lunes, septiembre 10, 2012

Marchando un tercio de profesor

Mientras Esperanza Aguirre esquivaba el tupper de la madre indignada, en el instituto seguíamos esperando la llegada del profesor que nos faltaba

Esto que podría ser casi un microrrelato sería incorrecto, ya que no esperamos un profesor exactamente... Antes de resolver el acertijo, repasemos un poco:

Vemos a docentes traídos a dedo de Escocia o de Irlanda por cumplir el imprescindible requisito de saber inglés y oímos a un ex presidente diciendo que el estado del bienestar es inaceptable. Pase lo que pase, se abran los centros bilingües que hagan falta, siempre nos quedará, por suerte (para los que podrán repartirse el pastel, claro), Eurovegas.

La incertidumbre sobre casi todo en la Pública se extiende casi hasta el primer día de clase. Se retrasan al máximo los destinos definitivos, muchos compañeros (incluso funcionarios en expectativa) siguen sin conocer dónde darán clase (y con qué tipo de vacante, dando quién sabe qué materia "afín"). 

Lo que sí se sabe, al menos en nuestro instituto, es que tendrá que venir un profesor a nuestro departamento que cumpla el siguiente requisito:

Ser un tercio. No de cerveza. No el militar de los Austria para que luche con denuedo contra el fracaso escolar. Sino que venga con un tercio de jornada. Estamos hablando de un profesor que vendrá a dar 7 horas de clase y que recibirá el tercio de sueldo. Ese es el tipo de plazas que están ofertando. Esta es otra consecuencia de los recortes. Esta es la calidad de la enseñanza que encima tienen el rostro de pregonar.

2 comentarios:

eduideas dijo...

Nosotros ya tenemos toda la plantilla pero las jornadas son surrealistas: tenemos completas, de 0,80; 0,66, 0,42... No es un chiste. Pero claro, eso tampoco afecta a la calidad

Lu dijo...

Es inmoral lo que están haciendo con el reparto de las jornadas. ¿Puede un profesor sobrevivir con un contrato de 7 horas semanales? Lo de los contratos basura no es solo propiedad de la patronal.