte y a jefatura.

PD2: para descargar la canción y hacer las delicias en el insti, sigue los pasos de Laura (2ªs gracias del post) en el comentario:

1. Bájalo desde la página oficial de "No somos nadie "http://www.m80radio.com/nosomosnadie/audios_raps_2006.html. Es el rap número 30.

2. La otra es entrando en http://www.goear.com/index.php y poniendo en el buscador (el recuadro de al lado de search) lo siguiente: "Rap del profesor".Si lo quieres enviar por email, copias el código de "share it!", mientras que si lo quieres poner en tu blog o tu espacio, el de "Want this song in your site?". Ambos a la derecha.

martes, enero 30, 2007

31. Carta a padres


Muy señores míos:

Con motivo de sus (desmesuradas) quejas con motivo de la fiesta de Santo Tomás de Aquino el pasado lunes 29, quería replicar o, valga el neologismo, contraquejarme:

Al ser este día fiesta sólo en el ámbito educacional (coles, institutos) y ustedes, sufridos y pacientes padres, regirse por horario laboral donde esta fecha no figura como festiva (al contrario que otras que ustedes se toman o que se cogen a su libre albedrío), se quejan, obviamente, de qué es esto que los profesores, con el sueldo y las vacaciones que tienen, tengan estas fiestas inopinadas. Ya de paso, exigen aumentar el horario lectivo.

¿Por qué no, de nuevo de paso, mantener a sus hijos alejados de casa por las tardes, o hacer que el mes de julio también sea lectivo? Si no con clases regladas, que los profesores tengamos a sus adorados nenes entretenidos en el centro. En el patio, en las aulas, en donde sea, pero lejos de ustedes. Ver a sus hijos durante 5 minutos (el trabajo, las obligaciones, las compras, todos aquellos elementos que impiden que puedan atender a sus vástagos más de esos 5 minutos) ya es más que suficiente. ¿Carencias? Por favor, ustedes mandan a sus querubines a que aprendan de todo, empezando por la educación que no le pueden inculcar (ya digo, con todo lo que tienen que hacer, como para ponerse con estos seres que demandan tantas impertinentes cosas, como para perder el tiempo diciéndoles lo que está bien y lo que no). ¿Para qué pagan si no? (Ah, que no pagan, que la educación es gratuita, bueno, no importa, en los impuestos pagan los sueldos y las fiestas de los profesores, eso fijo).

¿Y si los profesores nos pusiéramos un mes de huelga pidiendo un aumento de horas para padres en casa con sus hijos? ¿Y si les obligásemos a un mínimo de horas con sus hijos y encima añadirles obligaciones tales como estar pendientes de los deberes que hacen, ayudarles en sus estudios, revisar sus agendas para enterarse de las notas que a menudo les enviamos para que sepan del comportamiento de su descendencia? ¿Y si pidiésemos multas para los padres que permiten a sus hijos ordenador, videojuegos, chats, televisión, motos, teles, fines de semana hasta las tantas, por más suspensos que traigan a casa?

Ah, dicen que los horarios de sus trabajos les impiden hacerse cargo de estas “supuestas” obligaciones, claro... ¿Y si pedimos al gobierno de turno que rebaje la jornada laboral para que algo tan básico como la unidad familiar no sea una entelequia? ¿O la Seguridad Social podrá hacerse cargo del aumento de casos psiquiátricos de los desquiciados profesores? ¿Y si asumimos que algo falla, además de los profesores?

Atentamente, un profesor quemado.

miércoles, enero 24, 2007

30. Vergüenza, aprendizaje cooperativo, idea loca sobre educación y teatro



(Para que ponérselo difícil al clasificador de etiquetas...)

Antes de nada, quería decir que se han portado genial los de 3º y 4º en el teatro (empiezo por el final...), al contrario que otro grupo, que daba ganas de echarlos a patadas (sobre todo si las pudiese dar yo) por abrir bolsas y comer durante la representación o por empezar una ronda de toses absurdas y artificiales que impedía dar comienzo a la obra. En esos momentos me tengo que acordar de un test que me pasaron la semana pasada sobre los aspectos a mejorar la docencia, donde todo me salía normal hasta que llegó el apartado de “hiperreacción” (perder el control ante una desobediencia o falta de respeto, agresividad gestual-verbal...), donde la disfunción estaba en un 3,30 y a mí me salía un 3,84...

Pero vayamos por partes: la vergüenza.

Dos y veinte. Como tenía curso por la tarde, di citas a padres que trabajaban por la mañana. En la del lunes, todo normal. Entró la propia implicada incluso, estuvimos hablando y llegamos a una serie de acuerdos. Llega el momento de irse y deja un regalo encima de la mesa; y luego -yo ya más rojo que la manzana de mi fotito-, la madre pregunta:

¿Vas a seguir el año que viene?
No sé...
¿No sabes?
No depende de mí...
Uy, tú tienes que seguir. Si hace falta, nos reunimos las madres y hablamos con el director.


Cuando me quedé solo, empecé pronunciar en voz alta (creo que no había nadie ya): ¡qué vergüenzaaaaa!, dos o tres veces, mientras sostenía el regalo (bombones) en mi mano y recordaba el momento... No me lo esperaba en absoluto :s

Ese mismo lunes tuve por primera vez una sesión en mi curso de prácticas realmente interesante porque nos dieron una técnica para nuestras clases, una metodología del trabajo en grupo que voy a llevar a la práctica en cuanto pueda. Se trata del “aprendizaje cooperativo”.

Resumo un poco. Se trata de cambiar el papel del profesor; en vez de la clase magistral, se da una explicación del contenido a tratar y, a continuación, se divide la clase en grupos heterogéneos (elegidos por ti) y se dan hojas con ejercicios (por ejemplo) para que ellos lo trabajen. Hay bastantes variantes y el “truco” está en que luego hay una evaluación individual, donde aparte de esa nota que saquen, se computa también la nota del grupo, que se saca de hacer la media con los demás, con lo cual los alumnos aprenden a trabajar en grupo y a responsabilizarse no sólo por su nota, sino de la de sus compañeros (además de la nota de observación de dicho trabajo en grupo, en la clase). Tal y como lo veo, sería la última oportunidad para reenganchar a los casos que se dan por perdidos. Ya os iré contando. De momento ya he estudiado cómo serían los grupos y los bloques de contenido que podría utilizar.

Ese mismo día, en el autobús, ya de vuelta, se me ocurrió una idea loca (aunque bueno, viendo cuando se propuso la LOGSE, todo es posible) que ni siquiera está desarrollada. Todos los problemas de comportamiento, todos, se acabarían sugiriendo al ministerio esto:
ELIMINAR LAS EVALUACIONES

Es decir, nada de poner notas, erradicarlas. Vale, el más tradicional se estará haciendo cruces o estará buscando números de psiquiatras para mí, pero quien esté en la educación (y no esté marcando ese número) se dará cuenta de que el comportamiento, la motivación y el trabajo del alumnado está bajo mínimos (y seguimos bajando), como me apuntaron Capeando el temporal o bichillo, por ejemplo. Y vamos de camino a la implantación de que con 3 asignaturas se pase de curso. Visto esto, me planteé, un poco soliviantado: ya de paso, que se pase sin pasar por notas. Entonces, la bombillita:

Ventajas: se acabaron los agobios y las programaciones estrictas; se acabó el tener a alumnos problemáticos (véase, repetidores), ya que se puede ahondar en el tema de la educación curso a curso y sería una labor de inculcar valores, ideales y comportamientos básicos; se puede conseguir que se mejore la cultura (si pasa lo de Alcorcón, por ejemplo, que sepan que además de ir a la batalla campal se puede seguir un procedimiento legal que empieza desde llamar a la policía municipal hasta exigir a los políticos medidas contra estos inmigrantes delincuentes o reactivar las asociaciones de jóvenes para que convoquen manifestaciones que denuncien estas situaciones) y, de paso, los resultados académicos.

La cuestión sería que tras una educación secundaria (y primaria, claro) hasta los 16 años como ahora y luego (o ya desde edades más tempranas) proponer itinerarios diferentes según los intereses de los chicos: una formación profesional que les forme para trabajar, módulos de grado medio con algo más de preparación teórica, bachillerato al que se llegaría con un examen de ingreso, que sería el que marcase el nivel académico de los centros, que te exigirían los propios alumnos interesados o motivados. Las asignaturas se podrían reducir y dejar la mayoría como optativas según la vía a seguir en un futuro. Departamentos de orientación bien implantados asesorando en todo momento y facilidades para poder cambiar de trayecto si algún alumno se equivoca en su elección. Todo esto sería cuestión de analizarlo con más atención.

Desventajas: no todo el profesorado sería capaz de admitir ese cambio en las estructuras organizativas educativas y muchas más que ahora no se me ocurren....

En el próximo post atenderé al debate surgido en los comentarios del anterior post, aparte de este conato de enajenación mental...

miércoles, enero 17, 2007

29. Abierto 24 horas


(Acercar lupa para ver la foto)

Me siento como un opencor o como una tienda de alimentación de los chinos, ¡tengo horario completo! Esta semana no falla: lunes, martes, miércoles y jueves, mañana y tarde:

Curso de prácticas, 16-20 horas, lunes y jueves.
Claustro, 16-¿? (no recuerdo, 17:30, puede ser), martes.
Curso para una aplicación informática para poner notas y faltas, 16-18:30, miércoles.

Y como uno es un poco capullo, subnormal, gilipollas (no sé calificarlo sin insultos :s), encima me cargo con entrevistas a madres que no pueden venir por la mañana y horas extra para atender dos horas a los alumnos en lo que ha sido la preparación de una actividad de teatro. Aquí quiero pedir vuestra opinión:
(Datos previos):
Se les busca a los alumnos una actividad de teatro con una especie de compañía que antes de la representación (moderna, actual) los actores vienen al instituto a hacer durante dos horas (bueno, una y poco porque se perdieron para encontrar el centro) una preparación para dicha obra, explicando cómo iba a ser, de qué iba y, al final, hacen una improvisación con cuatro alumnos voluntarios implicados en ella. Con temas como la búsqueda de un ideal o un sueño por encima del dinero fácil.

(Y ahora la pregunta para saber vuestra opinión): ¿Os parece interesante?

Porque a gran parte del alumnado no, al contrario. Hablando entre ellos, interrumpiendo a los actores, haciendo bromas constantes cada vez que los voluntarios (valientes, pese a que uno de ellos no podía ser más idiota, reventándolo todo en busca de las risas de sus amigos)... De verdad, daban ganas de estrangular a alguien. Y encima hacia el final, entre el calor que hacía y el hambre que tenía, me dio un casi-mareo y a poco caigo redondo (pero salí fuera, tomé aire y luego zampé -solo, eso sí, nadie me adjuntó- y ya pasó). Esperemos que el 23 se porten mejor que hoy y les guste.

La actividad, por cierto, se completa con unos cuadernillos estupendos y me he propuesto (a ver qué sale) ensayar algunas escenas con mis alumnos, para que vean lo complicado que es el teatro y que por lo menos respeten la labor de los actores y actrices.

(Qué coñazo con la nueva versión, que no sé qué pasa con los puñeteros espacios, que no se fijan)

viernes, enero 12, 2007

28. Cuesta arriba con inquietudes a cuestas




Lo he intentado, me he repetido... dos veces que debía procurar no quejarme, pero... ¡qué semana más larga! Uno, que ha pasado de un reposo (por prescripción médica, eh. Ah, ya la nariz no es un grifo, así que estoy bien, muchas gracias por preguntar ;-) casi absoluto, se encuentra de sopetón con esto y se me ha hecho la semana un poco cuesta arriba. Eso sí, he elegido a Miguelón (Induráin, Induráin, Induráinnnnn, qué momentos, qué gloriosas tardes de julio) para dar a entender que tras la queja llegará la ascensión.





Esta semana, en cuanto lo académico, con mis diversificados, estamos de repaso, con unas fotocopias y dándome cuenta de que para ellos la palabra 'corregir' no debe incluirse en sus diccionarios porque creo que no saben lo que significa. Con 2º B, con el cuadernillo, pero los alumnos separados y ordenados por mí (y o eso o me lo tomo con más filosofía, pero salgo menos estresado). Y con los 1os, tila y tila y tila.





Con mi tutoría he estado analizando los horarios de estudio. Les he pedido que me dijeran sus horarios por la tarde y he flipado. Por no decir que me he escandalizado. El tiempo que dedican a los estudios, en el mejor de los casos, es de 2 horas (salvo una niña que va a academia) en medio de la tarde, entremezclando ese tiempo con siestas, videojuegos, ordenador, televisión, música o calle. Y los fines de semana, ya no digo nada. Mi batalla será aumentar ese periodo a 3 horas diarias y que en todo el fin de semana me busquen otras 3 horas (entre viernes, sábado y domingo, no creo que pida mucho, ¿no?).





También en relación con las clases, espero que los chicos sepan leer mi ironía, porque si no se pueden meter sustos o se pueden pensar cosas muy equivocadas. Un alumno, muy preguntón él (pero muy majo), no sé si con algo de mala leche, me pregunta si yo he conocido a Franco (la dictadura, vaya, no os asustéis). Le digo que no, que yo siempre Democracia. Me pregunta también si puede volver una dictadura. Le digo que sí. Soy de los que opinan que la historia es algo cíclico. Y por tanto en algún momento el ejército se sublevará, tendrá de su parte a gran número de los habitantes (la mitad, para ser exactos) de la población y tendremos lío. No es echar culpas a nadie. Simplemente es llevar los extremos de este país, habitualmente extremoso de por sí (sin ir más lejos, vemos la estupidez de los lemas en las pancartas), con los sucesos independentistas o con situaciones de inmigración incontroladas, por dar dos ejemplos, a límites insostenibles, ponernos nerviosos, generar un estado de crispación y el convencimiento de que no hay retorno y que alguien tendrá que defendernos... Bueno, que me estoy yendo.





Luego me ha preguntado qué hubo antes de Franco y le he contado que la República. Y aquí me ha salido la vena un poco crítica (esto es algo público, moderación, ejem) con la Monarquía (que no deja de ser una imposición y encima algo desfasado, ya que presupone que por asuntos de nacimiento, no de mérito o valía, unas personas tengan un designio especial, aunque luego no pinten ni copas). El ¡viva la República! ha degenerado en un ¡arriba España! Todo con la sonrisa de por medio, claro.





Es el problema de albergar en esa clase a un muchachito inquieto que no hace más que interrumpir preguntándome o soltando alguna. Como hoy:





-Si pudieras salvar el mundo a cambio de tu sacrificio, ¿lo harías?
-No -respondo sin pensar, que a veces es malo.
-Yo tampoco -replica él.
Y otros saltan: -Pero qué egoístas.
-Si total, antes o temprano, todo se acaba-remato.


No sé de dónde me ha salido el pesimismo...

Más tarde, el mismo chico:

-Yo quiero ser un mito.
-Tendrás que hacer algo importante que te deje para la posteridad.
-Y quiero que me congelen, como a Walt Disney... El de Mickey y el de Minie -aclara para los demás.
-No está congelado, eso sí que es un mito.
-¿Qué mitos hay?
-No sé... El Cid... -pienso un poco, para ponerle algún ejemplo más actual:-, Marilyn Monroe, Elvis Presley...
-O sea que hay que terminar drogándose para ser un mito.
-No tiene nada que ver la droga.
-Esos dos murieron por drogas, ¿no?
-Oye, que Elvis no ha muerto.
-¿Cómo que no?
-Ahora es un anciano que va por ahí en Estados Unidos.


Ahí hemos insistido, él pensando que le vacilaba y yo vacilándole.


Y como este post me quedaría muy largo si me explayo con el lío de esta mañana del metro, el mogollón consiguiente de gente histérica cogiendo nuestro habitualmente tranquilo autobús; lo que se me avecina (a la vuelta de la esquina (8)) la semana que viene, ya que me tengo que quedar todas las tardes por diversos motivos (el Tourmalet), el interrogatorio en 4º a 4ª hora (donde acabé contestando que yo, como la Pantoja, no hablaba de mi vida privada), las pequeñajas de 1º zumbándome como avispas a la salida del insti; la dura vuelta también al gimnasio y contaros más cosas de mi curso obligatorio de prácticas, con estos apuntes queda todo dicho.


(Merche, lo de las etiquetas es una especie de guía para alguna búsqueda avanzada o algo así, yo tampoco sé muy bien, venía en la versión, haz como yo, olvídate de ellas ;-).


¡Buen fin de semana!

lunes, enero 08, 2007

27. Y volver, volver, volver


De nuevo en el instituto. Dudaba entre poner de imagen el cartel de la peli de Almodóvar o una imagen de niebla, estampa que me he encontrado al ir para allá. He optado por esta, que va a parecer que soy un fanático de Almodóvar y llevo sin ir a verle la tira de tiempo... Ah, y no penséis que esa niebla es una especie de símbolo sobre lo que me espera...


Al contrario, ya tenía ganas de volver. Y para dar verosimilitud a esta predisposición positiva, estoy intentando empezar el curso con el propósito de ser más organizado y ordenado. Fotocopias para dar respuesta a los distintos niveles, diseños de temporalización, repaso de lo visto en la 1ª evaluación, labor de tutor desde el primer momento anunciándoles las medidas que decidimos tomar en la sesión de evaluación, etc. A ver cuánto me dura y si consigo tardar en liarme y vuelvo a moverme un poco a impulsos.


Ya, ya... Si es verdad, tal vez mi optimismo se debe a que he empezado el lunes y no otro día de la semana. ¡Que no me he vuelto loco! ¿Ya no os acordáis de que el lunes es mi día bueno? Empezar con tres horas de clase y a casa es la mejor forma de eludir la depresión postvacacional, jeje. Y eludir el frío que hacía. Esto de que las calefacciones estén tantos días apagadas hace que los primeros días sean mortales. No sé si no las habían encendido o si no reaccionaban.


Y en estas tres horas lo que ha habido ha sido un poco de revisión de la 1ª evaluación, avisos para que estén más centrados, un poco de análisis y también autocrítica. Les he pedido que me dijeran en qué aspectos querían que cambiase o si preferían que cambiase la forma de dar alguna clase porque no todos los malos resultados se han de achacar a ellos, hay que mirar adentro (aprende, Capello, Capullo). Pero oye, no sé si porque están oxidados o por su falta de imaginación, el caso es que no ha habido quejas y seguiremos igual.


Ya mañana será otra cosa. 2º B a las puertas. De momento, ya voy con un esquema de cómo les dispondré en clase, de uno en uno y separados los grupos negativos. Y mañana, a escuchar redacciones sobre las vacaciones de Navidad. Eso sí, remarcando la importancia de algo llamado BORRADOR.


Ah, no he tenido que ver en lo de los comentarios anónimos del post anterior, es que me pasé a la nueva versión (como he leído, creo que a Dr. JB, o te pasabas o te pasaba algo), así que pido disculpas por ese problemilla.
A ver si a la tercera me pone los espacios que en la plantilla estoy dejando, grrr...

sábado, diciembre 30, 2006

26. Navidades hospitalarias

hospitalario, ria.
(De hospital).
1. adj. Que socorre y alberga a los extranjeros y necesitados.
2. adj. Que acoge con agrado o agasaja a quienes recibe en su casa.
3. adj. Se dice de la casa misma.
4. adj. Perteneciente o relativo al hospital para enfermos.


Este profe que escribe este blog tan impersonal fuera del mundo del instituto va a romper su hábito de no hablar de su vida privada (flashes no, por favor) por una vez y va a contar su particular odisea en estas navideñas y entrañables fechas, adscribiéndose a la cuarta entrada del diccionario de la RAE.

21:30, lunes 25 - 14:15, viernes día 29. Hospital para mis narices. Aun no siendo nada importante, he tenido lo suficiente como para darme cuenta de que no valoramos lo que damos por dado (la salud, las pequeñas cosas y hábitos que nos rodean, la familia, los amigos que llaman a cada momento preocupados por tu salud) y de la brecha que supone algo tan normal como acercarte a un hospital de urgencias y quedar aislado, encerrado, prisionero de la fragilidad de tu propia salud.

Bueno, empezaré por decir que no ha sido nada: el domingo empecé a sangrar por la nariz y el lunes no sólo no paró sino que fue a más. En el hospital, cuando me dio otra hemorragia (al principio creo que no me tomaron muy en serio) me ingresaron esa noche.

Podría optar por una versión extendida de los hechos, pero creo que mejor será resumir: por más dolorosos taponamientos en las narices que me ponían, no paraba de sangrar. Me trasladaron a la madrugada de la segunda noche a otro hospital para que me practicaran una
embolización y me dejé todas mis pertenencias en el primer sitio con las prisas porque entre que yo echaba sangre por la boca y mi padre se acababa de despertar, nos fuimos con lo puesto. Así que me quedé incomunicado, sin ninguna distracción. Y las agujas del reloj en el hospital están llenas de plomo, las horas no pasan.

Repetidas preguntas sobre las causas del derrame (golpe, hurgamiento, coca...); olor fétido de estar estancado tanto tiempo, lo que salió (hedor incluido) cuando me lo quitaron; dolores en la espalda porque durante 8 horas no podía mover la pierna; esperas interminables a que los médicos te atendieran; noches salpicadas de visitas para revisar tu temperatura y tensión; celadores llevándote de un lado para otro...

Lo importante es que no me sangra la nariz y estoy en casa. Y, como me dijo uno de estos celadores (hay que ver qué curro tienen, qué labor hacen, ellos, las enfermeras, los doctores e incluso el personal de limpieza, qué estrés, cómo olvidan que conviven con el dolor y la enfermedad e incluso la muerte, o hay vocación o no sé cómo aguantan) cuando le dije que estaba acojonado por la operación quirúrgica: “la mayoría de los que están aquí darían lo que fuera por tener una operación como la tuya”.

En fin... Felices Fiestas para todos y disfrutad mucho en Nochevieja. Yo reposaré y trataré de volver a la normalidad lo antes posible.

sábado, diciembre 23, 2006

25. Telegramáticamente

Últimos días muy atareados y estresantes. STOP. Exámenes, ejercicios de recuperación y presentación de actividades y cuadernos demasiado tarde retrasaron la puesta de notas. STOP. Sesiones de evaluación y jornadas culturales. STOP. Profesores (bueno, sobre todo yo) al borde de un ataque de nervios. STOP. Jornadas culturales muy cargadas. STOP. Concurso de carteles literarios (se daba un poema y lo tenían que copiar y hacer un dibujo inspirándose en él), karaoke, batuka, conciertos... STOP. Una circular entre profesores pedía no escaquearse y algunos, en efecto, estuvimos de 9 a 14. STOP. No preguntar por otros. STOP. Comida con compis del primer año y ver que no fue casualidad llevarnos tan bien y que será difícil volver a tener tanta suerte. STOP. Comida con los compañeros actuales y acabar volviendo a casa casi a las doce tras una charla más reducida final analizando la marcha del instituto. STOP. Abandono del gimnasio y sudores fríos al pensar en cómo retomaré el ritmo. STOP. Previsión para un segundo trimestre más gris, dos compañeras por unas razones u otras se marchan y empieza un curso de cuatro a nueve los lunes y jueves. STOP. No volveré a quejarme de temas de vacaciones por bien de mi integridad personal. STOP. Felices Fiestas a todos. STOP.

martes, diciembre 12, 2006

24. Tras el puente, la caída

Con el corazón roto, así me hallo al observar que, cuales alumnos míos de verdad, habéis dejado los deberes sin hacer. ¿Sabéis qué os digo, emulando a Woody Allen (Misterioso asesinato en Manhattan)? Que ya no os vuelvo a mandar deberes, ea.

Quitando esto, sólo quería apuntar que la vuelta ha sido muy dura. Claro, disfrutas del puente, te olvidas de tu rutina, de tus clases, de tus gritos, etc., te crees que eso es tu realidad, pero noooo, es algo momentáneo, hay que volver a la realidad. Y la realidad ha llegado junto con el invierno, con temperaturas rozando los 0º y el instituto congelado, como mis pies. Es decir, después de atravesar el puente, te das cuenta de que llegas al final y que te precipitas al vacío.

Hecha mi queja (acepto que me tiréis de todo encima y que me digáis que no es nada comparado con vuestros casos), apuntar tan sólo que estoy inmerso en corrección de ejercicios de recuperación, últimos exámenes, todo tipo de correcciones (normalmente cosas retrasadas) y, a la vuelta de la esquina, las medias y las notas. ¿Qué es lo bueno? Que se acercan las vacaciones (podéis tirarme de nuevo todo lo que tengáis a mano).

PD: aprovecho la falta de apenas una hora para el día 13 para felicitarte, Laura.

¡F E L I C I D A D E S!

martes, diciembre 05, 2006

23. Deberes para el puente


¿Qué os pensabais? Que por entrar libremente a este blog os ibais a librar de tener que hacer deberes para el puente, como mis alumnos de 4º? No, no, eso no.
Aprovecho el texto que he escrito, siguiendo los parámetros de la literatura realista del siglo XIX, para teneros activos durante estos días.

Para casa:


Lee el siguiente texto y contesta a las preguntas que vienen en negrita:


Alejandra se levantó confundida. Su resaca, como una maciza plancha de acero instalada sobre su cabeza, retardó el proceso identificador: no estaba en su minúscula habitación, dispuesta en una esquina de sus veinticinco metros cuadrados, al lado del cuarto de baño –retrete, lavabo y un rectangular y alargado habitáculo donde sólo podía ducharse– y en frente de su cocina americana-salón resto de la casa.

Se sorprendió al estirar su brazo y no hallar obstáculo alguno. Su corazón sintió una especie de vértigo o desamparo. Su vista no se chocaba contra los duros y rectos límites de las paredes, sino que se abría entre ella y la ventana (que devoraba demasiada luz) el espacio suficiente como para dar varios pasos seguidos. Quizá por culpa de un equivocado y posesivo síndrome de pertenencia, echó de menos en ese primer instante su reducido espacio. Todo allí le venía demasiado grande y le resultaba extraño porque no estaba en su insignificante territorio, en el que aunque insignificante, al menos se trataba de su insignificancia.

Una débil luz roja fijó su atención: el reloj despertador de la mesita. Las diez y cuarto. Su espalda se separó del colchón, impulsada por una especie de resorte automático, casi un espasmo provocado como por una desconocida corriente eléctrica. Tendría que estar despierta hace tres horas. La echarían del trabajo. Ella carecía de la bula de Guzmán o Fermín, a ella le exigían tres veces lo que a sus compañeros, cobrando casi tres veces menos. Estuvieron a punto las lágrimas de sobrepasar la frontera de sus párpados, pero no se lo permitió. Tal vez por su desarrollado y entrenado afán de superación y fortalecimiento de carácter, tal vez porque recordó que era domingo.

Se desvaneció como una aspirina efervescente la visión del recorrido de cada mañana de lunes a sábado, desde el gélido desembarazarse del edredón, pasando por el silencioso ritual de ducharse, vestirse, maquillarse y desayunar, hasta bajar los seis pisos por las escaleras –la maldita claustrofobia le impedía acercarse a cualquier ascensor– y recibir con oscura hostilidad el saludo de las calles grises y los pasos acelerados de semblantes serios que enseguida se convertían en olvidos difuminados... (Continúa describiendo el trayecto hasta la oficina, situada en el extrarradio, un edificio alto donde está instalada una multinacional. 10 líneas)

Todo era demasiado repetitivo: de nueve a dos delante de la pantalla del ordenador, espalda recta, dedos registrando cifras en un desfile autómata y enloquecedor. Hora para el almuerzo en la sala sellada de la planta baja, luchando contra sus sudores fríos y su agobiante sensación de falta de oxígeno. Sándwiches a duras penas digeridos, digestión deficiente, estómago saturado en las tres horas siguientes, incluso en la hora y media de trayecto de vuelta, reducido a media hora si Carlos había podido salir antes a recogerla, algo cada vez más infrecuente, sobre todo a raíz de que se frustrara el proyecto de irse a vivir juntos.

Lo había sospechado pronto. Supo que aquella propuesta nacía de un más que seguro arrepentimiento por encima de una decisión meditada y aceptada. Lo que no había podido imaginar es que pudiera haberse acostumbrado a no esperar nada de él, a no importarle renunciar de su presencia, a no tener la mínima indignación ante el hecho de saberle acostándose con otras.

Ya que estaba incorporada, vio que en la mesilla estaba su paquete de Winston. Encendió un cigarro y su primera calada la contuvo en su interior hasta expulsarla con demora, reflexionando sobre el humo y sobre ella misma, vista de forma casi alucinógena en aquella nube tóxica que ella misma estaba desatando. Miró la colilla y su dolor de pulmones le impulsó a apagar el cigarro contra el cenicero que también se había acercado. Lo aplastó contra él y se quedó observándolo. Ella podría ser aquel cigarro. Casi nuevo, pero inútil por completo. Se acordó de una frase de una de sus novelas favoritas en aquella época –casi inexistente, que parecía tan distante–, “Aquel año la tristeza había aparecido a la hora de siempre”, pensamiento de Ana Ozores, un personaje con el que en ese entonces no podía sentirse más alejada, pero que ahora...

Se abrió la puerta, pero al estar situada enfrente de la ventana y estar el resto de la casa en penumbra, no pudo descifrar el significado de los contornos de aquella silueta que se apoyaba en el quicio de la puerta pesadamente, con el hombro.

–Buenos días, oyó con voz algo ronca, áspera, pero al mismo tiempo cariñosa. Sonaba algo adormilada, con que supuso que provenía del cuarto de baño... (Completa el diálogo entre los dos personajes, tratando de que suene lo más coloquial o auténtico posible y acaba el capítulo con las reflexiones, el recuerdo, la explicación o con lo que quieras completar de Alejandra. Mínimo, 25 líneas)

Titula el texto.
Identifica los rasgos realistas de este texto.

viernes, diciembre 01, 2006

22. La educación a debate


(Aviso a navegantes. Este artículo puede resultar tedioso, sobre todo si se siguen mis indicaciones de leer los dos artículos enlazados a los que se hacen referencia).

Este jueves los profesores hemos votado para ver quién nos representaba sindicalmente en no sé muy bien qué negociación o para qué motivos. Han venido varios sindicatos a informarnos qué pretenden conseguir (darnos una mayor autoridad o relevancia dándonos la consideración de autoridad, para que una agresión contra nosotros sea un atentado contra la autoridad, por ejemplo), pero en realidad he votado sin saber bien qué estaba votando.

Y he tenido suerte. Al menos he podido votar. Muchos interinos no han estado incluidos en el censo electoral y no han podido ejercer su derecho al voto. Luego hablan de que no hay categorías. Muchas veces nosotros mismos somos los primeros en tirarnos piedras sobre nuestro tejado, al no ser esa piña que necesitaríamos ser.

Si lo fuéramos, no toleraríamos la espiral a la que se dirige la enseñanza pública. Seamos sinceros. La cosa va a peor. Tengo compañeros de cierta edad que me hablan de la degeneración que han visto en las aulas y se consuelan pensando que no estarán para ver lo peor. Se compadecen de mí.

Todos los partidos políticos están de acuerdo en una cosa: la educación no interesa. Interesa que los alumnos del futuro sean sujetos sin capacidad de crítica que hagan lo que les digan de arriba, sin quejarse ni rechistar. Por eso los centros públicos seremos el cajón de sastre donde meter todo aquello que no saben qué hacer con ello. ¿Resultado? Dentro de poco, hablaremos de dos clases: los pudientes podrán elegir centro privado, donde podrán recibir unos estudios (que no educación, eso se pierde en todos los lados) que les posibiliten el acceso al poder; y los pringados que se tendrán que conformar con lo sobrante. Con las mezclas disparatadas, los centros problemáticos, nada adaptados a lo que se pretende.

Integrar. Ja. Las mezclas son buenas, claro que sí, pero siempre que eso no devenga en una devaluación a los alumnos que quieren aprender. Eso no lo harán si tienen en la clase cinco chinos, seis marroquíes, cuatro del este de Europa y tres americanos sin ningún nivel. ¿Racismo? Realidad. Hay que disponer clases especiales para ellos, al igual que para los alumnos con discapacidades, hasta que se vea que pueden seguir el ritmo de los demás.

Es precioso pretender una igualdad social y querer evitar marginaciones. Es precioso ver a un alumno sordo con discapacitación psíquica, que tiene miedo a lo que no puede escuchar ni entender y al que se obliga a salir de su mundo seguro para ser vulnerado por otros alumnos “normales”. Es precioso que venga un profesional como Álvaro Marchesi y te venga a decir que si la LOGSE no ha dado su resultado es porque los profesores no tienen la capacidad suficiente y hay que darnos herramientas en ese sentido. El señor Álvaro Marchesi, desde su tarima universitaria, realiza un diagnóstico superficial y abstracto, lleno de términos grandilocuentes; habla de “compromiso de la sociedad”; también me ha gustado mucho el término “disruptivo”. Cuando un alumno me insulte en la cara o simplemente me dé el coñazo, le diré con calma: “Niño, no seas disruptivo”. ¿No es un término precioso?

En la sala de profesores oí el otro día que ya se llegaba a aconsejar a familiares no meterse en esto de la educación. Profesión de riesgo. Están saliendo muchos temas de violencia en el aula, tanto con los propios compañeros como contra los propios profesores. Tenemos un problema si vemos un vídeo en el que te patean. Luego se entrevista al ángel y te dice que el profesor le estaba provocando. ¿Por exigir que le diera el tabaco, por pedirle que se fuera porque no era su instituto? Da igual, el caso es que el profesor se arrastraba para huir. Y que su novia estaba grabándole, lo cual demuestra que el acto fue impremeditado, claro. La punta del iceberg, de todas formas. Sólo quien está ahí dentro sabe que hay centros (y muchos) donde salir indemne es el principal objetivo del día.

Salen esas imágenes en la tele y entonces mucha gente que nos miraba por encima del hombro y con desconfianza por nuestras vacaciones y nuestros horarios entonces no lo ven tan fácil, aunque se siguen quejando en los periódicos gratuitos porque les hacemos ir a recoger a sus niños por culpa de una votación que no tiene importancia. Y eso que no saben que vamos a ir a peor con más facilidades para quien no quiere estudiar con las promociones automáticas. No hay pacto de Estado en un tema prioritario como el futuro que van a darle a sus hijos. Lees a Ricardo Moreno Castillo, profesor de instituto, y no puedes sino asentir a todo lo que dice. Pero sabes que no se le escuchará, que todo seguirá igual. O, peor, que la situación seguirá degenerando. Y nosotros, que vamos cada uno por un lado según nuestros intereses y nuestra nula visión como grupo, no haremos paros ni manifestaciones. Vendrá el inspector de turno, nos amenazará, nos amedrentará, y seguiremos soportando al angelito que nos llama hijoputa en la cara, no vaya a ser que le coartemos su derecho a recibir clase. Vendrá el político del momento y, si tiene un rato libre entre independencias, procesos de paz, trasvases de agua, televisión estatal, prevaricaciones urbanísticas, decidirá hacer caso al Marchesi intelectual, pedagógico y moderno de turno y nosotros no le diremos que pruebe a meterse en clase un par de semanas para ver si no cambia de idea.

Yo no pido que se me valore en la sociedad. Simplemente me conformo con que mis alumnos adopten hábitos civilizados (esos primerinos que se levantan cuando quieren, que hablan con el compañero del otro extremo), que sepan valorar comportamientos y éticas, que no acepten lo que reciban sino que piensen y critiquen, que desarrollen sus opiniones y que no se tomen la lectura como algo antagónico para sus vidas. Simplemente pido que la madre que se queja de que no se permite el móvil (con el que te pueden grabar) a su hijo porque le puede pasar algo en el camino al instituto, se dé cuenta de que con el móvil en el bolsillo ese alumno no está pendiente de ti, sino de si Menganito le dará un toque desde la otra clase; o le llamarán en plena clase interrumpiéndote y rompiendo la dinámica que tanto te ha costado implantar.

Profe novata, muchas gracias por tu comentario y seguro que resistes. Usuario anónimo, no sé cómo te agregan al planeta educativo. Mery casi profe, lo tuyo también debe tener su miga. El surrealista, si relativizas, te lo pasas bien, pero no dejan de ser frustrantes algunas respuestas. Yop, indagaré en lo de Calvin Klein. Resto de comentarios, muchas gracias, perdón por la extensión y echad un ojo a los dos artículos que salieron en El País.

jueves, noviembre 23, 2006

21. Perlas cultivadas y otras rarezas

Tras tres años con este dando clase, es lógico que tengas que pasarte gran parte del curso como a prueba. Por suerte tienes unos grandes compañeros que minimizan e ironizan sobre estos asuntos. Hoy llegó el día en que mi profesora-tutora se metió en una de mis clases. Sin problemas. Los chicos, además, se portaron mejor. Debe de ser que les da corte hacer el gamba delante de una desconocida...

Siguiendo con las rarezas, creo que no es por darme autobombo, pero creo que me estoy acercando peligrosamente a ser una deidad, una especie de ser todopoderoso (no, en serio, que esas plantas nuevas de la terraza son normales). A ver, me explico: Conmigo, hasta los sordos oyen.

Tengo un par de alumnos sordos. Una hasta necesita aparato para seguir las clases. Bien, pues conmigo sólo le hizo falta un día, hasta que entre grito y grito (y eso que tapaba el micrófono) tuvo suficiente. A la clase siguiente me comentó que a mí me oía perfectamente, jejeje.

Y, para acabar, hoy he corregido exámenes de historia y he aquí algunas de esas perlas cultivadas:

Pregunta de verdadero y falso. En este último caso, hay que corregir el error.
La gran ciudad del Quattrocento fue Roma.
Respuesta: Falso porque fue Italia.

Aahhh, claro...

Evolución artística del siglo XV al XVI.
Respuesta: Sufre un gran cambio de una figura como los de Quattrocento son como personajes los campesinos, que en cambio Cinquecento son estatuas más grandes de un aspecto a que ese hombre es algo importante.

El párrafo está encapotado. El desencapotador que desencapote el párrafo, buen desencapotador será...

Pregunta: Tiziano.
Respuesta: escultor renacentista español.

Claro, Pepe, Paco y Tiziano son los nombres más castizos y autóctonos de España (esto es la respuesta del profesor en ese examen...)

Pregunta: calvinismo.
Respuesta: fue creado por el señor Calvo

... Y después, se dedicó a las sardinas

Pregunta de completar espacio en blanco:
Carlos V derrotó en 1547 a una coalición de príncipes protestantes en la _________ Tachán... Biblia.

Si es que ese libro sagrado siempre ha estado en el candelabro...

Para poner fin a la crisis del catolicismo, el papa Pablo III se decidió a convocar el ____________.
Esta ha dado mucho juego: catolicismo (si el catolicismo está en peligro, cómo no convocarlo); calvinismo (claro, lo mejor es meter el enemigo en casa) y, como remate o guinda perlil, la siguiente respuesta: nacimiento de cristo (joder con este Papa, qué máquina, que para resolver problemas convoca a Cristo, lo desclava del madero y a tomar por culo tanto protestante).

viernes, noviembre 17, 2006

20. El solitario


En un repaso breve a la semana, me doy cuenta de dos cosas:

1. Me cuesta cada vez más llegar al viernes. Voy a tener que pedir complejos vitanímicos o que reduzcan la jornada o los alumnos, jeje.

2. Se me olvida con mucha facilidad la condición de funcionario en prácticas. Llevaba viendo varios días en la pizarra de la sala de profesores un anuncio con el concurso de traslados, algo que tienen que hacer los funcionarios en expectativa (expectativa de destino, hasta que éste sea fijo). Pues bien, yo como si conmigo no fuera la cosa hasta que han avisado de que yo también tengo que hacerlo.

En otro orden de cosas, como consecuencia de la visita del inspector, la semana que viene entrará en clase mi profesora-tutora. Nada grave, salvo la vergüenza que pasaré. Con ella bien, me ha consultado y además sé que incluso me puede venir bien a la hora de que me pueda dar algún consejo.

Y hoy tenía una gran noticia: las dos últimas horas con los de 1º no las tenía porque se iban a una excursión, así que podía salir dos horas antes. ¿Dos horas antes? Craso error. Un niño, castigado por no entregar la autorización a tiempo, estaba allí, así que me he tenido que quedar con él a penúltima. Al menos valió para que resolviera una duda sobre la suma de valores (figuras y silencios musicales) y para que tocara un rato el piano (aquí ya me desentendí un poco y me puse a leer la novela).

Lo que más rabia me da es que el idiota del muá pringa (y ojo, que me parece bien porque este niño, que es complicado porque es demasiado infantil y se distrae y juega y no puede comportarse durante más de 5 minutos como dios manda, había podido quedarse en casa y le dijo a su madre -no entiendo esta permisividad, pero bueno- que prefería ir a clase antes de estar toda la mañana jugando a la Playstation, así que por lo menos había que aprovechar esa disposición y esa oportunidad única de que no haya compañeros con los que distraerse), mientras que otros compañeros (me juego lo que sea) habrán tenido hora libre y el niño en el aula de castigos o donde le hayan podido endilgar. Que siempre pringamos los tontos y libran los listos.

Por último, un miedo: una actividad próxima de música consistente en tener la coordinación para marcar con el brazo izquierdo un ritmo de 2 por 4 (arriba y abajo el brazo) y a la vez, con el derecho, uno de 3 por cuatro (se complica girando el brazo al exterior antes de volver a subirlo). Soy INCAPAZ de hacerlo. Soy descoordinado en extremo. Probad a hacer una cosa: girar un brazo hacia delante; a la vez, el otro brazo en sentido contrario. ¿Podéis? (hundidme ahora diciendo todos que sí). Yo nunca he podido. A ver cómo lo hago...

lunes, noviembre 13, 2006

19. ¡Inspector, inspector!


A lo largo de nuestra vida nos encontramos con personas que por determinadas circunstancias (cargo, importancia, severidad...) provocan en nosotros un sentimiento de minusvalía, sumisión o, al menos, una actitud de esquiva prudencia. ¿Quién no ha padecido a ese profesor de mirada autoritaria, a ese rival del equipo contrario con actitud desafiante, a ese jefe de sección al que te da hasta miedo mirar? Según las circunstancias o trayectorias de cada uno, supongo que sabréis a lo que me estoy refiriendo.

En mi caso, no han sido profesores ni rivales ni jefes los que han podido producirme este sentimiento (aunque si bien es cierto que tiendo a mirar hacia arriba a las personas y a eludir miradas que se dirigen a mis ojos, me refiero a cuando me cruzo con dichas (y desconocidas) personas, no cuando me hablan), ni siquiera lo he padecido cuando he estado opositando (no me hacían caso, pero no me asustaban).

Pues bien, ha sido ahora cuando ha aparecido una figura que podría ejemplificar todo cuanto estoy diciendo: ¡el inspector!

Como bien sabéis (y si no, os lo digo), estoy ahora en fase de prácticas y eso supone que me asignen un profesor-tutor, hacer un cursillo de 20 horas y presentar una memoria. Todo eso lo revisa el servicio de inspección, según dónde te asignen. La semana pasada el inspector se acercó para recordarnos esta fase y hablarnos un poco de ella.

Creo que todos los que estamos de prácticas nos quedamos parados de forma semejante; incluso los profesores-tutores, que son jefes de departamento, gente con experiencia contrastada, se sintieron algo impresionados por la seriedad del evento que se produjo en el recreo, por más que al día siguiente, al comentar la actitud del inspector, oyera decir a algún compañero "si son iguales que nosotros". Sí, igual, pero marcando territorio desde la lectura del decreto ley correspondiente.

Este señor se encargó de tirarnos por tierra todo lo que había oído hasta el momento. Desde sus palabras secas, frías y altisonantes, nos comentó que esta fase "no es un trámite" y nos avisó de forma algo apocalíptica que "hay muchas personas que son no aptas". También nos recordó (después de felicitarnos, algo es algo) que habíamos aprobado la fase de oposición, con lo cual habíamos demostrado nuestros conocimientos sobre la materia, pero aún nos faltaba por demostrar nuestra capacidad docente. Entre eso y alguna que otra frase que mejor me guardo (no vaya a dar la casualidad que lea esto de los blogs y la liemos :p), me entró una cierta incertidumbre inquietud, aunque si se siguen las instrucciones sé que no habrá ningún problema.

Algún día relataré alguna cosa de los inspectores, que nos inspeccionan (como bien indica su nombre) nuestro trabajo, aunque a veces se excenden en su labor fiscal y sólo atienden a una variable: el número de aprobados. Cuando hay gran número de suspensos, da igual el motivo, pero hay revuelo. Y es que a los políticos sólo les interesa eso, para poder librarse en las escasas noticias de prensa las estadísticas del consabido fracaso escolar.

Por cierto, yo también suelo escribir mis posts en el bloc de notas y luego los copio al blog. Pero algunas veces, si lo he escrito rápido o por comodidad, lo he hecho directamente. Estos blogs tienen una especie de rádar para distinguir cuando dan más por cucu... Un saludo a todos los que me han comentado (personalizando en Angy, que no tiene blog y le ha hecho mucha gracia lo del baile, y eso que no me conoce, que si no, no articula palabra, jeje. Ah, y cuidado con lo que bebéis :p)

jueves, noviembre 09, 2006

18. I love blogger.com


Y lo amo por razones tan fundamentales como cargarse el post que ayer tenía ya escrito, contando que había perdido el autobús por culpa de una espera de más de tres cuartos de hora, debida a un monumental atasco; refiriéndome a la excursión de la mañana (en un día en que salía dos horas antes) a ver una película basada en una obra de Lope de Vega estrenada no ha mucho, película que gustó mucho a mis compañeras y que a mí me resultó larguísima y con interpretaciones, salvo la de Silvia Abascal, muy flojas (por no decir lamentables, como la de María Vázquez dando vida a una criada que por momentos me parecía epiléptica); y acababa festejando la fiesta (valga la redundancia) que en Madrid tenían y que yo no disfrutaría (y no he disfrutado). Acababa el post (que me había salido largo) diciendo que para rematar la mañana, mi compi de música me proponía bailar merengue o salsa en las jornadas culturales... Por eso llamaba al post 'retrasos, cine y cha cha cha' y venía acompañado de una foto relativa al baile.

Yo que huía de ya.com por estos fallos técnicos... Aunque también tuve mi parte de culpa. Había visto que no iba bien porque no pude dejar comentario a Luis y me había salido un aviso abajo al que no presté demasiada atención. Y no hice copia de seguridad en el bloc de notas. Mea culpa.
Hoy añadir que en este maravilloso día festivo para los madrileños que tienen suerte de trabajar en la ciudad he vuelto a llegar tarde porque en la parada habitual tenían horarios de festivo pese a que allí no lo era y de milagro que he llegado. Nada más.

Gracias, blogger...

PD: ¿a alguien le gusta Perdidos? Hacía referencia también a la serie porque me iba a ver la serie, que creo que no está teniendo buenos niveles de audiencia. La recomiendo. Como también recomiendo, de paso, Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías.