lunes, noviembre 30, 2009

175. Ante los nefastos resultados del último examen...

Sabía de antemano que mi tutoría sería bastante floja simplemente con mirar el número de pendientes, pero iban más o menos tirando con una regularidad suficiente de trabajo en casa, regularidad que ha ido decayendo. El punto culminante ha llegado en el segundo examen que les he hecho, supuestamente de recuperación del primero, de tampoco muy buenos resultados.

Un aprobado de dieciséis, dos si contamos un 4'8. Varias posibilidades se me cruzan por la mente: asesinato colectivo, repetición del examen, trabajo de ampliación del Romanticismo, más oraciones para analizar sintácticamente... Al final, recurro a lo que voy a contar y ya os referiré si ha dado algún tipo de resultado:

Les he dejado que se lleven el examen a casa y que lo realicen allí, con sus apuntes, el libro y el tiempo que consideren necesario (con sólo un día de plazo, claro). Les haré la media de este examen con apoyo a las dos anteriores notas (en su mayoría suspensas), SIEMPRE Y CUANDO en el tercer y último examen que nos queda de la evaluación vea una reacción: es decir, lo aprueben. Si no, anularé la nota del examen con ayudas.

(Por cierto, la nota máxima de este examen en casa ha sido un 8; ha habido incluso un suspenso; lo peor, la literatura, ya que no saben aplicar las características románticas a un texto; te sueltan la retahíla que viene en el libro y se quedan tan anchos: ni justifican, ni desarrollan, ni ejemplifican...)

7 comentarios:

Esther dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Esther dijo...

Comprendo tu desesperación. El curso pasado decidí pedir a los alumnos de 1º de Bachillerato la evaluación final del tema 1 (La comunicación, nada nuevo)como prueba inicial de nivel. La realizaban en casa con el libro delante y todo el tiempo que necesitasen y sabían que contaba como primera nota del curso. Entre las diez cuestiones, además de las de aplicación de la teoría, había algunas de vocabulario y de ortografía. Pues bien, sólo cuatro alumnos de 25 superaron dicha prueba. De fondo, más que un problema cognitivo, se ponía de manifiesto un problema de actitud: las preguntas que exigían esfuerzo de relacionar o de aplicación de la teoría se dejaban en blanco por comodidad; otras cuestiones eran contestadas de forma parcial; los ejercicios que planteaban dos preguntas ignoraban la segunda de ellas; las más elementales normas ortográficas se desconocían pero no había interés por consultar las reglas; y, por supuesto, si las cuestiones léxicas precisaban diccionario, éste se omitió.
El fracaso de esta prueba no podía achacarse ni al tiempo limitado, ni a alta exigencia, ni a la dificultad del mismo, ni a la mala memoria. Era solo un problema de conformismo, de poca autoexigencia. Ellos tenían la percepción de que habían cumplido porque habían entregado el ejercicio, lo de menos era cómo se resolvía éste.
No os sorprenderá saber que la nota de evaluación correspondió igualmente a este porcentaje. Y que el promedio no mejoró gran cosa durante el curso ni en Lengua ni en otras asignaturas, a pesar de múltiples medidas y contactos con la familia que se establecieron desde el comienzo de curso por todo el equipo educativo.
Y es que en el fondo, el problema mayor que entorpece el aprendizaje es esta actitud poco autoexigente que no es aislada, sino conducta habitual a la hora de afrontar sus tareas y estudio diario.
Cambiar esa actitud no es fácil, me temo.
Un saludo y ánimo,
Esther

16_5 dijo...

¡¡Eres un profe de lo más original!! Me parece MUY acertada la forma con la que lo has resuelto. Qué vergüenza que se tenga que dar, por eso... ¿Cómo pueden sacar TODOS esas notas? Es algo que, como psicóloga, me puede.

Y remontándonos al post anterior...¡¡te va a dar algo!! Pero se nota que eres de los que prefieren una vida atareada que otra sosaina y aburrida. Así que, ¡a disfrutarla!


Besitos*

Lu dijo...

Al hilo de lo que cuenta Esther, cabe decir que la autoexigencia también se enseña y en la ESO se es muy laxo. Cuando llegan a bachillerato, se quejan de que trabajan y no aprueban. Y te reprochan, "pero si yo en la ESO con solo presentar los trabajos, ya aprobaba".

En fin, todas las medidas que exijan una actitud participativa de los alumnos son educativas, al margen de los resultados.

amelche dijo...

Ya me contarás, pero creo que no aprobarán muchos más de esos dos que dices que aprobaron el examen anterior.

Cristinaa dijo...

jaja, me gusta tu respuesta. Los hay que optan porque ese examen solo cuente para quien quiera, y que en el siguiente entre todo. Una opción como cualquier otra.

Esther, como alumna que soy... has dado en el clavo. En general no nos gusta trabajar, no nos exigimos suficiente, nos lo dan todo y queremos más y más... pero cuando somos así es por algo, y yo sigo manteniendo que es un problema de base. En mi caso no abrí un libro en primaria, empecé a abrirlos en 2º de ESO, haciendo no demasiado sacaba notazas en 3º y 4º... y ahora me veo en 1º de bachiller exigiéndome el doble y sin alcanzar lo que me exijo porque la diferencia de lo que nos exigían y nos exigen es salvaje. Debería equilibrarse eso tb un poco más...
No tienen la culpa los profes, ni los alumnos sólo. Aquí la tenemos todos; desde los grandes jefes hasta los primos de los estudiantes.

Por cierto, por lo que veo, llamar a los padres es absurdo. Los niños que suspenden en 1º de bachiller y ni esa opción la aprovechan es porque los padres no les han exigido lo suficiente desde pequeños. ¿No crees?


De cualquier forma, enhorabuena a todos por vuestro esfuerzo. Aunque no digamos nada, se agradece muchísimo :)

caperucitazul dijo...

Me parece muy acertada tu manera de hacer reflexión de los pésimos resultados con los alumnos. Aunque creo que le falta la base: si no hay exigencia en el sistema, los resultados seguirán siendo los mismos.
Un saludo